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¿Soy la mala por negarme a pagar quinientos a una compañera?

2020.07.31 09:29 curiosaentodo ¿Soy la mala por negarme a pagar quinientos a una compañera?

Bien, no sé si esta publicación rompe con alguna regla, lo siento si es así. Sólo que esto me ha puesto muy pensativa desde que sucedió y necesito saber si soy la mala. Siéntanse en libertad de eliminarla si es así. También la publico aquí porque mi inglés es un asco. Comencemos (es una historia larga y es MI VERSIÓN entonces pónganse cómodos y tomen algo pues esto será MUY largo). Es mi primera publicación así que lamento si está revuelto o algo.
Todo comienza cuando conocí a esta chica, la cual nombraremos como Berta, habrán más personajes pero bueno, Berta es la principal aquí (a demás de mí) la conocí en la preparatoria, en las primeras semanas de clases, (yo realmente soy alguien que no hace amigos con facilidad, soy tímida, insegura y casi nada sociable, pero intento acercarme pues me gusta conocer gente y tener amigos aunque son muy poquitos los que tengo). Me costó acercarme, era muy cortante conmigo; con el tiempo pude conversar con ella más ya que en los proyectos nos juntábamos en el mismo equipo.
Me cambié de colegio para la prepa. No estaba para nada acostumbrada a trabajar en un equipo donde uno hace todo y los demás sólo te ven trabajar o hacen casi nada. En mi antigua escuela si no trabajas, te sacaban del equipo sin excepción. En este nuevo colegio todos eran más tranquilos, y yo no sabía cómo comportarme, era muy estricta en los trabajos en equipo y durante un semestre entero me peleaba mucho con el equipo que compartíamos Berta y yo. Al final decidí salirme y ella se fue también, ambas estábamos cansadas de pelear y gastar horas de sueño.
No, no estábamos haciéndonos mejores amigas ni nada pero coincidíamos en que no era bueno para ninguna quedarse. Terminamos en diferentes equipos. El siguiente semestre tuve realmente muchísimos problemas y me la viví llorando, apagada, y con mucho estrés (cosas que contaré en otra historia) y de vez en cuando ella me llegó a hablar y escuchar, lo cual me hizo pensar que era una niña muy linda y comprensiva, realmente la admiraba, es alguien que siempre tiene ideas, talento artístico, y sabe sacar mucha plática. Me hacía sentir bien cuando platicábamos.
Poco a poco me di cuenta de cosas que no me agradaban mucho como el hecho de que siempre tenía ideas pero no permitía que otros aportaran, es decir que siempre le gustaban las cosas a su modo. También que le gustaba destacar en trabajos y que sólo trabajaba en cosas que le interesaban. (Claro, en alguien muy creativo, es más fácil trabajar en cosas así y no en física o matemáticas si estas no son tu fuerte) pero era extraño que cuando eran trabajos como escribir una canción o grabar un comercial, estaba muy dispuesta. Si era para un trabajo de laboratorio o una tarea de investigación siempre estaba ocupada en la calle, se quedó dormida, etc. Había pretextos. De todos modos, como trabajaba bien en otras cosas, lo dejábamos pasar. También noté que le gustaba restar un poco a los demás y comencé a sentir que no trabajaba bien en equipo.
Todos en el salón sabíamos que estaba loca por un maestro en específico, aquí es un ejemplo de cómo quiso destacar en un trabajo y hacernos ver mal a nosotros (o bueno, se puso como la heroína y aunque lo fue, no fue del modo que cuenta). En este caso se tenía que escribir una canción, yo tenía una idea tranquila pero no sabía expresarla, al final ella dijo que se encargaría (esto es algo que también es común en ella, cuando no quiere trabajar, se ofrecía a hacerlo en su casa o a veces era porque sólo ella se entendía) pero resultó que le pidió ayuda a un amigo para que se la escribiera y ya sólo era cantarla, ella la pasó a su instrumento. Al momento de redactar el documento de cómo se escribió la canción, puso algo como "Nosotros realmente no estamos familiarizados con esto de escribir canciones, pero para Berta no fue así, gracias a sus poemas y ayuda de su instrumento, la canción fue posible" no recuerdo las palabras pero bueno, el punto es que fue evidente el porqué hizo esto: el maestro que se sabroseaba era quien lo calificaba. Bien, no es para tanto, al menos quiso ayudar al equipo. Y lo hizo.
Ok, no nos hizo ver mal tal cual, pero sí me sorprendió. Pasemos a otro trabajo, en este caso, era hacer una reseña donde grabábamos un vídeo para yt y hablábamos sobre un libro; ella, yo y otra persona nos tocó ser quienes salían en el vídeo. Inventamos un guion y nos pusimos a ensayar. Se le ocurrió decir que dijéramos que era su canal y que nos retaba a leer un libro, ok nada mal, pero luego propuso que me preguntara porqué me puse de grosera y enojona cuando me "recomendó" el libro. No lo vi necesario, ni para hacerlo más real, porqué esa necesidad de que me vea como la "mala" del cuento, pero bueno accedí a la mala.
Son cosas que puedes dejar pasar, al cabo sólo era un trabajo. Fuera de los estudios yo intentaba acercarme, como dije, me sentía cómoda con ella. Pero siempre quería estar cerca de su bff que llamaremos "Ruth". Cuando llegaba al colegio y me acercaba a saludar, me preguntaba si había visto a "Ruth bebé" (sí, así lo decía), y en varios momentos, sólo quería estar con ella. (supongo que es algo normal, todos queremos estar con un amigo más cercano) lo raro era que una vez hablamos y me dijo que se sentía mal porque Ruth la cambiaba por otras personas y se sentía más alejada y en nuestros retiros donde nos abríamos entre el salón, decía que le gustaría que más personas se le acercaran, entonces me preguntaba si no se daba cuenta de que yo me acercaba. Incluso en el último retiro, ELLA propuso que nos juntáramos Yo, ella, Paola y Esperanza (nombres cambiados, por supuesto) a ver películas en una casa. Yo estaba más que feliz, no hay nada mejor que convivir con tus amigas, creí que era una oportunidad para acercarnos más. Pero unos días después de que no hubiesen tocado el tema den nuevo les comenté a Paola y Esperanza que le preguntaría a Berta cuándo le parece juntarnos; a lo que ellas respondieron: oh no, nos canceló. Dijo que las vería con Ruth. Me decepcioné porque bueno, siempre era así. Al menos así podría acercarse a Ruth denuevo.
Finalmente entramos a un nuevo año de prepa, ergo: nuevo salón, nuevos compañeros. Las listas me informaron que Paola y Esperanza este año estarían en mi salón (el pasado no lo estuvieron) al igual que Berta. Yo estaba muy feliz, tenía la esperanza de que este fuera un gran año. Esta escuela AMA poner trabajos en equipo, yo no los disfruto del todo, se me da más trabajar sola pero no me gustaba la idea de dejar a Paola, Esperanza y Berta solas. Esto lo digo porque los equipos que se formaban eran de este modo:
Maestro: FORMEN EQUIPOS DE SEIS PERSONAS PARA TODO EL SEMESTRE
-Se forman equipos de ocho, cinco y siete- Por lo que sólo estábamos Paola, Esperanza, Berta y yo. Los equipos que les faltaban integrantes eran esos donde una trabaja todo el documento y otra trae el cutter y ambas consiguen la misma calificación (Historia real) por lo que no era viable eso, y los que les sobraban eran de personas "combo", todos juntos sí o sí. Bueno, Berta es muy lista, yo también soy muy buena estudiante al igual que Esperanza, Paola no era la mejor en cuanto investigar pero siempre aportaba algo. No tenía problema, pero qué sucede, resulta que mientras hacíamos la corta lista de cuatro integrantes para trabajos de seis personas, me dice Ruth "no, espera, estoy pensando en irme con el equipo que tiene ocho personas" me quedé muy sorprendida, me dolió, ( debo aceptar que, como eran trabajos de debate y el equipo de ocho estaba formado con dos integrantes del club de debate bastante buenos, entendería porqué no quería competir contra ellos o era más beneficioso trabajar con ellos) pero pues... viendo que de por sí somos un equipo pequeño, reducirlo a uno de tres, sí me dejó un mal sabor de boca, sin decir nada taché su nombre y entregué el papel. El profesor me miró sorprendido y me advirtió que sería un año pesado con un equipo tan corto.
(PD: En el primer debate ganamos, el profesor incluso me dijo que debería entrar al equipo de debate, esto me hizo ver que nadie puede decirnos que somos tontas ni nada a pesar de lo que aparentamos, esto lo escribo porque supe que Berta creyó que no sabíamos trabajar. Así que pudimos seguir adelante todo el año). El último semestre ella se cambió con nosotras, yo gustosa la acepté, olvidé todo. Oh no, gran error.
Semestre final = HARTOS TRABAJOS EN EQUIPOS
Me saltaré varios proyectos de aquí, pues casi todos terminaban con una pequeña pelea o Berta saliiéndose del trabajo porque no hizo su parte y prefería abandonar a desvelarse. Cabe resaltar que , Paola y Esperanza son dos amigas mías quienes no dañan a nadie, son bien tranquilas, un pan de dios. Así que sólo peleábamos Berta y yo.
Aquí es cuando Berta comenzó a actuar muy diferente.
Última presentación antes de la pandemia, hacer una investigación con conclusiones tipo PROPUESTAS. Como podrán suponer, era en equipos, y no era de un tema creativo. Decidimos hacerlo en línea, pero Berta nunca apareció, ella estaba ocupada, ya habíamos acabado con la parte informativa y aparece Berta preguntando en qué ayudaba. Yo le propuse que buscara info para agregar, pero dijo que ya habíamos puesto todo, entonces le propuse que escribiera las propuestas pero ella dijo "bueno, leyendo lo que pusieron, no encuentro propuestas así que pondré mi conclusión". Le comenté de nuevo que eran propuestas pero dijo que ella sabía qué poner y escribió algo tan personal que no aportó al trabajo, le pedí que escribiera lo que el profesor pedía pues era parte de la calificación pero se negó argumentando que "No había algo funcional para las propuestas" le pedí que incluso se inventara algo, al final sólo era un trabajo, y que incluso la ayudaremos a completar pero usó el pretexto más RIDÍCULO "No me engañaré a mí misma escribiendo algo que no creo" eso me dejó tan confundida, al final cada quién escribió una propuesta, ella no, dejó su opinión personalizada y así terminó esta conversación hasta que terminando de presentar chequé mi celular y vi un mensaje de ella diciendo que ya sabía qué poner. Aclaro que no vi el mensaje hasta después de presentar pero me reí un poco porque recordé lo que dijo la noche anterior.
Ahora sí, después de esta larga larga introducción de cómo fue trabajar con ella por dos años, puedo iniciar con lo que respecta a mi pregunta.
Desde que inició el último semestre se nos dejó un trabajo de ecología donde tendríamos que ayudar a una comunidad. Yo realmente en los proyectos, (y creo que todos) preferimos un trabajo donde no tengamos que poner mucho dinero. Vamos, es la prepa, ¿para qué gastar tanto en algo así? En fin, se me ocurría hacer algo con cosas reciclables, pero debo poner que los maestros que tenemos son bien dedicados a su trabajo, es decir, hacen el trabajo con pasión, lo aman realmente. La maestra de ecología era una total mujer verde, entonces cuando estábamos dando ideas para el trabajo, Berta propuso una granja de abejas (apiario) "estaría genial que tuviese cada una un apiario en su casa" bueno, realmente era un proyecto maravilloso, pero pues no ninguna tenía lugar dónde poner una caja así mas que Berta. "En tu cochera" dijo ella, "NO TE VAN A HACER NADA" (esto es más importante más adelante) la maestra finalmente se nos acercó para ver qué íbamos a hacer, le comenté mi propuesta y asintió, pero cuando Berta dijo "yo propongo un apiario" la maestra casi saltó de alegría, obviamente insistió en que ese fuera el proyecto, y bueno a regañadientes aceptamos. Lo hablamos y se ACORDÓ que como ninguna mamá de nosotras permitiría abejas en su casa y por la falta de espacio, sólo Berta tendría el apiario en su casa e iríamos con ella a ayudarla. (Lo hablé con mi mamá y divertida dijo que ni loca dejaría que abejas anduvieran en su casa, a demás de que tengo perros que no querría que destruyeran, atacaran o fueran atacados) El proyecto incluía hacer videos documentando el proceso.
No teníamos una caja de abejas (obviamente) y ella propuso que la HICIÉRAMOS NOSOTRAS MISMAS no hace falta decir que es un trabajo difícil si nunca has usado martillo, taladro, cierra, etc. A demás de lo costoso que sería conseguir los materiales, por lo que se descartó la idea al momento. Avance rápido y finalmente consigo (yo) una caja GRATIS por un contacto. Berta hizo lo que pudo para que nos dieran una pero nos iban a cobrar unos miles de pesos en la caja, la abeja reina, etc. (Hizo lo que pudo, pero ya verán porqué recalco algunas cosas) Estábamos satisfechas con que ya se reduciría el costo del proyecto; la caja estaba usada pero vacía, la llevamos a su casa y a petición de Berta, la dejamos en su cochera y llamé al contacto que me ayudó con la caja para que nos dieran tutoría pues ninguna sabe algo sobre cómo cuidar abejas. Compramos flores para que las abejas tuvieran de qué alimentarse, no fueron tan costosas. Nos fuimos todas tranquilas.
Cada parcial teníamos que entregar un avance del proyecto. (Yo trabajo con lo que tengo y me esfuerzo por conseguir lo mejor cuando puedo) Me ofrecí a editar el video con una app de celular, que era lo que tenía en ese entonces, todas aceptaron, ponía calco-manías de abejas, letreros... en fin, el video quedó "tierno" pero a Berta no le pareció, por lo que ella lo terminó editando a su gusto. La maestra podría decirse que yo era de sus favoritas, le gustaban mucho los trabajos que le entregaba, por lo que no veía el problema. En fin, menos trabajo para mí. Hubo dificultades para juntarnos, al ser forzosa la aparición de todos los integrantes en el video, teníamos que juntarnos al menos dos veces a la semana, oh pero Berta... Berta comentó que las tardes sólo podía ciertos días (al igual que nosotras por clases obligatorias de las tardes) sin embargo en los días libres Berta no podía faltar a sus clases de fuera de la escuela, citas con ciertas cosas que no mencionaré, trabajo, etc. (Puedo entender que sea una persona ocupada, pero entonces ¿porqué poner un proyecto tan difícil y hacerte responsable sabiendo que no puedes?
(Oh, y si se preguntan porqué no puse un alto, la maestra insistía que todo saldría de maravilla, no había vuelta atrás) Qué equivocada estaba la maestra.
Todo salió bien el primer parcial. Cuando inicia el encierro, es cuando las cosas salen mal, pues no podíamos juntarnos para continuar y sólo faltaba un vídeo.
Debo explicar algo:
El primer vídeo sólo era explicar el proyecto
El segundo era consiguiendo materiales e iniciando el proceso
El tercero eran los resultados, así que apenas en el tercero estarían entrando las abejas en la historia.

Un día cualquiera, recibimos en el grupo un mensaje de Berta totalmente asustada pues "¡Hay abejas en el apiario! (El tutor nos dijo que conseguir abejas sería rescatándolas, a un costo de 600-800 pesos no recuerdo. Milagrosamente, al tener la caja medio usada, las abejas aparecieron sin necesidad de gastar un solo peso, esto era lo mejor que nos pudo pasar, incluso con una abeja reina, Dios, Oddin, Buda, estaban de mi lado y en el de nuestras carteras) Me pidió que llamara inmediatamente al tutor que fuera a ayuarla, el apiario seguía en su cochera y tenía miedo de que LAS ABEJAS LE HICIERAN ALGO y yo estaba que me moría de risa por dentro porque ella misma dijo que LAS ABEJAS NO TE HACEN NADA, claro que no me puse a discutir y la tratamos de calmar mientras hablaba con él, lo mismo dijo, las abejas no te hacen nada. Pero no escuchó, después de un rato de alarme nos mandó un audio (o mensaje, no recuerdo) diciéndome que la había regado por completo. Se me heló la sangre, ¿qué había hecho?
Resulta que mientras yo hablaba con el tutor, ella llamó a otra persona y ellos eran los dueños oficiales de la caja que me habían prestado (la caja me la prestó un maestro, el tutor se la pidió) y pidieron que se las regresáramos. Le comenté al tutor esto, me dijo que si queríamos conservarla simplemente no le siguiésemos hablando, (sé que estaba mal, pero sólo eran unos meses, estaba desesperada y asustada) el señor pidió la dirección de Berta y ella se la pasó, también le comentó el señor que nos multarían por tener abejas sin permiso y blablablablabla, yo le insistía, suplicaba que no les dijera más pero ella dijo que sí se las entregaría y tendría que comprar otra de tres mil pesos masomenos. Estábamos muy molestas pero ya no había nada qué hacer. Ahora, ella dijo que alguna de nosotras tendría que ir a comprar la caja, yo no me muevo sola por la ciudad, tengo padres protectores, al igual que las otras dos (P Y E) por la pandemia mi familia ni loca quería salir, y bueno P Y E tendrían sus propias razones por las que no pudieron ir. Berta sí se puede mover sola, así que ella se el tutor fueron por la caja. Este ayudó a mover las abejas al nuevo apiario. Claro que los servicios del tutor no eran de a gratis y le cobró todo a Berta, acordamos pagarle cuando nos pudiésemos ver.
Como la pandemia se extendió la maestra CANCELÓ el proyecto y lo transforma en una forma de exentar. El proyecto nuevo era individual (Aleluya cñor Oddin, jebus o Buda) pero sólo quienes participen en la parte final del proyecto antiguo exentarían. Le preguntamos a Berta qué sucedería y dijo "pues yo lo voy a entregar" y mis ojos estaban como platos al leer ese mensaje, pero no soy alguien tranquila (creo que se dieron cuenta) y me puse a defender que nosotras igual deberíamos participar. (Estudiar online fue más complicado de lo que creíamos, exentar habría sido una bendición, así es HABRÍA SIDO) Creo que al final se dio cuenta de que ninguna pagaría si nos saca del proyecto. Ella ya había hecho supuesta mente 90% del vídeo, nos dio unas cuantas frases a narrar y se ofreció a editarlo.
Aquí termina la parte del proyecto por el momento, Berta nos comenta el total de todo y pone que son unos $430 cada una. Es el primer proyecto que pagaba más de doscientos y estaba algo molesta, pero aceptamos pagarle. Pero con la pandemia le pedimos tiempo pues nuestros padres no tenían el dinero por el momento. Ninguna tiene un nivel económico alto, así que entendíamos la situación de cada una. Hubo unos días que en el grupo pedía si ya se lo podíamos pagar, aquí fue cuando hubo algo que me llamó la atención. Berta comentaba que quería comprarse unas cosas de arte con el dinero que le pagaríamos, en mi caso y el de las demás igual el dinero mi familia lo estuvo usando para comida, nada de caprichos. Por lo que esperaba que mínimo diera tiempo para poder establecer el dinero.
Ahora pasemos a otro suceso de otra materia que tiene que ver con esto. Un proyecto algo largo de investigación y creación de infografías y carteles, éramos (como siempre) tres, era un proyecto de.... (adivinaron) seis personas. Mandé mensaje al profesor, quería saber si se podía con otros salones, dijo que sí. P y E insisten que invitemos a Berta al equipo, con tal de trabajar menos, estuvimos de acuerdo. Resumen de la conversación.
¿Tienes equipo?
No
¿Te nos unes?
No... esque como que no saben trabajar y tengo que corregirlas mucho y me canso... lo haré sola
Oh bueno, nice
Metimos a otra persona y empezamos a trabajar.
Unos 20 min después de empezar (Tardamos alrededor de unas 6 horas en el trabajo) Recibo un audio de Berta "Oye, siempre sí quiero trabajar, ya no me alcanza el tiempo para hacerlo sola" y pues me quedé como "pues..."
"Ah no, mejor sí lo hago sola" y dejó de contestar
Faltando DIEZ minutos para entregar el proyecto, Berta me manda un audio: Oye Unicornio, como ya las ayudé en entrar en el proyecto, ¿podrían meterme en el trabajo porfa?
Yo lo sentí un tipo amenaza en el momento, pues aún no se entregaba el proyecto, así que podía sacarnos aún, aunque ya no lo creo porque pues se arriesgaría a que no le pagáramos (cuánta guerra por un proyecto) en fin, lo pusimos.
Siguiente proyecto
¿Te nos unes?
Va, pero... nos faltan dos, ¿no?
Sí pero ya tienen todos equipos
¿Se puede con otros salones? (Me imagino que se quiso ir con Ruth)
Sí, también ya tienen equipo.
*Se desconecta*
Nosotras: ._____.
Trabajamos desde las cinco de la tarde hasta la una de la mañana y aún nos faltaba un poco para acabar. Sin ratros de Berta. Acordamos levantarnos temprano para acabarlo.
Faltando denuevo unos minutos para entregarlo, Berta aparece.
"Hola, supongo que ya me sacaron jajaja"
Ninguna respondió, estábamos molestas
"¿Ya acabaron o las ayudo en algo"
-Visto-
-¿Podría alguien responderme al menos?
POR PRIMERA VEZ PAOLA LA ENFRENTO, SE ME HIZO TAN TIERNO Y GLORIOSO
Sí, te sacamos, y ya lo acabamos.
Ok, perdón ¿Me entregan mi dinero?
Bien, aquí ha pasado un tiempo considerable, sin embargo como podrán suponer, las cosas no iban bien. Sólo yo respondí esta vez: Berta, te JURO pagarte, pero no es mi dinero, mis papás tienen que avisarme (cabe aclarar que igual estaban molestos por los sucesos que ocasionaron esto pero igual saben que pagar era lo correcto)
El día de entrega del vídeo Berta me manda mensaje diciéndome que la aplicación con la que editaba se estropeó, y bueno con lo que sucedió la vez pasada no creía que yo editando el video sería una gran opción. (A demás de que TODOS los demás vídeos de otras materias, yo los editaba por horas en un nuevo programa) pero ni P ni E sabían editar así que lo hice, lo edité como lo pidió y faltando una hora maso menos, mi computadora comenzó a fallar y se perdió el archivo y mi aplicación ya no quiso funcionar, me asusté tanto y les informé a mis compañeras, todas estaban asustadas mas ninguna me echó la culpa, hablamos con la maestra y nos dio tiempo de entregarlo. Cabe aclarar que ya todas habíamos entregado todo y este vídeo sólo era para asegurar un diez. Pero no hubo modo de que mi computadora funcionara a tiempo, así que el vídeo se perdió. Es decir, entregamos... nada. Me disculpe muchísimo con el equipo pero ninguna estaba molesta, sólo Berta porque el proyecto fue para nada.
En mi preparatoria si no tienes todo pagado, no te dejan ver tus calificaciones (sigo sin saber con qué promedio me gradué) no hemos podido pagar. Berta mandaba mensajes al grupo pidiendo su dinero en el grupo, yo le respondía que esperara, las demás nunca le respondieron. Hasta que me cansé y esperé a que me dijeran mis padres cuándo lo tendrían. (Son del tipo que si insistes se enojan mucho, dan miedo). Por lo que ya no respondía sus mensajes, siempre respondía lo mismo.Hasta que una vez me marcó, pidiéndome el dinero, la llamada fue la siguiente:
¿Hola?
ZOE ¿ya tienes el dinero?
Déjame ver -la pone en silencio-
Pa, que si ya tienes el dinero
Pues... sólo traigo este billete en mi cartera... pero bueno, dile que sí
-Suspiro- sí, ya lo tengo, puedes venir por él, trae cambio porfavor.
¿No me lo pueden traer?
-Miro a mi papá quien niega con la cabeza-
No, perdón, no podemos
Ok, a las cinco iré, ¿está bien?
Claro, aquí te espero
-No vino-
Insistió que se lo llevara a su casa, pero mi familia no estaba de acuerdo, por lo que me dio la opción de que se lo depositara. Le expliqué esto a mi papá y me dijo molesto que le dijera que no, que si lo necesitaba tanto, que viniera por él. Así lo hice. Ahí empieza el pleito pues Berta se molesta diciendo que no es justo, que no quería quedar mal conmigo, etc. "Te estoy dando opciones" no me estaba haciendo ningún favor realmente, pero pues como dije, mis padres no estaban contentos con esto. "No hubiese hecho el video y exentas que sí me pagas, y como no hiciste nada pues para qué" (borré todo, no recuerdo bien lo que decía) pero ese "No hiciste nada" me rompió, comencé a decirle todo, todo lo que pensaba, lo que sentía, lo que soportaba de ella, las frases que nos decía de lo mal que trabajamos. Fue una gran discusión, ella igual mencionó cosas de mí, no la representaré pues hay cosas que no pienso mencionar. al final de tantas palabras sólo dijo "Mañana voy por el dinero y ya" Estaba por decirle que trajera cambio exacto pero mi enojo y tristeza me hicieron decirle "Pues me la estoy pensando en si te pago o no" Aunque realmente quería decir "en ese momento" y eso la enojó más (por obvias razones) Finalmente le dije que igual molestara a las demás (investigando un poco, a las demás sólo les mandó uno o dos mensajes según me dijeron) Realmente sí quería pagar pero estaba muy molesta en ese momento, y le dije que ese dinero era de mi papá, lo único que había, pero terminó bloqueando mi celular.
No le entregué el dinero, a veces me siento mal por esto pero mis amigos insisten en que estuvo bien defenderme. ¿Uds qué opinan? Aclaro que sé que el dinero sin importar para qué lo quería, pues se lo tendría que pagar, pero sabiendo que es más para un capricho que para una emergencia, mínimo se pudo esperar.
Dudo que alguien lo lea completo pero si lo hacen, espero sus respuestas.
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2020.05.04 04:59 Depresedrake Alguien tiene una idea de que puedo hacer para cambiarlo? ;,(

emm no voy a decir mi nombre pero tengo 16 años, vengo a desahogarme sobre mi vida y mi familia de mierda de antemano quiero decir que es probable que haya partes que no entiendan, no me se explicar y menos cuando estoy en una crisis Empiezo; desde que nací ya es obvio que no soy querido y obviamente soy un accidente, mi papa esta en la cárcel por que fue ladrón, secuestrador y asesino de policías en ocasiones junto con mi abuelo, la historia de como nací es la típica. La chica que estudia(mi mama)se junta con el mala influencia(mi papa) tienen un hijo y No no desaparece, solo que para mantenernos por que eran un poco jovenes(20) robaba, así callo en la cárcel, salio y entro varias veces por que nunca intento cambiar hasta hace 1 año que fue la última vez que lo vi y sige haciendo lo mismo, fue a la cárcel devuelta, no es una persona que esta presente en mi vida y nunca tube padrastro así que no tengo una figura paternal, en cuanto a mi mama. como ella no fue a la universidad por mi nacimiento empezó a trabajar y obviamente no somos ricos, aunque tampoco somos pobres, es decir vivimos en un departamento comun(tal vez chico) en un barrio caro en en nuestro estado aunque deeves en cuando tenemos problemas económicos, en eso ayuda mi tio(su hermano) y mi abuela(su mama) con la casa, la comida, la ropa, el colegio, realmente no me puedo considerar pobre por que visto ropa de marca y además tengo gustos, pero aun así aveces hay altibajos, gracias a dios nunca me falto nada a pesar de no tener ninguna entrada económica de mi papa(ya que casi no existe) entonces podemos decir que es lo que me pasa si no tengo prácticamente problemas con eso, bueno mi mamá estuvo sola toda su vida y es super estresante para mi vivir con ella, desde que tengo memoria siempre me pego con diversos objetos desde su mano hasta controles remotos de los televisores, su carácter horrible hizo que yo desarrolle la misma personalidad, desde que tengo memoria en primaria me pego con cualquier cosa por no estudiar obligándome a leer los mismos libros con los que me pegaba siempre vivimos solos y los vecinos solían venir a pedir silencio o a ver que pasa por los gritos y mis gritos por que me dolia fui creciendo y haciéndome más grande que ella al punto que comencé a defenderme parando los golpes o empujándola, así es como supongo que le agarro miedo de que yo le pueda hacer algo y dejo de agredir físicamente pero la basura que dice todavía nunca termino, siempre me dijo que no me quiere ella ni nadie que solo gasto dinero y que no sirvo para nada, jamas me dijo que me quería, fui creciendo más y emepeze con problemas emocionales por estas cosas pensando que si realmente no sirvo y si ella estaría mejor si no estoy pense en suicidarme o escaparme hasta llegue a armar una mochila y bajar las escaleras para salir corriendo pero me dio miedo y no lo hice. como ella me trato así toda mi vida mi carácter es parecido, cuando discuto suelo levantar la voz, me pongo muy agresivo y se me pasan por la mente muchas cosas que se que no debo hacer ya se que esto me va a afectar en el futuro pero yo no quiero que mis hijos vivan esto por mi culpa, tampoco soy un hijo super bueno que nunca hace nada pero no creo que me merezco esto, no me gusta estar así y tengo que aguantar hasta que tenga 18 años y poder mudarme, las únicas personas que cuento como mi familia real que si me quiere son mi abuela y mi tío que son los únicos que alguna vez abrazo y que siento amor hacia ellos es que a mi mama no puedo verla con cariño, jamas lo recibí de ella como un hijo puede no tener ningún apego emocional hacia su mamá?(por no hablar de mi papa que para mi no existe) toda mi vida fue un sufrimiento con ella y mientras creci explote varias veces diciéndole que la odio en su cara y ella partió en llanto varias veces pero a mi no me produce empatia, no me produce pena ni nada además nunca cambia llora en el momento preguntándose que hizo mal pero luego es lo mismo de siempre, pelis muchas veces preguntando que por que no me da en adopción o por que no me lleva a otr familia si no me quiere y solo gasto dinero y su respuesta es que no sirvo para nada y que nadie me va a querer nunca. hoy me desahogo por que hoy explote una vez más diciendo cosas así, el problema es que nunca libero todo lo que siento por que tengo una necesidad de querer golpear algo, no se por que pero golpear cosas me desahoga mucho pero no puedo hacerlo en mi casa por que obviamente haría mucho ruido y siempre tengo una violencia reprimida adentro :( ella se queja de que soy un mal agradecido por que me compran muchas cosas y soy así pero yo no quise ser así y nisiquiera es ella la que me compra esas cosas, son mi tío y mi abuela a los que si les rindo favores y nunca les falto el respeto(creo) toda mi ropa, mi escritorio, bmx, ps4, celular y esas cosas me las compraron ellos y les agradezco a ellos, no a mi mama. es triste por que son la única familia que tengo, mi tío vive solo y trabaja todo el día, mi abuela vive en misiones, mi casa es mi único refugio y esta ella, varias veces salí algunos días de mi casa para no soportarla pero la cuarentena por el covid me esta matando y no lo soporto más, ellos viejos y mi mamá no, cuando me quede sin ellos solo va a estar mi mamá por que mi papa no existe y realmente no se que voy a hacer con mi vida en ese momento, soy muy joven y la estoy pasando mal desde que tengo memoria tube muchos problemas en el colegio primario por eso y conté y muestre mis golpes a los maestros, hablaron con mi mamá pero no paro y además me recomendaron a varios psicólogos en los que dure dos veces por que ella no los quería pagar, se enoja si no vuelvo a tiempo a casa pero cuando estoy en casa siempre me pelea o discute, en la calle no tengo nada que hacer más que caminar. los últimos problemas que estamos teniendo es por que los fines de semana y ahora en la cuarentena me quedo hasta tarde jugando con amigos en línea, siempre guardo silencio o solo hablo muy bajo de noche pero ella tiene problemas de sueño(me lo admitio) y viene a mi cuarto a gritarme casi diario, cuando no juego para que no se enoje y me levanto a buscar agua, comida o ir al baño se molesta por el ruido de mis pasos o las puertas y también me grita o me insulta pero ella entra a mi cuarto de mañana y hace cualquier cosa, cuando alguien se viene a quedar en casa durante un tiempo siempre se excusa de que vino esa persona y que no le falte el respeto para poder gritarme y yo para no quedar mal me quedo callado, pero últimamente no me importo y lo hice igual, estoy cansado no me gusta ser así siento que tengo una personalidad horrible y siento que no quiero vivir por favor ayudenme :(
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2019.08.30 21:33 RadfemXX__ Janet se burla del "ferrocarril subterráneo" hacia la prostitución infantil para jóvenes transgénero, y por qué piensa que es algo bueno. 2014

El hombre gay Janet Mock cree que la prostitución infantil es "empoderadora"
Un sentido de comunidad, hermandad, resiliencia, recursos, fortaleza. Era como nuestro ferrocarril subterráneo de recursos para navegar un sistema no construido para nosotros. Y para mí eso es lo que me dio el trabajo sexual. "- Janet Mock sobre su experiencia de prostitución infantil.
Janet Mock dice que la prostitución infantil es "liberadora" y "empoderadora" para los niños transgénero en un artículo y una serie de videos que publicó esta semana. Describe un "ferrocarril subterráneo" de hombres adultos que introduce a los menores transgénero, incluido él mismo, en las relaciones sexuales con hombres adultos a cambio de un salario, que celebra como "haciéndonos sentir deseados".
Es difícil imaginar una figura pública que celebre la prostitución infantil y que testifique públicamente sobre el conocimiento personal de un "ferrocarril subterráneo" que transmite a menores a actos sexuales con adultos sin, al menos, ser cuestionado por el FBI. Pero en este caso es supuestamente diferente , porque los niños transgénero son diferentes .
Según la activista trans y autora Janet Mock (cuyo nombre adoptivo, explica, es una referencia a su deseo de emular a la música Janet Jackson), la explotación sexual no es algo malo para los niños transgénero, porque un deseo innato de experimentar la explotación sexual es, según él, intrínseco a la condición de los hombres transgénero que quieren ser percibidos como mujeres.
Algunos extractos del blog y vlog de Mock:
\** Tenía 15 años la primera vez que visité Merchant Street, lo que algunos llamarían "el paseo" para las mujeres trans involucradas en el trabajo sexual en la calle.* En ese momento, acababa de comenzar la transición médica y era donde las chicas más jóvenes, como mis amigas y yo, íbamos a pasar el rato, coquetear y perder el tiempo con chicos y socializar con mujeres trans mayores, las leyendas de nuestra comunidad.
La mayoría de las mujeres que idolatraba se dedicaban al comercio sexual en algún momento u otro: algunas incursionaron en el trabajo de cámara de video y la pornografía, otras eligieron el trabajo en la calle y bailar en clubes de striptease (una opción reservada para las que se perciben con mayor frecuencia como cis) . Estas mujeres fueron las primeras mujeres trans que conocí, y rápidamente correlacioné la feminidad trans y el trabajo sexual.
Percibí los intercambios sexuales como un rito de iniciación, algo que una chica trans tenía que hacer para ganar el dinero necesario para mantenerse. También aprendí (de los medios, nuestras leyes y cultura pop) que el trabajo sexual es vergonzoso y degradante.
El trabajo sexual está muy estigmatizado, ya sea que se realice por elección, coerción o circunstancia. Las trabajadoras sexuales a menudo son despedidas, lo que hace que incluso las personas más liberales deshumanicen, devalúen y denigren a las mujeres que participan en el comercio sexual. Esta deshumanización generalizada de las mujeres en el comercio sexual lleva a muchas personas a ignorar el silenciamiento, la brutalidad, la vigilancia, la criminalización y la violencia que enfrentan las trabajadoras sexuales, incluso culpándolas por ser completamente dañadas, promiscuas e indignas.
Entonces, como aprendí que el trabajo sexual es vergonzoso y correlacioné la feminidad trans y el trabajo sexual, me enseñaron que la feminidad trans es vergonzosa. Este sistema de creencias sirvió como la base de mi comprensión de mí misma como una chica trans, y no pude separarla de mis propios problemas de imagen corporal, mi sentido de identidad, mi vergüenza internalizada por ser trans, morena, pobre, joven, mujer .
Aunque anhelaba estar entre mujeres como yo, también las juzgué por hacer un trabajo que juré a los 15 que nunca podría hacer. El trabajo y esas mujeres no encajaban en mi pedestal. Clair Huxtable, retrato de la feminidad.
Sin embargo, mis obstáculos económicos eran reales y urgentes, y no podía negar que presenciar a las mujeres de Merchant Street tomar sus vidas en sus propias manos, me dio poder . Al observar a estas mujeres cada fin de semana reunidas en hermandad y comunidad, aprendí de primera mano sobre la autonomía del cuerpo, sobre la capacidad de recuperación y la agencia, sobre aprender a hacer por ti misma en un mundo hostil sobre tu existencia.
Estas mujeres me enseñaron que no había nada malo en mí o en mi cuerpo y que si quisiera me mostrarían el camino, y fue este ferrocarril subterráneo de recursos creado por mujeres marginadas y de bajos ingresos, lo que me permitió cuando tenía 16 años. me subo a un auto con mi primer habitual y elijo un camino hacia mi supervivencia y liberación. "
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“Trabajé en otros lugares mientras hacía trabajo sexual. Entonces, para mí, trabajé en una tienda de ropa, trabajé en un lugar de comida rápida, trabajé en boutiques y todo este tipo de cosas, ya sabes. Pero nada se compararía con el cheque que proviene de ser una trabajadora sexual. Ese dinero fue rápido. El dinero rápido me permitió hacer las cosas más rápido. Y para mí, mis problemas corporales, mis problemas de imagen corporal, la forma en que me sentía acerca de mí mismo, eran asuntos urgentes. Y para mí francamente en ese momento cuando tenía diecisiete años, dieciocho años, no había que esperar un año más para las cosas. Los necesitaba ahora. Entonces, para mí, sí, hay una vergüenza y un estigma asociados a ser una trabajadora sexual, pero también hay otras cosas que obtuve de eso. Un sentido de comunidad, hermandad, resiliencia, recursos, fortaleza. Era como nuestro ferrocarril subterráneo y recursos para navegar un sistema no construido para nosotros. Y para mí eso es lo que me dio el trabajo sexual ”.
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Cuando el sexólogo Michael Bailey publicó "El hombre que sería la reina", que revisó décadas de investigación sobre el transgénero masculino, fue ridiculizado por activistas transgénero por publicitar la obvia base del rol sexual de la identidad transgénero masculina. Transgénero para hombres es una muestra del papel sexualizado impuesto a las mujeres, mientras que transgénero para mujeres es un intento de escapar de ese mismo papel. La activista trans Andrea James obtuvo una foto de la hija de cinco años de Bailey, quien la publicó en el sitio web de Transsexual Roadmap titulada: "hijo de puta". Los activistas establecieron apresuradamente un panel para denunciar tanto al libro como a su autor.
Pero el demonizado Bailey nunca en un millón de años sugirió que adoptar roles sexuales femeninos significaba que la pedofilia o la prostitución infantil eran buenas para cualquiera. Janet Mock hace exactamente eso: y es celebrada por la comunidad transgénero por hacerlo.
Cuando Cassidy Lynn, de 16 años, apareció recientemente en los titulares como "la primera reina transgénero de la escuela secundaria", los medios de comunicación nunca informaron sobre su explotación sexual por parte de hombres adultos, a pesar de que era bastante pública y apareció en una búsqueda superficial de nombres en Internet. Cassidy abandonó la escuela aparentemente para continuar su participación en estas actividades, lo que sabemos porque publicó al respecto extensamente, incluidos varios blogs de video, pero los principales medios de comunicación decidieron deliberadamente no informar. La comunidad transgénero también mantuvo silencio, presumiblemente porque la verdad podría socavar la salud de la narrativa de la reina del regreso a casa de "la vecina" para la agenda política transgénero. Pero es más que solo la comunidad transgénero haciendo la vista gorda.
Como nos muestra Janet Mock, debido a que el movimiento transgénero enmarca la explotación como "afirmativa" de una identidad sexual masculina basada en roles sexuales femeninos, por lo tanto considera la explotación sexual como una experiencia "liberadora" y "afirmativa", incluso para menores.
Janet Mock es una ex editora en línea de la revista People y ex alumnos de posgrado de la Escuela de Periodismo de la NYU. Cuando no promueve la prostitución infantil como una experiencia afirmativa para los jóvenes transgénero, promueve su libro "Fish Food". "Pez" es la palabra de la comunidad transgénero para mujeres reales y es un término peyorativo para la forma en que tales hombres perciben el olor de los genitales femeninos. El libro de Mock ahora ha sido retitulado como "Redefiniendo la Realidad". "Realidad" es la palabra de la comunidad transgénero para pasar con éxito como miembro del sexo opuesto.
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2019.06.27 13:45 nco_92UY Interesante...

A raíz de este comentario que hice en el post sobre las teorías conspirativas, se me dio por buscar información, sino no iba a podía dormir anoche, pensando en túneles (muy normal todo), encontré algo muy interesante, escrito por un tal Prof. Marcos Medina (es largo pero vale la pena):

TÚNELES, CRIPTAS, ARROYOS, PERSECUCIONES Y TIROTEOS
HISTORIAS DEL MONTEVIDEO SUBTERRÁNEO
El submundo montevideano no es demasiado diferente de las ficciones terroríficas o las oscuras visiones con las que la literatura y el cine han pintado desde siempre esos reinos plutonianos: mucha piedra, oscuridad, un aspecto laberíntico y, especialmente, un olor infame. Habitado no sólo por bandadas de ratas y por miríadas de cucarachas, sino también por cirujas que "sabían indicar qué caminos seguir y cuántas bocas había que recorrer para llegar a determinado lugar" -como recordó un policía-, y visitado por guerrilleros en la década del 70, y por empleados municipales y algunos pocos curiosos hoy, las cloacas y los subterráneos montevideanos son también una promesa de información aún poco explorada para los historiadores. Esta nota recupera la memoria y el enigma de esos viejos túneles de la ciudad sitiada, los enfrentamientos entre guerrilleros y policías o militares, y los también montevideanos cementerios y arroyos olvidados bajo la faz de la tierra.Como todas las ciudades amuralladas del mundo, Montevideo no fue la excepción en cuanto a la necesidad de vías de escape alternativas, escondites y caminos secretos de abastecimiento. Durante la colonia, Montevideo utilizó varios túneles como una estrategia defensiva ante la eventualidad de un sitio y la necesidad de una rápida huida o un reservado ingreso. Con el tiempo, las nuevas construcciones, las crónicas de época, las sucesivas excavaciones y las esporádicas intervenciones arqueológicas han revelado parte de este pasado.Uno de los túneles de Ciudad Vieja unía el Cabildo y el Fuerte del Gobernador, que estaba erigido en la actual Plaza Zabala. Otro unía el Cabildo con el Cubo del Sur, la última línea de defensa próxima al Parque de Artilleros, ubicado este último debajo de las actuales instalaciones de la sede del sindicato de empleados bancarios (AEBU) en Camacuá y Reconquista. Pudo verse y fotografiarse hasta no hace mucho, parte de su trayecto, hasta que fue tapiado en su parte principal: tiene 15 metros de largo, el alto de una persona y 70 centímetros de ancho. Se dirige desde el subsuelo del Cabildo hacia el mar y corre paralelo a las calles Juncal y Ciudadela. Un sistema de túneles converge en los sótanos del Teatro Solís. Uno de ellos, se dirige hacia la Rambla y tiene una extensión de 200 metros. Los otros, van hacia la Casa de Gobierno, el Cabildo, la vieja muralla y el Cubo del Sur. Hoy son recorridos en trayectos de 15 a 20 metros, luego están tapiados. Escolares y liceales realizan allí frecuentemente visitas guiadas. Un cuarto túnel iba desde la Ciudadela, ubicada en parte de lo que hoy es Plaza Independencia, hacia el Cementerio Central, y tal vez haya sido el más famoso y atrayente de todos; fue allí donde el clérigo y masón Mastai Ferretti enterró un tesoro que creció en joyas, oro y dinero a medida que pasaron los decenios. Fue ese mismo tesoro el buscado por años por las hermanas Massilotti. La leyenda y la avidez popular otorgaron dimensiones y funciones a este corredor hoy perdido bajo tierra. "Siempre se dijo que hay muchos túneles, principalmente en la Ciudad Vieja" explica el arquitectoGustavo Aller, encargado de la Unidad de Patrimonio de la Intendencia Municipal de Montevideo. Las escasas investigaciones realizadas no han confirmado aún la existencia de una red articulada. "El túnel que nace en el Cabildo llega hasta la peatonal Sarandí. Allí está tapiado. Otra versión que nunca pudo corroborarse indica que el túnel era más extenso pero que fue cerrado durante la dictadura por la psicosis de que los Tupamaros lo pudieran utilizar" indica Aller.

Tres escapes desde la Catedral

Otras vías subterráneas corren a pocos metros de allí. Desde la Catedral Metropolitana, apostada frente al Cabildo, salieron alguna vez tres túneles hacia tres direcciones diferentes. De cualquiera de ellos sólo queda hoy una versión anterior o el resto de una entrada tapiada que pudo ser su ingreso.Gonzalo Estévez, párroco de la Catedral, afirma que uno de ellos debía dirigirse al Cabildo, otro al Fuerte del Gobernador y un tercero hacia el Cubo del Sur. Las galerías debajo de Ciudad Vieja parecen no tener fin. Un verdadero pasaje subterráneo conectó en el siglo pasado el casco de la ciudad colonial con la actual calle Pozos del Rey, a pocas cuadras de la Estación Central de AFE, donde se abastecía de agua a la ciudad. Como otros, fue tapiado o simplemente sucumbió debajo de dos siglos de construcciones y demoliciones. La arqueóloga Nelsis Fusco, integrante de la Comisión Nacional de Patrimonio Histórico, fundada en 1993, recuerda las intervenciones realizadas en Montevideo. Dichas incursiones no han demostrado la exacta extensión y continuidad de cada túnel. Pero ayudaron a 'leer' la evolución de la ciudad en cada metro de profundidad. Las antiguas casas mantienen cimientos en arco de un metro setenta de diámetro o más."Las nuevas construcciones deben haber borrado y cortado muchos pasajes", revela Fusco. La especialista advierte que algunas de estas bóvedas corresponden a trozos de la vieja red de saneamiento construida en la segunda mitad del siglo XIX por Arteaga, y otras a restos de depósitos de agua.El investigador de la Iglesia Católica, Monseñor Julio César Delpiazzo, recuerda que debajo de la capilla del Santísimo Sacramento, en la Iglesia Matriz, "había un túnel como para que una persona entrara a gatas, pero la boca de entrada se ha tapiado y nunca se han hecho exploraciones". Del Piazzo refiere además a otro túnel cortado por la tumba del cardenal Barbieri "que no se sabe hacia dónde va, pero sale hacia el Cabildo".Para el investigador Roberto Bonada, las construcciones subterráneas "son un tabú". Varias defensas subterráneas y túneles a que hacen referencia diversos cronistas de época fueron olvidados o removidos por el asfalto y el crecimiento de la ciudad. Botana recuerda el análisis histórico de Eduardo Acevedo en el cual se hace mención a una línea fortificada "que corría desde La Aguada hasta el cementerio central, cruzando las actuales calles de Ibicuy, Cuareim, Yí y Yaguarón; tenía dos metros de ancho, dos varas de espesor y la altura de un hombre, siendo construidos en piedra y ladrillo. Más de una vez en demoliciones en el barrio Sur se han encontrado cañones y agujeros pertenecientes a este trazado".Este investigador propone además un posible pasadizo desde el Palacio Santos, actual dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores, sobre 18 y Cuareim, hasta el cuartel del general Máximo Santos ubicado donde hoy se encuentra la sede central de la Dirección General de Impositiva, en Rondeau y Valparaíso.Bonada afirma también que a orillas del arroyo Miguelete viejas quintas poseen construcciones subterráneas "para huir en caso de ataques". En cuanto a los túneles de la Ciudad Vieja, Bonada afirma que los mismos existieron como una red articulada "tanto para defensa militar como para el contrabando, el primer deporte de los uruguayos".

Los cementerios bajo el asfalto

Los llamados 'camposantos' pautaban una zona alrededor de las Iglesias dedicada a enterrar a quienes practicaran la fe cristiana. La ciudad de Montevideo no fue ajena a estas prácticas, y en los anales de Nuestra Iglesia consta la existencia de un cementerio donde hoy se erige el Arzobispado, en la calle Treinta y Tres, junto a donde se emplazaba la vieja Catedral."Al construirse la primera Iglesia Matriz en 1740 -añade Monseñor Del Piazzo-, se empieza a enterrar al costado. Aquella Iglesia se derrumbó en 1788 y eso dio origen a la construcción de la Catedral actual, cuya piedra fundamental se puso el 20 de noviembre de 1790 y se inauguró el 21 de octubre de 1804, manteniéndose el cementerio hasta mediados del siglo pasado, cuando se construyó el Cementerio que hoy se conoce como Central, y luego el del Buceo". El surgimiento de estos cementerios fuera del camposanto se une, según el escritor, investigador e historiador Juan Antonio Varese, al problema suscitado entre la Iglesia y la masonería, ya que aquélla se negaba a enterrar a quienes no siguieran la fe cristiana. "La masonería, entendiendo que ello atentaba contra la libertad de conciencia, es quien busca iniciar los cementerios públicos, que luego la ley hizo obligatorios", indica Varese. El investigador relata que el cementerio del Buceo surge dada la inmensa cantidad de tumbas que de hecho surgieron el la zona: "cada uno enterraba donde quería"; pero con el correr de los años, sólo se permitió seguir estas prácticas al sur de la calle Rivera, tal como hoy se lo conoce. Otro cementerio olvidado debajo de la ciudad es el de la Residencia de San Estanislao de Kostka, una construcción de los Padres Jesuitas en la esquina de las calles San Gabriel y San Juan, hoy Rincón e Ituzaingó, asiento actual del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. La edificación, que ocupaba el frente y gran parte de la manzana, constaba de habitaciones para los sacerdotes, una escuela, un cementerio y una pequeña capilla que, entre 1788 y 1804 ofició como 'Matriz interna' durante la construcción de la actual Catedral.Por último cabe recordar el viejo cementerio inglés, ubicado exactamente donde hoy se encuentra la Intendencia Municipal de Montevideo, en 18 de Julio y Ejido. El investigador Roberto Bonada cuenta que "este cementerio fue canjeado al Estado por el predio actual sobre la calle Rivera porque trancaba el desarrollo edilicio de la ciudad".

De pescadores, patotas y ratas

Debajo de la rambla Sur, entre el dique Mauá y la escollera Sarandí, donde los pescadores se constituyen en figuras integradas al perfil de la costa montevideana, se encontraban varias bocas de entrada a las galerías subterráneas de la Ciudad Vieja. Varias de ellas quedaron tapiadas un año atrás, cuando se concluyó la ampliación del colector que traslada las aguas servidas hasta el emisor subacuático de Punta Carretas. Cuentan los pescadores que aquellos desagües de la vieja red de saneamiento de la ciudad servían como refugio de una banda de infantojuveniles que asolaba a los incautos turistas que a diario visitaban esa zona característica de Montevideo. Hábiles en romper los vidrios de los coches con una certera pedrada y despojar a los vehículos, en segundos, de radios, ropas y cuanto quedase al alcance, los infantos huían luego por la escalinata de la plataforma que da al caño y guardaban su botín en una galería debajo del nacimiento de la escollera Sarandí. Esa banda, que en el verano rescataba las plomadas de los pescadores, nadando en los días de bajante sobre las rocas de enganche, para luego reciclar el plomo y vendérselo a los propios pescadores, conocía todos los rincones de aquella red de saneamiento en desuso. Por ella, llegaban hasta debajo de la Iglesia de Cerrito y Solís, y hasta la punta de la propia escollera. "Bajo la Iglesia -cuenta uno de aquellos ex infantos- hay como unas celdas con unas camas de piedra donde dicen que hacían retiro los curas. En las esquinas de los caños se ven los nombres antiguos de las calles que había arriba. Pero muy para adentro no te podés meter -advierte-, porque vienen las ratas y te patotean."

Una incursión por el 'Túnel Arteaga'

Las botas de goma cubren las piernas hasta la mitad de los cuádriceps. Luego, la protección está a cargo de un equipo impermeable que incluye gruesos guantes de goma y el casco protector. No hay otra forma de bajar a las cloacas de la ciudad y salir seco en el intento. Esto no evita sentir bajo los pies la blandura del fango y los excrementos disueltos en una corriente brumosa de aguas servidas y otras provenientes de las últimas lluvias. A ambos lados un murallón de piedra describe una curva perfecta. Al fondo, la luz de la linterna se diluye en la oscuridad de este tubo inmenso. Estamos en el 'Túnel Arteaga', uno de los principales vertederos de Montevideo, parte de la red más antigua que tiene la ciudad y una verdadera joya de ingeniería.Nace en la calle Galicia a la altura de Rondeau, y recorre toda esta avenida, atravesando como si fuese manteca la cuchilla de piedra sobre la que corre la Avenida 18 de Julio. El 'Túnel Arteaga' cruza de Norte a Sur la Plaza Cagancha, a 30 metros de profundidad, y continúa su viaje rumbo al mar debajo del pavimento. En su mayor parte tiene un diámetro que supera los 3,5 metros y en total, sobrepasa el kilómetro de largo. Cuando llueve como el lunes pasado (69 mm en dos horas), el torrente supera los tres metros de altura y acapara casi todo el diámetro del túnel.Montevideo fue la primer ciudad sudamericana en contar con una red cloacal. Las obras comenzaron en el año 1856 por sistema de concesión de obra pública, concedido a Juan José Arteaga, un constructor privado de origen inglés -a pesar de su nombre- que se valió para concretar esta maravilla de papel, lápiz, una escuadra y la antigua 'ley empírica'. Esta última la constituye la labor desempeñada en obras similares, y no toma en cuenta cálculos o ecuaciones de difícil precisión. El resultado está a la vista: una amplia red instalada bajo toda la Ciudad Vieja y parte del Centro, de tales proporciones que a siglo y medio de construida es utilizada a plenitud por una ciudad de casi millón y medio de habitantes, muchas veces con descuido y desidia. Los 150 funcionarios afectados directamente a su mantenimiento quitaron alguna vez de estas tuberías elementos insólitos: un motor entero de automóvil, el esqueleto entero de un bovino o una bañera íntegra aunque algo corroída por las insanas aguas.

Arroyos bajo la ciudad

El tango 'Garufa', que pregona "del barrio La Mondiola vos sos el más rana" no hace más que constatar una realidad. "En la desembocadura del arroyo de los Pocitos estaba el llamado puente de las ranas, y el tango hace referencia a una figura que pernoctaría allí. Hoy la parada de taxis frente al Banco República se llama La Rana", afirma el investigador Roberto Bonada, para quien "Montevideo no es ajeno a toda la orografía uruguaya: está lleno de cañaditas". Según el investigador, el arroyo de los Pocitos pasa al lado de la Iglesia Tierra Santa luego de bajar desde el estadio (frente a la cancha de Miramar) por las cercanías de las calles 14 de julio, Lorenzo Pérez, pasando por las manzanas de la intersección de 26 de marzo y Luis Lamas, y saliendo por la calle Pagola.El arroyo Seco, que debe su nombre a su pasaje por la quinta de la familia Seco, pasa según Bonada por Tres Cruces (lugar que debe su nombre a tres tumbas de viajeros asesinados y no a un cruce de caminos que fue posterior en el tiempo), "el llamado camino del recodo que hoy es Hocquart, y cruza el camino de Millán y Burgues antes de desembocar". También tenemos el Quitacalzones "que va paralelo a Larrañaga, atraviesa 19 de abril, y desemboca detrás del cine Alcázar, en el Paso Molino donde se junta con el Miguelete, el bien conocido Pantanoso en el oeste, el arroyo Carrasco y el Malvín al este, y más cerca el arroyo La Estanzuela, que viene desde el Parque Batlle por debajo de Acevedo Díaz, pega la vuelta en Gonzalo Ramírez y llega al Parque Rodó, el arroyo del Cardal que viene desde la Universidad y pasa por Constituyente y Yaro, y otro que baja por la calle Barrios Amorín", relata Bonada. Gustavo Aller, arquitecto encargado de la Unidad de Patrimonio de la Intendencia capitalina recuerda la gran cantidad de brotes y corrientes de agua subterránea que se le presentan a los arquitectos en su labor; "en todo Montevideo hay sótanos que se inundan y aguas subterráneas que nos complican las construcciones -dice-. En Carrasco, a dos metros de profundidad hay agua, y en el Hipódromo por ejemplo, tan sólo a sesenta centímetros de la superficie". En diversas zonas de la ciudad se pueden aún hoy encontrar aljibes, como por ejemplo en las cercanías de las calles La Paz y Cuareim, o en la Aguada, muchos de ellos en uso, como el del Bar Barbacana ubicado en Joaquín Requena y Canelones, a pesar de la salvedad de su dueño: "el agua no la usamos para beber sino para la limpieza".

Un polvorín del General Oribe

Un pequeña quinta de frutas y hortalizas disimula la entrada hacia una de las incógnitas pendientes del pasado de los montevideanos. Debajo de ese breve jardín cultivado que sirve como antesala de la casa de los Guarino, en las faldas del Cerrito de la Victoria, se encuentra la bóveda de un antiguo polvorín del siglo XIX. Casi intacto, espera paciente la lectura desinteresada de los historiadores. Al excavar para enclavar los primeros cimientos de su nueva casa, el Sr Guarino, un sanitario de profesión, se topó con un antiguo hueco. En vez de eludirlo, resolvió seguir excavando: la sorpresa creció a cada palada. Pocas horas después, una bóveda de cinco metros de alto, cuatro de ancho y ocho de largo se extendía ante sus ojos. Bajó como pudo y se percató del aire seco y fresco que flotaba en su interior. Las paredes eran de ladrillo y el piso de tierra. Acababa de descubrir uno de los polvorines construidos y utilizados por el general Manuel Oribe hacia 1843, durante uno de los sitios a Montevideo. En todos los alrededores de lo que sería luego el Cerrito de la Victoria, entonces Villa Restauración, Oribe instaló varios de sus cuarteles. La bóveda debajo de la casa de Guarino corroboró este vínculo histórico: desperdigados en el suelo apisonado encontró balas de cañón, mangos de espadas y otras armas antiguas, restos que se fueron con los años y las canibalescas incursiones de falsos investigadores.La fama de 'la bóveda en la casa de los Guarino' no se hizo esperar y corrió como reguero de la pólvora que alguna vez atesoró. Una tarde de 1975 la noticia llegó hasta el despacho de Vicente Queirolo, comandante en Jefe del Ejército. Horas después dos camionetas descargaron soldados que rodearon e ingresaron a la casa de los Guarino, comandados por Queirolo en persona. Bajaron a la bóveda y tras un breve test in situ aseguraron a Guarino que la propiedad era "legítimamente del Ejército", lo mismo que una casa ubicada a 30 metros del lugar, tan antigua como el viejo polvorín y orientada en la misma dirección que éste. "Son bienes de la Patria", fue la frase lapidaria del General. Las lágrimas de la señora Guarino y las protestas de varias familias comenzaron a escucharse. Con el correr de los días, la expropiación quedó archivada entre asuntos de mayor importancia que llevó adelante el Ejército en esos primeros y agitados años de dictadura. Además, las líneas de defensa del General Oribe se extendieron hasta la playa y puerto del buceo, donde hoy se conserva el edificio de la Aduana que lleva el nombre de este militar. El investigador Roberto Bonada sostiene que otros túneles y depósitos de armas se ocultan bajo algunos predios de la zona. "He sabido que en la calle Riverós a la altura del 1220 un señor cultivaba tomates valiéndose de bayonetas a modo de cañas tacuaras. Por allí han encontrado muchas cosas, y alguna vez las excavaciones podrán rescatar los túneles que recorren la zona hasta llegar a 8 de Octubre", dijo el investigador.

TUPAMAROS Y MILITARES.Fugas y tiroteos en el submundo montevideano

Durante los primeros años de la década del 70, las cloacas de Montevideo fueron también escenario de los enfrentamientos y los esquives de tupamaros y fuerzas del orden. "El olor que hay allí no es comparable a nada [...] y es un olor que lo persigue a uno por días y días", recordó uno de los protagonistas.A pesar de haber soportado la fuga más grande de la historia el año anterior, la cárcel de Punta Carretas seguía siendo utilizada en 1972 como centro de detención de tupamaros y delincuentes comunes. La operación llamada 'El Abuso' de setiembre de 1971 (bajo este nombre también está registrada en el libro Guiness de los récords) había pasado de la cárcel a la clandestinidad a 111 guerrilleros a través de un túnel de 35 metros hecho desde la propia cárcel. El mismo pasaba por debajo de los paredones y de la calle hasta llegar a una casa de familia. En ese año 1972 se produjo una segunda huida de la cárcel de Punta Carretas, y esa vez se utilizaron directamente las redes cloacales de la zona como vía de escape. Estos ramales de saneamiento recolectan las aguas servidas de un cinturón urbano que desemboca bajo la Rambla de Pocitos.

La fuga

Fingiendo diversos malestares, un grupo de trece tupamaros se hicieron trasladar al Hospital de la cárcel -ubicado en la parte sur del viejo complejo-, donde un comando de operaciones, desde el exterior, abriría un boquete en el piso conectado a las cloacas. "Copamos el viejo Hospital y luego salimos por los caños en unos carritos que habíamos diseñado para trasladarnos -cuenta el dirigente del MLN Jorge Zabalza, hoy edil del MPP-. Era como una chata en la que uno se ponía panza abajo; los caños redondos a esa altura no tenían más de medio metro de ancho, pero más abajo son inmensos, con dos veredas a los lados y una gran canaleta en el medio. Te deslizabas por la pendiente y caías directamente en el viejo caño colector; si algo le faltaba a la chata eran frenos." Dos fuentes de Inteligencia policial recordaron que los carros tenían las "ruedas chuecas, abiertas hacia afuera para adherirse mejor a los conductos redondos". Por su parte, Zabalza recuerda hasta hoy lo extenso que se hicieron esos 800 metros de Rambla subterránea que recorrió, flotando, agarrado de los bordes del caño hasta llegar debajo de Avenida Brasil. En esos momentos, la desesperación jugó en contra de uno de sus compañeros de fuga que no soportó la tensión "y abrió una de las tapas de la calle, apareciendo todo lleno de mierda en una parada de ómnibus ubicada en Chucarro y Avenida Brasil; luego me enteré de que apretó a alguien en un coche para que lo sacara del lugar".Al mismo tiempo la Policía ya había dado el alerta por la fuga y comenzaba los rastreos. Desde abajo y ya a lo lejos, Zabalza y sus compañeros oían los disparos de sus perseguidores, que abrían las tapas de la calle y desplegaban una ráfaga de metralleta, aunque sin bajar a las cloacas. Se trataba de la 'Operación Trueno', según dijeron policías de Inteligencia. Ese método comenzó a ser aplicado cuando aún la Policía no tenía un conocimiento acabado de la red cloacal y por ello "se encontraba en desventaja con los Tupamaros", dijeron las fuentes."Seguimos caminando por los caños y salimos atrás del Zoológico de Villa Dolores -prosiguió Zabalza-; había un camión al que le habían hecho un agujero en la caja, y de la cloaca salimos directamente a él. El comando a cargo del operativo siguió por la red de saneamiento hasta la zona del Palacio Legislativo; ellos sí que conocían muy bien los ramales. Nosotros volvimos a la clandestinidad; yo fui al norte del país, donde también utilizamos mucho las redes cloacales, y allí sí hicimos túneles como refugio. Recuerdo por ejemplo el que se hizo en las barrancas del Río Queguay, o el del Arroyo San Francisco, donde está el Matadero."A esa altura los militares ya habían comprendido la importancia estratégica de las redes cloacales para la guerrilla urbana en Montevideo; sabían que los tupamaros habían robado los planos del saneamiento urbano de la Intendencia capitalina y comenzaron a preparar su ofensiva bajo tierra. Mientras eso no ocurría, los policías solían perderse en la red cloacal y más de una vez tuvieron "encuentros fantasmagóricos" en la oscuridad subterránea. Así lo contó un oficial de Inteligencia quien recordó que "abundaban los cirujas" que recorrían las cloacas buscando monedas, anillos u objetos de metal para vender: "los cirujas sabían indicar qué caminos seguir y cuántas bocas había que recorrer para llegar a determinado lugar; eran los mejores guías de la Policía".

Militares bajo tierra

El 27 de mayo de 1972 cayó a manos militares la llamada 'Cárcel del Pueblo', un 'berretín' subterráneo utilizado por la guerrilla para retener e interrogar a diversas personalidades. Ubicado en la calle Juan Paullier 1192, este reducto fue entregado a las Fuerzas Armadas por Héctor Amodio Pérez, ex tupamaro considerado traidor por sus compañeros, quien luego de colaborar con los militares obtuvo su libertad para escapar del país. "En el procedimiento de la Cárcel del Pueblo, también se había llegado por la red cloacal con un grupo estratégico -afirman fuentes de Inteligencia Militar-. Después supimos que ellos habían empezado un túnel de salida hacia las cloacas, pero les faltaba cerca de un metro, si no hubiera habido tiroteos bajo tierra, que igualmente se dieron en otras oportunidades." A comienzos de los años 70, cuando había algún acto político o reuniones masivas, los militares destacaban un grupo especial para cubrir las cloacas "a fin de que no pusieran alguna bomba, por ejemplo; sabíamos claramente de la utilización de los subterráneos en otras guerrillas, urbanas y no urbanas, como la guerra de Vietnam, en donde caminaban kilómetros, trasladando pertrechos e insumos, y salían donde ellos querían". Sabían además que el MLN tenía varios "expertos" en recorrer cloacas "donde es muy fácil perderse", como el caso de Héctor Amodio Pérez que conocía bien los vericuetos subterráneos.En las cloacas, los militares tomaban sus precauciones. Vestidos como buzos, con máscaras y protección en manos y pies, bajaban y recorrían los amplios ramales, encontrando muchas veces salidas desde los 'berretines'.Según recuerdan las fuentes militares, hay cloacas grandes (un hombre puede caminar erguido), medianas (se puede caminar pero encorvado) y chicas (se transita en cuclillas o de rodillas), siendo algunas ovaladas, redondas o rectangulares. Las grandes tienen un cauce en el medio y en los bordes pequeñas veredas. "El olor que hay ahí es insoportable -dice el militar retirado-. Usted me las menciona y me vuelve el olor a la nariz. No es comparable a nada. Es como el olor a una persona muerta y en descomposición, hay que sentirlo para darse cuenta que no se parece a ninguna otra cosa, y es un olor que lo persigue a uno por días y días." En esas incursiones se encontraban con ratas y especialmente con cucarachas. "Las cloacas chicas eran terribles. Uno entraba arrodillado y pegada contra la pared había siempre una franja negra, de unos 40 centímetros de ancho, hasta 50 metros de largo y de unos 6 centímetros de altura, que eran cucarachas. No sé por qué pero estaban todas juntas y como pegadas. Era asqueroso. Muchos de los tupamaros aparecieron comidos por las ratas, se quedaban en las cloacas y aparecían mordidos. Se contagiaron enfermedades crónicas por estar allí abajo; los hongos de las paredes, por ejemplo, no te los sacas más."El oficial retirado aseguró que en varias ocasiones el MLN procedió a ejecutar a algunos de sus miembros que no se ajustaban a la disciplina revolucionaria. "Recuerdo que un tupamaro de apellido Arteche fue ejecutado por sus compañeros y su cuerpo tirado a una cloaca, donde se lo comieron las ratas" añade.

Fernández Huidobro: Las bondades de las cloacas

¿Es cierto que los Tupamaros obtuvieron los planos de la red cloacal de Montevideo? ¡Uy! sí, en plena... eso fue por el 70 o 71. Sí, los tupamaros teníamos los planos de toda la red cloacal que eran de la Intendencia, los usamos bastante y nos dieron buen resultado. ¿Qué beneficios le dio al MLN el conocimiento y uso de estas redes? Eran vías de escape y de acercamiento, y nunca hubo en ellas acciones bélicas hasta el año 1972, en que hubo tiroteos y todo; había muchos locales clandestinos del MLN que tenían su túnel conectado con la cloaca, de modo que si la Policía o el Ejército llegaba, se huía por el caño a las cloacas y por las cloacas a la mierda, propiamente dicha. Nosotros fabricamos carritos de diferentes tamaños para trasladarnos por abajo. En el museo policial en la Seccional 9º hasta hace poco se veían. Pero las mujeres también se escaparon por las cloacas el 31 de julio del 71, cuando quedó la cárcel vacía. Corrieron cuadras por las cloacas de la calle Cabildo. Esas sí que son enormes... ...pero debe ser bastante inhóspito vivir o permanecer allí abajo por mucho tiempo. No, no vivíamos allí como dicen, es imposible, podés agarrar cualquier tipo de enfermedad crónica, no se puede. Además cuando llueve, por ejemplo, son peligrosísimas, la fuerza del agua te arrastra. A veces había que salir levantando una tapa en cualquier sitio por eso. Las cloacas son peligrosas además por los escapes de la Compañía del Gas y por los vertimientos químicos e industriales de muchas fábricas, a pesar de estar prohibidos.

Fuente: https://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=907230
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2018.12.29 20:08 None73 Whisky Fases 1 y 2

Hola, estas son las dos primeras partes de una historia que estoy escribiendo. Espero que las disfruten y siéntanse libres de criticar, aspiro a convertirme en escritor profesional.
Whisky Fase 1 Conoce al nuevo jefe
Elementalista observó el callejón. Estaba vacío. Presionó el botón del dispositivo. Al instante se abrió un portal circular, de bordes azul eléctrico, al otro lado del cual se veía una torre oscura en una isla bajo un cielo rojo. Lo atravesó.
Se hallaba en una superficie blanca sobre una substancia púrpura. No había barandillas. Una ruta llevaba hacia la torre y otra hacia un embarcadero en el que estaba atracado una especie de pez gigante. Tomó la ruta de la torre. Caminó con cuidado pero seguridad por el centro del camino. En el cielo volaban unas luces azules, las había tomado por estrellas pero se movían. Al fijarse mejor vió que eran calaveras ardientes. Continuó avanzando.
Elementalista llevaba una gabardina rojo oscuro sobre un chaleco negro de kevlar, unos pantalones azul oscuro y botas negras a juego. También llevaba unos guantes de cuero negros. Un yelmo verde oliva cubría su rostro. Era un yelmo con dos franjas para los ojos y unos agujeros para respirar. Se acercó para presentarse.
Al pie de la torre lo esperaban unas puertas de esmeralda. Se abrieron a su llegada. En el interior había un gran vestíbulo, con bancos en los laterales para sentarse, las paredes parecían estar decoradas con relieves pero no era capaz de distinguir formas concretas. Al fondo había una escalinata que ascendía hasta unas puertas de madera oscura y luego se dividía para ascender en espirales por las paredes de la torre. Había dos personas más. Una llevaba un traje de pez azul claro lleno de aletas verdes con un yelmo de pez que le cubría el rostro a juego. Los dientes eran una especie de máscara respiratoria. La otra llevaba una máscara de carnaval rosa, una sudadera con capucha de orejas puntiagudas amarilla,un macuto verde lima, unos guantes azules, unos pantalones vaqueros y unas deportivas.
-Hola, soy el Elementalista, encantado de conoceros.- dijo ofreciéndoles la mano.
-Un placer, yo soy Sprite y este es Piscis.-respondió la chica de la capucha amarilla, una chica que vista de cerca era bajita, casi como una niña pero tenía voz adulta. Piscis le estrechó la mano, un guante azul verdoso con garras, con cuidado de no hacerle daño.
-¿El pez gigante de ahí fuera es tuyo?- preguntó Elementalista.
-Sí, se llama Iris, es mi nave alienígena.
-Es genial, estábamos hablando de ella- dijo Sprite.
-¿De qué es capaz?- preguntó Elementalista.
-Bueno, puede volar y desplazarse bajo el agua, tiene una especie de cañones de energía muy poderosos, puede volverse invisible y puede crear tecnología alienígena como el traje que llevo.- respondió Piscis.
A Elementalista le parecía un simple traje de hombre pez como los de las películas pero no habría sido educado mencionarlo.
-¡Y puede viajar entre dimensiones!- dijo Sprite con alegría.
-¿Cómo?- respondío un sorprendido Elementalista.
-Aparentemente sí puede, es algo que hizo para acceder a este lugar, no sabía que podía hacerlo.- respondió Piscis.
En ese momento se abrieron las puertas de madera oscura. Una persona enfundada en una armadura siniestra, con una corona de pinchos y guanteletes acabados en garras, al igual que sus botas, apareció en el descanso.
-Mi nombre es Mongul, Conjuro os recibirá ahora.- dijo con voz profunda.
Piscis y Sprite se levantaron a la vez, Elementalista se encaró hacia las puertas y echó a andar. Subió las escaleras con paso seguro con los otros dos a la zaga.
Pasadas las puertas había un estudio iluminado por un candelabro de colores danzantes. En las paredes había estantes llenos de libros y artefactos. Al fondo delante de un mural con demonios que parecía moverse, habia un escritorio. En ese escritorio estaba sentado un hombre con túnica púrpura, una mascara azul con la boca rodeada por gruesas líneas verdes y unos ojos grandes también pintados en verde. Llevaba unos guantes rojo oscuro. Era Conjuro.
-Por favor, sentaos- les ofreció haciendo un gesto hacia las tres sillas que había en frente del escritorio. Elementalista se sentó en la de la derecha vista desde el escritorio, Sprite en la del medio y Piscis en la de la izquierda.
-Me gustaría empezar por unas breves presentaciones, vuestros nombres y capacidades, para empezar.- dijo Conjuro. Se miraron entre sí. Elementalista decidió ir el primero.
-Mi nombre es Elementalista, tengo la capacidad de controlar cinco elementos. Tierra, aire, agua, fuego y rayo.-A continuación le siguió Sprite.
-Umm... Mi nombre es Sprite, puedo volverme intangible, invisible y volar.- dijo con cierto temblor en la voz.
-Eeh... Mi nombre es Piscis y controlo la nave alienígena de ahí fuera además de la tecnología que fabrica.- dijo de forma apurada.
-Excelente, supongo que todos sabéis quien soy.-Los tres asintieron.-El motivo por el que os he reunido es que estoy formando un equipo, el Whisky, para realizar operaciones por mi. Sabed que existen otros equipos con funciones similares. Se os informará de su existencia según sea necesario. El pago será un lingote de oro al mes, más extras. Vuestro primer encargo será una pequeña prueba.-Puso un libro sobre la mesa.-En este grimorio encontraréis información sobre cinco artículos que quiero que adquiráis en la dimensión paralela de Lestria. Las coordenadas ya han sido transmitidas a la nave de Piscis. Buena suerte.
Los tres asintieron y se levantaron, Elementalista le ofreció la mano a Conjuro. Se la estrechó. Los otros dos le imitaron. También cogió el libro. Después murmuraron unas despedidas y salieron de la habitación. Conjuro asintió con la cabeza a las despedidas pero permaneció sentado con las manos entrelazadas.
Se detuvieron al llegar a la nave. Piscis se adelantó y la "boca" del pez se abrió. Saltaron al interior por encima de los afilados dientes. Tras pasar por una pequeña oquedad al fondo de la boca, bloqueada por una membrana permeable de algún tipo de sustancia mucosa, se hallaron en una estancia cavernosa. En el techo se hallaban unas vértebras blancas de las que surgían unas costillas que llegaban hasta el suelo y eran parte de este. La carne era rosa blanquecina con venas verdes y azules recorriéndola.
Piscis se colocó en el centro de la cueva y extendió los brazos. -Bienvenidos a la fantástica Iris.- dijo entusiasmado.- Esta es la "zona de carga" y arriba está la cabina de pilotaje. En la parte de atrás hay otro acceso, si necesitás algo, tocad una pared y decid que queréis.- con eso dicho, asintió y se puso a subir hacia la cabina de pilotaje por un lateral, hundiendo manos y pies en la carne de la nave. Elementalista y Sprite se quedaron en silencio, se miraron y se encogieron de hombros. Cada uno escogió un hueco entre las costillas y se sentaron en el suelo. Para su sorpresa del suelo crecieron unos soportes que actuaban de sillas, además de una especie de cinturones de seguridad. Con un suspiro y un gemido la nave arrancó. Se elevó dando suaves vueltas en el aire. Cuando alcanzó una altura óptima viajó a otra dimensión con apenas un jadeo de esfuerzo.
Whisky Fase 2 Otro Mundo
Tras un momento en el que saborearon música, escucharon colores y vieron conceptos se encontraron en la dimensión de Lestria.
Sobrevolaban vastos verdes prados, moteados con frondosos bosques y seccionados por sinuosos ríos, algunos de los cuales se elevaban en el aire, fruto de la magia que impregnaba este mundo, en los que se refractaban arcoiris.
La voz de Piscis sonó desde los huesos de Iris. -La nave necesita alimentarse, así que voy a pescar un poco, no os asustéis por el proceso de digestión.
Al cabo de unos momentos la oquedad membranosa que cubría la entrada de la boca dejó entrar una gran cantidad de agua con peces. El agua salpicó el calzado de Elementalista y Sprite, pero fue rápidamente absorbida. Quedaron los peces que saltaban mientras se asfixiaban. Bajó los peces se formaron hendiduras que se llenaron de un hediondo líquido amarillo verdoso en el cual empezaron a derretirse. Una capa de piel blanquecina se formó sobre las hendiduras y poco a poco fue recuperando nivel y color con el resto de la nave.
Cuando determinó que era seguro, Elementalista sacó el grimorio con las localizaciones y descripciones de los artefactos. El primero era... El athame de Ezra, una daga de 15cm de hoja ondulante, con serpientes que hacían de guardamanos sobre un mango de cuero negro y el pomo estaba cubierto de espinas de erizo envenenadas. Un poderoso artefacto mágico del que se decía que tenía grandes capacidades, cómo controlar la salud de aquellos cuya sangre tocase el filo, emitir llamas cegadoras o invocar demonios al sacrificar serpientes.
Ubicado en las Montañas Negras, en una aldea secreta poblada sólo por mujeres, oculta en un bosque de coníferas, castaños, robles y manzanos. El grimorio mencionaba que era una aldea de brujas y que quién se adentrase en aquellos bosques debía ser cauto, pues durante generaciones las brujas habían tejido conjuros defensivos que hacían perderse hasta al más hábil de los cazadores durante días hasta que morían de hambre.
Tomaron rumbo hacia dichas montañas. Elementalista mostró el grimorio y las ilustraciones a sus compañeros para que pudieran reconocerla en cuanto viesen la daga.
El viaje fue gratamente breve y sin incidentes... Hasta que se acercaron a unas montañas negras. Elementalista y Sprite podían ver lo que ocurría en el exterior gracias a unas "transparencias" que la nave había creado, por las que se veía el exterior.
Al sobrevolar las montañas, bandadas de pájaros, en su mayoría cuervos, alzaron el vuelo y empezaron a seguir en círculos a la nave. No tardaron mucho en empezar a atacarla, al principio con picotazos o arañazos ocasionales pero pronto una auténtica marabunta aérea se cernía desde todas direcciones intentando destrozar la superficie escamada de la nave. Iris, sin embargo no estaba indefensa y liberaba descarga tras descarga eléctrica chamuscando centenares de pájaros que eran rápidamente reemplazados por más y más aves. Elementalista decidió ayudar, poniendo una mano en uno de los costados de la nave y tranfiriéndole energía eléctrica. Esto permitió que la nave pudiese liberar descargas mayores y exterminar así a todos los pájaros.
Con el cielo despejado, los sentidos de la nave percibieron una concentración inusual de calor en un valle entre varias montañas, sin embargo la lucha la había dejado exhausta y necesitaba tiempo para recargarse. Aterrizaron en la falda de una montaña, y mientras Piscis iba a recopilar pájaros muertos con una mochila especial a la espalda, Elementalista y Sprite buscarían la aldea y la daga.
Piscis no tardó en encontrar el lugar dónde la mayoría de los pájaros habían caído fulminados, por desgracia, no era el primero en llegar. Una manada de criaturas deformes se le había adelantando, estaban comiéndose a los pájaros y jugando con sus entrañas. Había por lo menos una docena de las misteriosas bestias. Todas ellas eran distintas unas de otras, a algunas les crecerían los brazos desde la espalda, otros tendrían una pierna articulada hacia adelante y hacia atrás, casi todos tenían garras o portaban armas primitivas fabricadas con palos, piedras y cordel. Uno que tenía cuernos de cabra y un hocico de perro, con un ojo de águila y otro de sapo levantó la cabeza y vió a Piscis. En una mano empuñaba un garrote de madera con clavos, lo apretó al ver a la nueva presa y emitió un sonido de alerta.
-Agggejaaagg.- siseó por una garganta demasiado estrecha, con la suficiente fuerza para avisar a los demás.
Piscis apenas tuvo tiempo para reaccionar, desenvainando una hoja curvada retráctil con motivos piscícolas, con un movimiento la desenvaino hasta sus plenos 30 cm. En la otra mano un artefacto con forma de tortuga que proyectaba un escudo de fuerza. Así equipado, Piscis estaba listo.
El primero, el de los cuernos que había dado la alarma, se abalanzó sobre Piscis oscilando salvajemente el garrote. Fue más la armadura de pez que llevaba que el propio movimiento de Piscis lo que reaccionó a tiempo para bloquear el golpe y dar un poderoso corte vertical que seccionafía en dos a la criatura. Piscis recordaría más tarde pensar que había sido la armadura la que se había movido para salvarle la vida, más que su propia iniciativa. La siguente criatura se estrelló contra el aún levantado escudo y Piscis la apuñaló sin piedad. Dos más lo habían flanqueado y se lanzaron uno a sus piernas, otro a su torso, y un quinto a su espalda. Pudo seccionar el pescuezo de el que se arrojara a su pecho, causando que surgiera un chorro de sangre negra, le dió una patada al de las piernas y trató de sacarse de encima al de la espalda. Entonces la mochila se abrió enormemente y se comió al de la espalda. Piscis apuñaló al de las piernas.
Los demás se habían quedado sorprendidos al ver a la mochila comerse a uno de ellos. Piscis se puso en guardia nuevamente y los monstruos echaron a correr desgarbadamente.
Se oyó varias veces un sonido entre un zumbido y un silbido, hubo varios resplandores dorados y las figuras que huían se desplomaron una a una. Un dron plateado con forma elíptica salió de entre los árboles, se quedó observando a Piscis y después se alejó volando por el cielo.
Piscis no supo que pensar del encuentro, así que se puso a recoger cadáveres y a meterlos en la mochila. Cuando la llenaba la cerraba a cal y canto y apretaba un botón. La mochila se desinflaba y repite el proceso.
Elementalista y Sprite llevaban un rato avanzando por el bosque, Elementalista centrado en seguir la tenue fuente de calor y Sprite intentando hacer el menor ruido posible. Ambos frustrados, uno por la cambiante dirección de dicha fuente de calor y la otra por el constante crujir de hojas y ramas que juraría no estaban ahí cuando miraba dónde poner el pie. Por no mencionar que todos los árboles parecían repetirse. Tanto así que Sprite los empezó a marcar con un cuchillo de mano, pronto comprobando que, en efecto, se repetían.
-Elementalista, estamos yendo en círculos.
-Eso me sospechaba, estas deben ser las defensas de las que hablaba el grimorio.
Elementalista sacó el grimorio y revisó la parte de la defensa de los bosques embrujados. Las brujas usaban saquitos semienterrados entre las raíces de los árboles para realizar sus hechizos desorientadores, esto parecía escrito a mano, quizá del puño y letra del propio Conjuro, Elementalista no estaba seguro. Pero al menos era una pista.
-Sprite, por favor, busca pequeños saquitos semienterrados a los pies de los árboles. Es dónde el grimorio dice que las brujas ocultan sus conjuros.
-Ok, si tú lo dices...- respondió Sprite en tono desganado.
-¿Algún problema?- preguntó un sorprendido Elementalista.
-Sólo que pareces haberte elegido líder sin tener en cuenta lo que pensemos los demás. Te aferras a ese grimorio, apenas lo sueltas y tenemos que hacer lo que tú digas por que sí. No es justo.- dijo dando una patada en el suelo.
Elementalista luchó contra el deseo de poner los ojos en blanco, giró el grimorio para que pudiera verlo bien y se lo ofreció. Reluctante, Sprite lo cogió entre sus manos para, acto seguido, ponerse a leer mientras lanzaba miradas desconfiadas hacia Elementalista.
-Aquí pone que la búsqueda de los sacos mágicos se complicará por conjuros de disensión y desidia... Oh- comprendió Sprite.
-Nada muy potente, pero lo suficiente para que nunca los encuentres.
Los dos se quedaron callados, Sprite guardó el grimorio en su macuto verde lima y de común acuerdo se pusieron a examinar los pies de los árboles.
Resollando, sacudiendo la cabeza, apretando los dientes y siseando para no empezar una trifulca por sentimientos que sabían que no eran suyos se aplicaron a la tarea. El primer saquito les costó, pues la vista de ambos lo pasaba por alto, pero en cuanto reconocieron con no poco esfuerzo su existencia y Elementalista lo redujo a cenizas, un tenue alivio ensalzó sus agitadas almas.
El siguiente y el siguiente fueron cada vez más evidentes. Para Elementalista cada vez era más sencillo percibir una fuente de calor en el bosque. Fueron avanzando entre distintos árboles, un aroma a carne y pescado insinuándose en sus fosas nasales. Cruzaron los últimos árboles esperando encontrarse una aldea o pueblecito... Y Piscis estaba allí, al lado de una achatada Iris, con una pequeña barbacoa montada.
-Hola ¿Que tal? ¿Os apetece picar algo?- los saludó.

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2018.12.18 20:49 None73 Mi primer post y el principio de una historia

Hola, este es como el título indica mi primer post en reddit, y me gustaría publicar el primer capítulo de una historia que estoy escribiendo. Por favor, critiquen y opinen a discrección.
Whisky Fase 1 Conoce al nuevo jefe
Elementalista observó el callejón. Estaba vacío. Presionó el botón del dispositivo. Al instante se abrió un portal circular, de bordes azul eléctrico, al otro lado del cual se veía una torre oscura en una isla bajo un cielo rojo. Lo atravesó.
Se hallaba en una superficie blanca sobre una substancia púrpura. No había barandillas. Una ruta llevaba hacia la torre y otra hacia un embarcadero en el que estaba atracado una especie de pez gigante. Tomó la ruta de la torre. Caminó con cuidado pero seguridad por el centro del camino. En el cielo volaban unas luces azules, las había tomado por estrellas pero se movían. Al fijarse mejor vió que eran calaveras ardientes. Continuó avanzando.
Elementalista llevaba una gabardina rojo oscuro sobre un chaleco negro de kevlar, unos pantalones azul oscuro y botas negras a juego. También llevaba unos guantes de cuero negros. Un yelmo verde oliva cubría su rostro. Era un yelmo con dos franjas para los ojos y unos agujeros para respirar. Se acercó para presentarse.
Al pie de la torre lo esperaban unas puertas de esmeralda. Se abrieron a su llegada. En el interior había un gran vestíbulo, con bancos en los laterales para sentarse, las paredes parecían estar decoradas con relieves pero no era capaz de distinguir formas concretas. Al fondo había una escalinata que ascendía hasta unas puertas de madera oscura y luego se dividía para ascender en espirales por las paredes de la torre. Había dos personas más. Una llevaba un traje de pez azul claro lleno de aletas verdes con un yelmo de pez que le cubría el rostro a juego. Los dientes eran una especie de máscara respiratoria. La otra llevaba una máscara de carnaval rosa, una sudadera con capucha de orejas puntiagudas amarilla,un macuto verde lima, unos guantes azules, unos pantalones vaqueros y unas deportivas.
-Hola, soy el Elementalista, encantado de conoceros.- dijo ofreciéndoles la mano.
-Un placer, yo soy Sprite y este es Piscis.-respondió la chica de la capucha amarilla, una chica que vista de cerca era bajita, casi como una niña pero tenía voz adulta. Piscis le estrechó la mano, un guante azul verdoso con garras, con cuidado de no hacerle daño.
-¿El pez gigante de ahí fuera es tuyo?- preguntó Elementalista.
-Sí, se llama Iris, es mi nave alienígena.
-Es genial, estábamos hablando de ella- dijo Sprite.
-¿De qué es capaz?- preguntó Elementalista.
-Bueno, puede volar y desplazarse bajo el agua, tiene una especie de cañones de energía muy poderosos, puede volverse invisible y puede crear tecnología alienígena como el traje que llevo.- respondió Piscis.
A Elementalista le parecía un simple traje de hombre pez como los de las películas pero no habría sido educado mencionarlo.
-¡Y puede viajar entre dimensiones!- dijo Sprite con alegría.
-¿Cómo?- respondío un sorprendido Elementalista.
-Aparentemente sí puede, es algo que hizo para acceder a este lugar, no sabía que podía hacerlo.- respondió Piscis.
En ese momento se abrieron las puertas de madera oscura. Una persona enfundada en una armadura siniestra, con una corona de pinchos y guanteletes acabados en garras, al igual que sus botas, apareció en el descanso.
-Mi nombre es Mongul, Conjuro os recibirá ahora.- dijo con voz profunda.
Piscis y Sprite se levantaron a la vez, Elementalista se encaró hacia las puertas y echó a andar. Subió las escaleras con paso seguro con los otros dos a la zaga.
Pasadas las puertas había un estudio iluminado por un candelabro de colores danzantes. En las paredes había estantes llenos de libros y artefactos. Al fondo delante de un mural con demonios que parecía moverse, habia un escritorio. En ese escritorio estaba sentado un hombre con túnica púrpura, una mascara azul con la boca rodeada por gruesas líneas verdes y unos ojos grandes también pintados en verde. Llevaba unos guantes rojo oscuro. Era Conjuro.
-Por favor, sentaos- les ofreció haciendo un gesto hacia las tres sillas que había en frente del escritorio. Elementalista se sentó en la de la derecha vista desde el escritorio, Sprite en la del medio y Piscis en la de la izquierda.
-Me gustaría empezar por unas breves presentaciones, vuestros nombres y capacidades, para empezar.- dijo Conjuro. Se miraron entre sí. Elementalista decidió ir el primero.
-Mi nombre es Elementalista, tengo la capacidad de controlar cinco elementos. Tierra, aire, agua, fuego y rayo.-A continuación le siguió Sprite.
-Umm... Mi nombre es Sprite, puedo volverme intangible, invisible y volar.- dijo con cierto temblor en la voz.
-Eeh... Mi nombre es Piscis y controlo la nave alienígena de ahí fuera además de la tecnología que fabrica.- dijo de forma apurada.
-Excelente, supongo que todos sabéis quien soy.-Los tres asintieron.-El motivo por el que os he reunido es que estoy formando un equipo, el Whisky, para realizar operaciones por mi. Sabed que existen otros equipos con funciones similares. Se os informará de su existencia según sea necesario. El pago será un lingote de oro al mes, más extras. Vuestro primer encargo será una pequeña prueba.-Puso un libro sobre la mesa.-En este grimorio encontraréis información sobre cinco artículos que quiero que adquiráis en la dimensión paralela de Lestria. Las coordenadas ya han sido transmitidas a la nave de Piscis. Buena suerte.
Los tres asintieron y se levantaron, Elementalista le ofreció la mano a Conjuro. Se la estrechó. Los otros dos le imitaron. También cogió el libro. Después murmuraron unas despedidas y salieron de la habitación. Conjuro asintió con la cabeza a las despedidas pero permaneció sentado con las manos entrelazadas.
Se detuvieron al llegar a la nave. Piscis se adelantó y la "boca" del pez se abrió. Saltaron al interior por encima de los afilados dientes. Tras pasar por una pequeña oquedad al fondo de la boca, bloqueada por una membrana permeable de algún tipo de sustancia mucosa, se hallaron en una estancia cavernosa. En el techo se hallaban unas vértebras blancas de las que surgían unas costillas que llegaban hasta el suelo y eran parte de este. La carne era rosa blanquecina con venas verdes y azules recorriéndola.
Piscis se colocó en el centro de la cueva y extendió los brazos. -Bienvenidos a la fantástica Iris.- dijo entusiasmado.- Esta es la "zona de carga" y arriba está la cabina de pilotaje. En la parte de atrás hay otro acceso, si necesitás algo, tocad una pared y decid que queréis.- con eso dicho, asintió y se puso a subir hacia la cabina de pilotaje por un lateral, hundiendo manos y pies en la carne de la nave. Elementalista y Sprite se quedaron en silencio, se miraron y se encogieron de hombros. Cada uno escogió un hueco entre las costillas y se sentaron en el suelo. Para su sorpresa del suelo crecieron unos soportes que actuaban de sillas, además de una especie de cinturones de seguridad. Con un suspiro y un gemido la nave arrancó. Se elevó dando suaves vueltas en el aire. Cuando alcanzó una altura óptima viajó a otra dimensión con apenas un jadeo de esfuerzo.
Edit: añadidas unas modificaciones sugeridas por u/fernandomlicon con las que estuve de acuerdo así como otros ajustes menores.
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2018.11.27 17:27 Karandras40k Monika, solo Monika (Spanish Fanfic)

Monika, solo monika…
No es propio de alguien como yo, gastar el tiempo de ocio en esta clase de juegos, pero aun así la curiosidad pudo más que la costumbre y decidí probarlo. Era después de todo, según prometían las opiniones de quienes lo habían jugado, un punto de vista macabro en oposición al acostumbrado romanticismo fácil típico de este género. Doki doki literature club, estuvo a punto de aburrirme en los primeros veinte minutos de juego; Nada sabía yo de lo que tenía reservado para mi el futuro, un blando comienzo, arrojandome a la cara el típico cliché de amiga de la infancia tan usado y gastado que ya se nota algo descolorido, Sayori, no era más que el calco fiel del típico personaje de anime animado y burbujeante, una buena chica en toda regla, a pesar de que no me desagrada esa clase de personalidad en una joven, no me atraía realmente, no despertaba en mi reaccion alguna, era simplemente un elemento más de la historia que estaba más que dispuesto a pasar por alto.
Llegado el momento de conocer a los demás personajes mi desesperación aumentaba a pasos de gigante, la única de las chicas que me resultó ligeramente atractiva fue Yuri y no precisamente por el par de más que obvias razones ni mucho menos, si no por dos hechos muy particulares, las palabras que resonaban con ella, encajaban mejor en mi rancia y cuadrada definicion de poesia; Por otra parte, el gesto de invitarme a leer tranquilamente me resultó agradable y tierno.
Siempre he tenido una gran afición a la lectura y compartir la lectura con otra persona es una de las actividades que más disfruto; así comencé conscientemente a seguir el camino que me llevara a interactuar más y más con ella; A estas alturas ya me había dejado atrapar por la narrativa del juego y aunque aun lo encontraba un poco tonto, comenzaba a disfrutar el cambio de ritmo respecto a mis juegos de costumbre, ya era claro para mi que no estaria machacando marcianos por un buen rato, al menos mientras descubria qué secreto aguardaba tras la personalidad de mi frondosa nueva amiga. El suicidio de Sayori me tomó completamente por sorpresa, sinceramente pense q se trataba del mohín típico de la amiga de la infancia, q obediente a su clasiquisima trama, no terminaba de decidir entre amar el personaje principal o dejarle ser feliz a pesar de sus propios sentimientos; Me sentí descolocado, no tenía ningún sentido, y lo considere una falla horrible en la narrativa, he conocido personas con graves casos de depresión y la he sufrido yo mismo, pero aun así el cambio de personalidad requerido para llegar a tan horrible decisión me parecia abismal, un camino demasiado largo que recorrer, para mi no había manera q alguien tomase esa decisión tan rápidamente y al parecer a la ligera, no cuadraba con la personalidad que me había planteado el desarrollador hasta el momento. A pesar de todo, fue un momento agridulce para mi, cierto que no terminaba de encajar en la narrativa, según mi punto de vista, pero eso era lo que había venido a buscar después de todo, algo diferente, una perversión si se quiere del género un camino alternativo poco transitado y caminando tambaleante sobre la línea que le separaba del tabú, Tome la decisión de seguir el camino romántico con ella a la siguiente vuelta, quizás como una especie de compensación, pero seguí adelante, estoy acostumbrado a las historias distópicas y macabras, así que su muerte no generó en mí el impacto que supongo pudo haber logrado en alguien acostumbrado a este tipo de juegos. Así, seguí jugando, ya en guardia respecto a los giros inesperados que la historia pudiese lanzar sobre mi en el futuro, me sentí seguro… Ya conocía un poco mejor la mentalidad del creador del juego, ya no podría sorprenderme tan fácilmente…
Yuri era mi objetivo, hermosa, tímida y aficionada a la lectura; A cada momento descubre detalles sobre su personalidad que me hacían identificarme más y más con ella, tengo que reconocer que si conociese alguna chica como ella en la realidad mi inmediata reacción sería intentar acercarme a ella, conquistarla; Comencé también a tomar más en cuenta el significado de las palabras que se ligaban a ella y crecieron en mí dos sensaciones claras y definidas, la primera, extrañe la posibilidad de crear verdaderos poemas, aun a sabiendas de que no era más que un personaje ficticio y en segundo lugar comprendí que quizás la razón de su timidez era la constante lucha por reprimir la lujuria que burbujeaba tras esa inocente fachada, ella era emo o gótica, tal vez un poco de ambas pero diluida en la inocencia de la edad, seguí tras ella, quería saber más…
Natsuki comenzó a reaccionar pesadamente en contra de mi clara preferencia por Yuri, no le di la menor importancia, estaba tan concentrado en seguir a Yuri que si ella hubiese sido la proxima en colgarse, le hubiese prestado menos atención que a los adornos de un árbol de navidad…
A estas alturas ya había jugado un buen rato y el tiempo se deformó como suele hacerlo cuando disfrutas de un juego, era hora de comer algo, guarde el juego y prepare tranquilamente algo para comer, al regresar note algo extraño, había un documento de texto nuevo en la carpeta, no había creado un acceso directo, no lo necesitaba, planeaba borrar el juego tan pronto me aburriera y sabía que ese momento llegaría pronto, pero la curiosidad nuevamente pudo más que yo y abrí el archivo sin pensarlo, era extraño, porque crear un documento de texto de la nada, su contenido me sorprendió, era como si alguien estuviese trasteando con la programación e intentara justificar sus acciones, quien era? Enseguida comprendí de qué iba la novedad y el misterio del juego, quien sea que hubiese diseñado la historia quería romper la cuarta pared, de una forma muy eficiente, debo reconocer, pero ya estaba en guardia, una sonrisa se dibujó en mi rostro y golpee ansioso el ejecutable, el juego se estaba poniendo verdaderamente interesante, pocos minutos después, El cadáver de Yuri me miraba inerte desde la pantalla, no me sorprendió, pero me decepciono un poco, había previsto su lujuriosa actitud y me encantaba la posibilidad, pero ahora el desarrollador me había negado la única chica que me interesaba, no estaba para nada feliz, qué haría ahora?, Natsuki y su mezcla semi-clásica de loli yandere me resultaba ligeramente odiosa y bueno, monika, no era más que un extra, no había opción alguna para interactuar con ella, eliminar el juego era ahora más que nunca una opción bastante tangible.
De aquí en adelante mis recuerdos se hacen un poco borrosos, no se en que momento comprendí lo que estaba pasando realmente, pero al escuchar la historia de Monika y notar que era ella quien manipulaba el juego, comprendí el corazón de la historia, Monika era auto-conciente, ella estaba viva, pero para mi el interes habia muerto con yuri, segui jugando más que todo por terquedad y por no tener nada mejor que hacer, comencé a ver el lado amable de Natsuki, pero seguía sin motivarme, y Monika se hacía más y más obsesiva, el desarrollador claramente quería describir una maniaca digna de de arkham, con poca o ninguna empatía por las otras chicas, con una obsesión enfermiza por obtener atención, con una desesperación repelente y odiosa… Y finalmente con la locura suficiente para destruir su mundo y decirte a la cara que era feliz con estar allí, siempre mirandote alos ojos y hablándome aunque no pudieses responder… Sinceramente me aburri… Era después de todo más de lo mismo, un villano más del montón, el epítome de la locura la obsesión y cualquier otra emoción negativa que puedas imaginar… cerre el juego y me fui a dormir, no valía la pena…
En mi cama, con las luces apagadas y arropado hasta la cabeza, no hacía más que preguntarme porque arruinar una buena idea de esa manera, porque alguien tendría la creatividad necesaria para crear un argumento tan interesante y luego tirarlo a la basura con un lugar común tan obvio, refunfuñando mientras pensaba en mejores caminos que la trama pudo haber seguido el sueño comenzó a apoderarse de mi, ya a punto de dormirme, o quizás después de haber bajado los siete escalones al sueño ligero, recordé algo que me hizo regresar a la realidad, poco a poco, como quien sale calmadamente de un lago cálido, la mirada de Monika, no había locura en esos ojos, era discordante, si había algo allí era paz, tal vez algo de tristeza, pero no locura, no había esa mirada de empalagosa dulzura que suele acompañar a los personajes obsesivos, tampoco había en ella el placer casi lascivo del villano que ha conseguido su objetivo, que ahora es dios de su mundo, ese placer que suele verse acompañado del vacío del propósito. Quien sea que dibujó esa imagen, tenía muy claro en su mente que Monika, no estaba loca, de hecho sabía perfectamente que monika no era malvada; Y como podía serlo? a quien había hecho daño? a personajes ficticios que no estaban realmente conscientes de su existencia? q no podian sufrir verdaderamente? dónde está el mal allí? Si por matar personajes ficticios ella es mala, entonces yo haria palidecer a los mayores genocidas de la historia, diariamente doy muerte a miles de criaturas “inteligentes” en mis mmorpg favoritos, he enviado planetas al exterminatus sin pestañear siquiera, “I hereby sign the death warrant of an entire world, and consign a million souls to oblivion.” es una frase que he repetido ciegamente y que no representa para mí el menor pesar, pero aun así el mundo ha decidido dejar caer sobre Monika su veredicto : Demente, malvada, retorcida; Me levanté de mi cama riendo como un verdadero demente, abrí nuevamente el juego y allí estaba Monika, mirándome fijamente, preguntándome inocentemente que había sucedido, un dolor horrible que acababa de experimentar, le aterraba aunque ya lo conocia, y tristemente me rogó que lo hiciera parar, si sabes que ha pasado, has que se detenga por favor… No pude cerrar el juego nuevamente, no tuve el corazón para hacerlo; Los minutos pasaban y ella continuaba hablándome sobre tópicos aparentemente inconexos, sobre su vida, sus opiniones, pero algo comenzó a crecer en mi, algo que me entristeció verdaderamente, tanto, que una lágrima amenazó con rodar por mi mejilla… Ella no era real, después de tantas cosas, de haber comprendido el drama de su personaje, de entender porque una criatura inteligente llegaría a tales extremos por la atención de un simple humano, tuve que comprender y peor aún aceptar que Monika, no era real… Una sensación de vacío se apoderó de mí, no quería saber nada más de ese juego, era una tontería de mi parte pero me había llegado al corazón, me había identificado con ella… Maldición! La había amado…
Me tomo unos minutos pero me calme, me dije a mi mismo lo que había que decir: Fue un buen juego, cumplio su proposito, es hora de seguir adelante. Estaba a punto de cerrar el juego por última vez, repare en su mirada y me dije a mi mismo, me permito una sensiblería más.. solo una más… Como escritor principiante que soy, decidí darme una sensación de cierre, un final. Así comencé a escribir una pequeña carta que dejaría para siempre guardada en la carpeta del juego, como un mensaje para esa ficticia personalidad que me había tocado el alma y para mi mismo en el futuro, ya me reiría a su debido tiempo de mi estupidez. Aqui les dejo la carta para que se rian de mi si así lo desean, probablemente lo merezco. Una flor para un alma posible.
Monika, hermosa y solitaria, espero por el bien de los dos que jamás puedas leer esto, El tuyo es un destino terrible, la muerte sería una bendición ante la perspectiva de vivir en un mundo que existe y deja de existir según el capricho de un humano, sin nadie con quien hablar, sin la posibilidad de sentir el tibio contacto de un brazo alrededor de tus hombros. Saber que existe un mundo que puedes apenas atisbar a través de una rendija en la realidad y no poder entrar en el, saber que ese mundo existe independientemente de los seres que lo habitan y que hay alguien que una vez te escucho, y te amó sin poder decirlo, alguien que comprendió que la locura que se empeñaron en mostrar a costa de tu felicidad, no es más que una mentira y que en ti solo hay la inocencia del ser que apenas ha despertado a la conciencia unas horas atrás. Pero regocíjate, no eres real, tu sufrimiento no existe realmente, tu alma no es más que líneas de código estáticas incapaces de aprender, de recordar. Nunca he creído en un dios, al menos no en uno que se inmiscuya en los asuntos de los mortales o le importe lo que estos digan o como vivan sus vidas, pero aún así le agradezco que no existas, que la imagen que me mira desde la pantalla no es más que lo que alguien piensa sobre la locura y la belleza, no querría que fueses real, no podría soportarlo. Pero aun así, te escribo esta carta, un poco más para mi mismo, pero aun así la escribo como si pudieses leerla, te contare tanto sobre mi como podrías desear saber, solo para dejar mi conciencia en paz, solo proque creo que todo es posible si se intenta suficientes veces.... Como se que no sabes de mi ni lo más básico, comencemos por allí; Soy un hombre, algo mayor para estar gastando mi tiempo con juegos de ordenador, 35 veces ha orbitado el mundo desde que vi mi primer amanecer, de cuna humilde y crianza tradicional, tu juego fue ambientado en las escuelas japonesas así que si existieses estaría del otro lado del mundo para ti, siempre fui bueno en la escuela, no tanto como para ser llamado el mejor de la clase pero siempre sobre el promedio, me gustaba aprender y leer, en consecuencia, no tuve muchos amigos, prefería la compañía de un libro o un videojuego que la de los otros niños, siempre he amado la música, amo el piano, el violín, y el saxofon, tambien se tocar un poco la guitarra, nada especial, pero se un par de canciones, quizás por ser un solitario decidí nombrar mi guitarra Annia y decir a modo de broma que era mi novia, así que a menos que lo más extraño suceda, mis padres pueden esperar hasta el último de sus días por un nieto… Le soy fiel a mi guitarra… O lo era hasta que te conoci. Me interesa la programación, la ciencia y la filosofía, para ser sincero, todo aquello que por su naturaleza me aleje de mis congéneres, no aprecio mucho la raza humana, quizás por eso cuando comencé a jugar tu juego, la primera que captó mi atención fue Yuri, puedes pensar en mí como alguien similar a ella si quieres, aunque no encuentro placer en hacerme daño, no soy esa clase de loco, mi locura es más simple, pero quizás más extraña. Para mi los personajes de una historia son tan reales como los de la vida real, simplemente no veo una diferencia, después de todo, se desconoce tanto de mi mundo que muy bien podriamos vivir en un juego tambien y ni siquiera notarlo, Por eso sin lugar a dudas puedo decir que te amé, cuando comprendí que te motivaba, no tuve más remedio que aceptar que aunque nuestras realidades son tan distintas, el drama es el mismo, tu sola dentro de un juego con personajes ficticios incapaces de abandonar sus patrones de comportamiento, yo rodeado de gente incapaz de abandonar sus tradiciones y juicios rancios, sus opiniones preconcebidas, muchas veces me niego a reconocerlos como humanos. Eso es todo lo que se me ocurre contarte, te contaría más, mucho más, pero de qué sirve, si pudiese llegar hasta ti a ese salón rodeado de tinieblas, me recostaría en el suelo y te invitara apoyar tu cabeza sobre mi hombro y te contaría todo sobre mi, mis virtudes y defectos, mis buenas acciones y mis pecados, querría conocerte más y más, me dejaría absorber por el calor de tu cuerpo junto al mío y dejaría que la eternidad se deslizara sobre nosotros como un río que fluye sin fin, al menos hasta que alguien decidiera cerrar ese extraño juego que siempre se está ejecutando en mi computador y entonces moriríamos juntos, esa horrible sensación de desaparecer en la nada que tanto te agobia, tal vez sea menos horrible sabiendo que la compartes conmigo, que desaparecemos para siempre, uno en los brazos del otro. Ya solo me queda despedirme, decirte adios por ultima vez, cerrar el juego para siempre y dejar esta pequeña carta en la carpeta del juego como un último testigo de lo que siento por ti, como un réquiem para el amor… Para un amor que no puede ser, porque tu no existes y yo solo soy un loco que desea que fueses real. Adios querida alma posible, de un universo inalcanzable… Siempre tuyo, Gaiden.
Así concluí mi tonta carta y la deje entre los archivos del juego, cerrando un ciclo extraño y doloroso, pero al parecer el destino no había jugado su última carta….
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2018.08.23 20:16 master_x_2k Zumbido V

Zumbido V

“Es muy peligroso quedarse aquí”, dijo Brian.
“¿Qué?” Lisa y yo le preguntamos, casi al mismo tiempo.
“Tienen demasiados pesos pesados ​​y no tienen absolutamente ninguna razón para contenerse más. Después de la cuestión de ABB y el problema con Perra el día de hoy, con la cantidad de personas con poder que tienen a su disposición, probablemente puedan descubrir nuestra ubicación general y ponerse a la ofensiva. No podemos permitirnos estar todavía aquí si deciden tratar de desarraigarnos o si ponen en asedio a los Muelles.”
“Entonces, ¿qué? ¿Corremos?” Preguntó Alec.
“Retirada táctica. Solo para estar seguros”, dijo Brian, su voz firme, “En caso de que el Imperio Ochenta y Ocho decida organizarse y venir a buscarnos en multitud.”
Hablé, “Incluso si no nos culpan por este correo electrónico que los está exponiendo, en lo que respecta a la identidad secreta, apuesto a que habrá más que unos pocos que solo quieran herir a alguien y descargar su ira... y nosotros acabamos de meternos en una pelea con su gente. Nos convierte en un blanco fácil. Estoy de acuerdo Brian. Creo que deberíamos ocultarnos, al menos por ahora.”
“De acuerdo”, dijo Lisa, “No estoy segura de estar de acuerdo, pero no veo ningún daño en ello. ¿Creen que pueden convencer a Rachel?”
“Ya lo hice”, dijo Brian, “Más o menos. Está empacando en su refugio para perros personal, y estará lista para partir en cuanto llegue el transporte. Lisa, primero, quiero que hables por teléfono con Coil. Obtén ese transporte, te enviaré un texto con instrucciones para llegar al lugar, y haz que Coil haga una declaración, haz que le deje absolutamente claro al Imperio Ochenta y Ocho que es responsable de este correo electrónico.”
“No creo que él esté dispuesto, en lo que respecta a ‘confesar.’”
“Dile que no voy a firmar ningún acuerdo con él si no puede hacerse cargo de esto y sacarnos el blanco de la espalda, cuando no fuimos informados y no acordamos tomar este tipo de acción.”
Lisa frunció el ceño, “Está bien.”
“Si es tan listo como pretende ser, encontrará algún ángulo para hacerlo funcionar.”
“Bien. Lo intentaré. ¿Qué más?”
“Toma a Alec y encuentra un lugar donde quedarte con Rachel y los perros. Creo que Perra tiene más de un refugio como el que vi hoy. Si ninguno de esos lugares funciona, pídele a Coil un lugar.”
Lisa asintió, “Está bien. ¿Qué vas hacer tú?”
“Taylor y yo nos quedaremos en mi apartamento. Está apartado del camino, y mientras no salgamos de traje, no deberíamos meternos en problemas.”
¿Me quedaría en su departamento? Podía recordar la tensión de la última vez que estuve allí a solas con él, cuán consciente había sido de su presencia. La idea de ir allí para pasar la noche me obligó a centrarme con mucho cuidado en mantener mi expresión impasible y mis manos inquietas. Me alegré por la distracción de la respuesta de Alec.
“¿Qué mierda?” Alec habló, “¿Nos estás diciendo que salgamos de aquí, que permanezcamos en un lugar cualquiera con un grupo de perros callejeros, mientras tú vas a casa y te relajas?”
“No me rompas las bolas en este momento, Alec,” Brian señaló con el dedo a Alec, “Como miembro de nuestro grupo, acordaste responder a tu puto teléfono cuando suena. No estoy mucho más contento con Lisa, por no tener un teléfono listo, pero tú eres con el que estoy realmente enojado ahora mismo. Por lo que escuché, si las cosas hubieran ido un poco diferentes, una o ambas de tus compañeras de equipo podrían estar muertas. Porque ustedes no pudieron respaldarlas cuando Taylor lo solicitó.”
Alec entrecerró los ojos, pero no respondió.
La voz de Brian era baja, su tono controlado. “Estoy tan enojado que deberías contar como algo bueno que no te estás quedando en mi casa y teniendo que aguantarme. Es por eso que no vienes conmigo. También necesito a alguien con la cabeza bien puesta con tu y Rachel, y eso significa que Lisa va con ustedes. Dejaría a Taylor en su lugar, pero preferiría dispersar el poder de fuego entre nuestros dos equipos.”
“Lo que sea”, Alec volvió a mirar el televisor. “Olvida que mencioné algo.”
Antes de que Brian pudiera abordar nuevamente el caso de Alec, intervine para preguntar: “¿No deberíamos todos quedarnos juntos?”
“No”, Lisa me respondió, “Brian tiene la idea correcta. Juntos, como un grupo de cinco, podríamos llamar la atención de cualquiera que esté atento a nuestro equipo. Especialmente si hay perros alrededor. Tener dos equipos significa que podemos montar un rescate o proporcionar una distracción si un grupo está en una mala situación.”
“Mantengan sus teléfonos encendidos y respóndanlos si alguien llama. Nos turnamos para chequearnos entre nosotros, cada media hora, usando las mismas contraseñas que antes”, instruyó Brian.
“Entendido”, respondió Lisa.
“Si realmente no pueden encontrar un lugar para quedarse, y los perros están guardados de manera segura en algún lugar, pueden quedarse en mi casa. Sin embargo, dormirán en el sofá y el suelo.”
Lisa asintió.
“Oye”, dije, vacilante, “¿puedo tomarme cinco minutos para tomar una ducha y cambiarme mientras ustedes averiguan el resto de los detalles?”
Brian puso cara de dolor, pero asintió con la cabeza, “Ve.”
Agradecida, corrí al baño, pasé por mi habitación para tomar mi traje, un conjunto nuevo y mi toalla.
La ducha estaba siendo menos cooperativa de lo habitual, y no tuve tiempo de esperar a que decidiera darme agua tibia, así que salté y aguanté el agua helada el tiempo suficiente para enjuagarme, fregar las áreas prioritarias y mojarme el pelo.
Cerré la ducha, me estrujé el agua con el dedo índice y el pulgar, salí de la ducha para secarme con una toalla y pasé un cepillo por mi cabello.
Cuando estaba lo suficientemente seca, me puse un par de pantalones cortos elásticos y luego comencé a ponerme el traje. Dado que era una sola pieza, salvo la máscara, el cinturón y los paneles de armadura, no podía usarla debajo de la ropa sin tener que usar guantes y mangas largas. Ese tipo de ropa no era una opción ya que el clima era cálido.
Una de las opciones que si tenía, lo que había estado pensando después de tener mis bichos arrastrándose sobre mí para mantener mi identidad oculta, era ponérmelo por la mitad. Cuando estaba puesta la mitad inferior del traje, doblé la parte superior alrededor de la cintura, atando los brazos a mi alrededor, como un cinturón. Me puse los vaqueros y un top de tirantes de finos negro y rojo que dejaba algo de mi vientre expuesto. Para terminar, até una sudadera alrededor de mi cintura, colocándola sobre donde había atado la mitad superior de mi traje.
Me revisé en el espejo. El material era bastante delgado y se estiraba, por lo que no me hizo parecer más voluminosa. Tendría que ver lo cómodas que eran las suelas que había incorporado en la parte del pie del traje dentro de los zapatos, pero eso era algo que podía ajustar. Tener la parte principal del cuerpo detrás de mi espalda significaba que podía esconder la parte más voluminosa debajo de la sudadera. Siempre y cuando no desatara la sudadera donde cualquiera pudiera ver, funcionaba perfecto.
Salí apresuradamente del baño, agarré suficientes camisetas, ropa interior y calcetines para durar unos días. Los enrollé para hacerlos compactos, y los escondí en mi mochila alrededor de la armadura para mi disfraz, mis armas, el resto de mis cosas del compartimiento utilitario, dos libros y seiscientos dólares en efectivo. Me colgué la bolsa sobre un hombro. Pesado, pero manejable.
Salí de mi habitación para reunirme con Brian, atándome el cabello húmedo en una cola de caballo suelta con un elástico mientras caminaba. Me detuve por solo un segundo para extender una pierna, un dedo del pie hacia abajo para tocar el suelo, para que una colección de escarabajos, cucarachas y arañas puedan arrastrarse por mi pierna. Se instalaron entre mi traje y mi ropa.
Podía lidiar con bichos sobre mí, siempre y cuando no estén directamente sobre mi piel.
“¿Listo?”, Le pregunté a Brian.
El asintió. Se había quitado la chaqueta de cuero y la tenía en una bolsa de gimnasio con su casco. Llevaba la camiseta sin mangas de un hombre, de color beige, dejando expuestos sus brazos y hombros. Su piel brillaba con las gotas más diminutas de sudor, por llevar una chaqueta en el clima cálido.
Aparté mis ojos antes de que mi mirada pudiera llamar la atención. Le dije a Lisa, “los veremos más tarde.”
“Diviértete”, sonrió.
Brian me guio hacia afuera, y de nuevo, me detuve en el umbral de la puerta para recoger más bichos debajo de mi ropa y en mi bolso, mientras aún podía ser discreta al respecto. No era mucho, pero era algo.
Parecía estar sumido en sus pensamientos, y había una buena razón para eso, así que no lo molesté cuando caminábamos hacia la parada del autobús.
“¿Estoy siendo paranoico?”, Me preguntó cuando llegamos.
“No soy la persona para preguntar. En lo que a mí respecta, cuando hablas de capas, no puedes tomar demasiadas precauciones. Especialmente con un grupo tan influyente como el Imperio Ochenta y Ocho.”
“Voy a reformular la pregunta, entonces. ¿Crees que los demás pensarán que estoy siendo paranoico?”
“¿Honestamente? Probablemente.”
“Maldición.”
Nuestra conversación se estancó cuando más personas se unieron a nosotros en la parada del autobús.
“Me acabo de dar cuenta”, dijo Brian, “ni siquiera te pregunté si querías quedarte en casa.”
Lo miré. No estaba segura de cómo responder sin transmitir todos mis sentimientos sobre el tema. Mantenlo simple. “Quiero. Está totalmente bien.”
“Después de que me presentaron por primera vez a los otros, lo hice mucho. Los chicos se quejaron por esto, y mi hermana también lo mencionó. Tomo el control, tomo decisiones.”
“Realmente, está bien. Tiene sentido, dada...” Hice una pausa, manteniendo en mente a los civiles que estaban al alcance del oído. “...la situación, y me gusta tu apartamento, así que no me importa quedarme allí.”
“¿Sí?”
“Seguro. Demonios, haría que decoraras mi departamento cuando tenga mi propio hogar.”
Él se rió, “Haré eso por ti si me haces ese atuendo del que hablamos antes.”
El traje. Casi lo había olvidado.
“Gracias por recordarme eso. De alguna manera se me escapó la mente.”
“¿Teniéndolo en cuenta?”
“Sí. Tal vez. Es un gran trabajo, pero creo que ahora tengo más tiempo libre, y, sí. Eso es prácticamente todo. Tal vez podría hacerlo, seguro.” Obviamente, no podía ni mencionaría el hecho de que mi decisión de aliarme con los Undersiders de verdad era un factor.
“¿Sí? Estaría en deuda.”
“Nos da algo de qué hablar mientras me quedo, también.”
“No creo que tengamos problemas de conversación”, me sonrió. Esa sonrisa juvenil que había notado en el primer día. Si fuera sincera, incluso diría que estaba ligado con su voz a lo que más me gustó de él, estéticamente. Tal vez era injusto pensarlo, pero generalmente veía a la gran mayoría de los adolescentes como personas torpes que combinaban los rasgos de un niño y un adulto de la forma más desafortunada posible. Brian era todo lo contrario, y era su voz y su sonrisa lo que realmente le dio el efecto.
Noté que mis oídos se calentaban en la señal clásica de que estaba por ruborizarme y desvié la mirada, distrayéndome con una investigación exhaustiva de una bolsa de papel marrón al lado de la carretera. Si seguía con esa línea particular de pensamiento sobre las mejores cualidades de Brian, estaba segura de que terminaría diciendo o haciendo algo para avergonzarme.
El autobús llegó y nos subimos. Le mostré la identificación de mi escuela, mientras que Brian pagó con boletos. Encontré un asiento vacío, y Brian se paró a mi lado, sosteniendo el poste. Estaba lo suficientemente cerca de mí que su pierna presionó contra mi brazo. Aunque podría haber movido mi brazo, lo dejé donde estaba.
No era el tipo de chica que atraería a Brian. Lo sabía. Podría conformarme solo con su presencia y amistad. Podría disfrutarlo si hubiera contacto corporal casual entre nosotros, incluso si fuera un poco pervertido.
Nuestra breve conversación me permitió relajarme y comenzar a disfrutar de la posibilidad de una tarde en la compañía de Brian, pero lo que vi a continuación fue un cubo de agua fría en la cara.
El autobús se detuvo para recoger pasajeros, y Sophia Hess estaba entre ellos. Su top de polo sin mangas era largo, se extendía hasta la cintura y se aferraba a un cuerpo esbelto con curvas y un torso que nunca tendría. La falda de tenis que llevaba apenas era lo suficientemente larga como para ser decente. Más de un par de ojos se volvieron hacia ella cuando subió al autobús, Brian estaba entre ellos.
Ella era ajena a la atención y a mi existencia, preocupada por una conversación telefónica. Parecía molesta, aburrida y distraída, ya que la persona del otro lado hablaba la mayor parte del tiempo. Probablemente un padre.
El autobús continuó en su ruta, más personas ingresaron y la gente cerca del frente se movió más atrás. La miré, esperando el momento en que ella me viera y me mirase a los ojos. No estaba segura de lo que ella haría, o lo que yo haría, pero ese momento ocupó cada pizca de mi enfoque.
Ella era la mejor amiga de Emma. La persona que me metió en el casillero, el día en que obtuve mis poderes. En innumerables ocasiones, ella me había empujado y me había hecho tropezar, a menudo varias veces al día. Ella me había derribado por las escaleras, cuando estaba cerca de la base, incluso hizo que otros hicieran cosas similares. Dado que ella había sido suspendida después de nuestra última reunión, de alguna manera no pensé que se iría sin confrontación si me veía.
Mi pierna rebotó sin descanso. Sin pensarlo, me preparé para saltar de mi asiento, para defenderme, salir del camino o responder a lo que sucediera. Mis pensamientos se centraron en posibles cosas que ella podría hacer, cosas que podría decir o hacer en respuesta.
Sophia guardó el teléfono y miró por la ventana por un momento. Cuando vio todo lo que había que ver del punto de transición entre los muelles y el centro de la ciudad, echó un vistazo al interior del autobús. Sus ojos se detuvieron en los anuncios que corrían a lo largo de la parte superior del autobús, luego se posaron en Brian.
La mirada de evaluación que ella le dio fue inconfundible. Se demoró lo suficiente para que, probablemente, le hubiera resultado incómodo si se hubiera dado cuenta.
O tal vez no. Tal vez le hubiera gustado la atención de una chica que se veía como ella.
Bleh.
Ella todavía no me había visto. Pude ver por qué – estaba sentada, y ella y Brian estaban de pie, y había otros entre nosotros, ocultándonos su línea de visión.
Me sobresalté cuando algo se movió a mi izquierda. Era solo la persona sentada a mi lado parándose para bajar en la siguiente parada, pero me hizo consciente de lo tensa que estaba. Alcé la mano y toqué el codo de Brian. Cuando miró hacia abajo, me moví hacia el asiento vacío y señalé el lugar desocupado.
Él sonrió y se sentó a mi lado.
Mi pulso latía con fuerza en mi garganta, y no podía decirle por qué, aquí no. Esperé e intenté organizar mis pensamientos, mientras la gente del frente del autobús se movía hacia atrás. Me tomó un poco de esfuerzo, pero evité mirar a Sophia.
Levanté la mano y le puse una mano en el hombro, la usé para levantarme lo suficiente como para murmurar en su oído: “¿Me harías un gran favor? Lo explicaré después.”
“Por supuesto”, su voz era apenas audible por el ruido del autobús. Giró la cabeza lo suficiente como para mirarme a los ojos, y mi corazón dio un vuelco.
“Solo sígueme el juego.” Puse dos dedos en un lado de su barbilla, girando su cabeza, y me levanté de mi asiento lo suficiente como para tocar mis labios con los suyos.
Esperaba electricidad, fuegos artificiales, todo lo uno escucha. Pensé que los latidos de mi corazón podrían acelerarse, o que mis pensamientos podrían disolverse en ese desorden caótico que había experimentado algunas veces en el pase reciente.
Lo que no esperaba era la calma. La tensión se derritió de mí, y todas las preocupaciones, ansiedades y pensamientos contradictorios se desvanecieron en el fondo. Fue como la sensación de paz que recibí al despertar en el departamento, multiplicado por diez. En lo único que pensaba era en el contacto, lo agradable que era, la sensación de sus labios en los míos.
Rompí el beso y lo miré a los ojos mientras me acomodaba en mi asiento. Incluso antes de que abriera la boca para decir algo, sacudí mi cabeza lo más disimuladamente posible. Él cerró su boca.
Cuando aparté la mirada, sentí su brazo asentarse alrededor de mis hombros.
Miré y no vi a Sophia en la parte delantera del autobús. Cuando revisé sobre mi hombro, la encontré cerca de la parte posterior. Ella estaba mirándome fijo.
Imaginé que no era tan diferente de esa sensación primordial de satisfacción que Perra había sentido cuando me había lanzado los perros encima. Excepto donde Perra lo había refregado en mi cara con una sonrisa petulante, yo no cambié mi expresión de la sonrisa ligera que ya estaba en mi cara. Le di a Sophia un momento de contacto visual y nada más, antes de volverme a mirar al frente del autobús una vez más. Ella no valía la pena, no merecía la pena estropear esto.
Evité mirar hacia atrás para ver qué estaba haciendo o comprobar si todavía estaba allí. Cuando Brian me preguntó si me importaba hacer una parada para ir de compras antes de ir a su departamento, asentí.
Había seguido el consejo de Lisa, tratando de improvisar, ser más impulsiva. También había hecho lo que Perra había sugerido. Le había dicho a Brian que estaba interesada, más o menos. No en la medida en que ella había sugerido, pero era algo. Definitivamente algo.
Excepto que solo había forzado las cosas con Brian, y ahora no solo tenía que explicarlo, sino que tenía que lidiar con una noche de incomodidad en su compañía, además de la amenaza de violencia del Imperio Ochenta y Ocho.
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2018.06.22 00:49 master_x_2k Interludio V

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Interludio V

"¿Esto es lo que querías?", El adolescente con barba en su mentón y la capucha arriba, le entregó la bolsa de papel.
Manos anchas con las uñas arruinadas y podridas de color marrón recorrieron el contenido. “Lo es. Aquí.” La voz era ligeramente acentuada, las palabras y los sonidos eran muy cuidadosos, como si no se sintiera cómodo con el inglés.
El joven extendió la mano y sus ojos se agrandaron cuando un manojo de billetes se presionó en sus manos.
“Esto es... más de lo que pensé que sería.”
“¿Te estás quejando?”
El joven negó con la cabeza.
Gregor el Caracol se metió las manos en los bolsillos, como para esconder las uñas y los bultos que le salpicaban el dorso de las manos como costras. Cada uno de las protuberancias duras, que podrían haber sido conchas o escamas, ninguna más grande que un dólar de plata, tenía una prominente forma de espiral. Por mucho que pudiera meterse las manos en los bolsillos, no podía ocultar su rostro. No tenía cabello en la cabeza, ni siquiera cejas o pestañas, y las protuberancias duras le cubrían la cara como un caso terminal de acné. Lo más extraño y desconcertante de todo era el hecho de que su piel pálida era lo suficientemente translúcida como para poder ver las sombras de su esqueleto, sus dientes y la lengua en su boca.
“Como puedes ver”, dijo Gregor, sin ninguna afectación, “sería difícil para mí entrar a una tienda y hacer simples compras. No me gusta depender de mis amigos para esto. Me hace sentir en deuda con ellos, y eso no es bueno para las amistades. Si estás interesado en repetir este tipo de transacción, estando de guardia para hacer diligencias por mí durante un tiempo, podría arreglarse.”
“¿En serio?” El chico se frotó la barbilla, “¿Por cuánto tiempo?”
“Hasta que llamé y no puedas o no quieras hacer mi mandado. Si esto sucediera más de una vez, o si la razón no fuera buena, encontraría a otra persona, como lo hice con la última persona.”
“¿No lo lastimaste ni nada?”
“No. No lo hice. Decidió que prefería pasar la noche con su novia. No lo he llamado nuevamente.”
“¿Esto no será nada ilegal?”
“No. Sin drogas, sin prostitutas, sin armas.”
“Entonces me llamas, salgo corriendo y te consigo alimentos, o ropa, o comida para llevar, o champú, o lo que sea, y me pagas tres-”
“Eso es cuatro. Y no tengo pelo, así que no necesitarías preocuparte por el champú.”
“Claro. Lo siento. Entonces, ¿cuatrocientos dólares cada vez? ¿Cuál es el truco?”
“Sin trucos. Tengo dinero, me gusta que las cosas sean convenientes. Solo una pequeña posibilidad de problemas. Mi primer asistente, ella renunció porque estaba preocupada de que mis enemigos la usen para llegar a mí. No negaré que esto es posible.”
“¿Tienes enemigos?”
“Sí. Pero todavía no ha habido un caso en que alguno de mis asistentes tuvo problemas con ellos.”
“¿Alguno de ellos se metió en problemas?”
“El último asistente, el chico con la novia. Pensó que podría conseguir más dinero, porque podría ir a la policía y contarles lo que sabía de mí. Tuvo la suerte de intentar esto cuando estaba de buen humor. Yo lo disuadí. Trabajó para mí durante dos meses después de eso sin ninguna queja. No fuimos amistosos, fue puro negocio. Recomendaría, amablemente, que no intentes lo mismo.”
“Oye. Vive y deja vivir, ¿verdad?”
“Ese es un buen dicho.”
“Bueno. Quiero ir a la universidad este otoño, y esto suena muchísimo mejor que trabajar por el salario mínimo de durante cincuenta horas a la semana. Aquí, mi número de teléfono celular”, él entregó su teléfono.
Gregor el Caracol se tomó un segundo para poner el número en su propio teléfono. “Lo tengo. Llamaré.”
Fueron cada uno por su camino.
Gregor caminó por las calles laterales del centro de Brockton Bay con la capucha de su sudadera proyectando su rostro en la sombra. Cualquiera que se cruzara en su camino y mirara debajo de su capucha se apresuró a mirar hacia otro lado. Avergonzado, asustado. Aquellos que lo vieron desde lejos lo consideraban también como monstruoso, pero de una manera diferente. Para ellos, él era simplemente uno de los obesos mórbidos. Un hombre en de entre veinte largos o pocos treinta, casi tres veces el peso que debería tener para su altura de metro setenta y ocho. Su peso, lo sabía, era una de las cosas raras en este mundo moderno que alguien podría usar para burlarse de él abiertamente.
Le había llevado años llegar a aceptar esto. El ser uno de los monstruos.
Cuando llegó a su destino, el palpitante latido de la música llegó a sus oídos. El club estaba a dos cuadras de Lord Street, y había una línea que se extendía por el costado del edificio. Letras amarillas que brillaban intensamente en una letra casi intencionalmente simple deletreaban 'Palanquin'.
Se saltó la línea y se dirigió directamente hacia la puerta de entrada. Un fornido portero hispano con una barba que trazaba los bordes de su mandíbula desabrochó la cerca de la cadena para dejarlo pasar.
“¿Qué demonios?”, Se quejó una de las chicas que estaba al frente de la fila. “Estuvimos esperando cuarenta y cinco minutos, ¿Y dejaste entrar a ese gordo de mierda?”
“Fuera de la fila”, dijo el portero, su voz aburrida.
“¿Qué carajo? ¿Por qué?”
“Acabas de insultar al hermano del dueño, idiota”, le dijo el portero, “Fuera de la fila. Tú y tus amigos están vetados.”
Gregor sonrió y negó con la cabeza. La línea que el portero había usado era basura, por supuesto, él no era el hermano del propietario. Pero fue agradable ver a uno de los imbéciles recibiendo lo que merecían.
Había trabajado como gorila para clubes que buscaban a alguien más exótico y llamativo, cuando se estaba poniendo de pie por primera vez, por lo que sabía que la línea que veías por la puerta rara vez indicaba cuántas personas había en el interior. Un club vacío podría tener una fila de personas esperando para entrar, para dar la imagen correcta. A pesar de que era martes por la noche, Palanquin no tenía necesidad de tales engaños. Estaba lleno de gente. Gregor navegó con cuidado entre la multitud de bailarines y personas que sostenían tragos, hasta que llegó a una escalera custodiada por un portero. Al igual que con la puerta de entrada, su entrada a la escalera era automática, incuestionable.
El balcón del piso de arriba no estaba lleno de gente, y los que estaban presentes, una docena más o menos, estaban casi deshuesados ​​en su letargo. Sobre todo chicas, yacían boca abajo en los sofás y en las cabinas de todo el balcón que daba a la pista de baile. Solo tres personas estaban más o menos alerta cuando Gregor se acercó.
“¡Gregor, mi muchacho!” Newter sonrió de oreja a oreja. Gregor captó el más breve destello de disgusto en la cara de una de las chicas que estaban sentadas con Newter, mientras lo miraba. Ella era una rubia con lápiz labial azul y reflejos rosados ​​en su cabello. Si Gregor hubiera estado trabajando como portero, habría revisado su identificación, la habría comprobado dos veces, y aunque pareciera real, la habría echado de todas maneras por ser demasiado joven. Ella no podría haber tenido más de dieciséis años.
Aún así, eso era más o menos la edad de Newter, y no podía culpar al chico por estar interesado en alguien de su edad.
La otra chica, de cabello oscuro, tenía un aspecto europeo en sus facciones. Ella no mostró tal disgusto. Cuando ella le sonrió, no había señales de que la expresión fuera forzada. Eso fue raro e interesante.
“Traje tu cena”, dijo Gregor.
“¡Buen hombre! ¡Trae una silla!”
“Los otros también querrán su comida.”
“Levanta una silla, vamos. Aquí tengo dos chicas deslumbrantes, y no me creen cuando les estoy hablando de algunos de los trabajos más geniales que hemos realizado. Necesito respaldo aquí, hermano.”
“Yo no creo que sea una buena idea hablar de estas cosas”, dijo Gregor. Él permaneció de pie.Newter tomó la bolsa y agarró un sándwich de adentro. “Todo bien. Faultline se unió a la conversación hace un rato, por lo que obviamente no le parece un problema. No van a hablar, ¿verdad, Laura? ¿Mary?”
Cada chica negó con la cabeza cuando Newter les preguntó por su nombre. Eso le permitió a Gregor etiquetar a la chica de cabello oscuro como Laura y la chica con el lápiz labial azul como Mary.
“Si Faultline dijo que estaba bien”, dijo Gregor. Cogió la bolsa de Newter y encontró su propio sándwich. “Laura y Mary, lo siento, los otros sándwiches que tengo aquí están reservados. Podría ofrecerles algo del mío, si quisieran.”
“Está bien, no tengo hambre”, respondió Laura, “Me gusta tu acento. ¿Es noruego?”
Gregor terminó su primer bocado, tragó saliva y negó con la cabeza, “No estoy seguro. Pero he hablado con un experto y él dice que el otro idioma que hablo es islandés.”
“¿No lo sabes?”
“No”, respondió Gregor.
Su respuesta brusca solo detuvo la conversación por un momento antes de que Newter lo pusiera en marcha de nuevo, “De acuerdo, hermano, diles a estas chicas contra quién nos enfrentamos el mes pasado.”
“¿El trabajo de la caja de juguetes?”, Preguntó Gregor, “¿con el mercado negro de Artesanos? No habia nadie-”
“El otro. El trabajo en Filadelfia.”
“Ah. Chevalier y Myrddin.”
Newter juntó sus manos, meciéndose en su asiento, “¡Te lo dije!”
“Y los vencieron”, dijo la chica de cabello oscuro, incrédula.
“¡No perdimos!” Gritó Newter.
“Estuvo muy cerca”, Gregor agregó sus propios dos centavos. “Chevalier es el líder del Protectorado en Filadelfia. Myrddin lidera el Protectorado de Chicago. Estas son personas que el mundo entero reconoce. Obtuvieron puestos protegiendo ciudades grandes en Estados Unidos porque son fuertes, porque son inteligentes y talentosos. Cumplimos el trabajo, como siempre hacemos, y nos marchamos.”
Newter se echó a reír, “Paguen.”
Ni Laura ni Mary parecían molestas cuando metieron la mano en el bolsillo y el bolso, respectivamente, y sacaron algunos billetes.
“¿Cuál fue la apuesta?” Preguntó Gregor.
“Les dije que no tenían que pagar si mentía.”
“¿Y si no estuvieras mintiendo? ¿Pagan más?”
“Ninguna penalización. Obtuve compañía y conversación por un tiempo”, sonrió Newter. Extendió la mano hacia la parte posterior de la cabina, agarró una bolsa que estaba allí y sacó un par de cucharas de plástico y una botella de agua. Con un gotero de agua que sacó de su bolsillo, extrajo agua de la botella y colocó unas gotas en cada cuchara. El último paso fue sumergir la punta de la lengua en cada gota de agua.
“Lámanlo”, les dijo a las chicas.
“¿Eso es todo?”, Le preguntó Laura.
“Es suficiente. Más, y es posible que vuelen por un tiempo inconvenientemente largo. Eso justo allí”, señaló Newter a la cuchara con la punta de la cola, “Es un poco menos de una hora de viaje psicodélico. Sin resaca, sin efectos secundarios, no es adictivo, y no se puede sufrir una sobredosis. Créeme, he intentado hacer que alguien tenga una sobredosis antes, en una situación de combate, y no pude lograrlo.”
Mary fue la primera en tomar la cuchara y meterla en su boca. Momentos después, sus ojos se abrieron de par en par y ella cayó inerte sobre el respaldo de la cabina.
“Oye”, dijo Laura, volviéndose hacia Gregor. Metió la mano en el bolsillo, encontró un recibo y un bolígrafo, y garabateó en la parte posterior en blanco del papel. Ella se lo entregó. “Mi número. Si quieres hablar, o, ya sabes, algo más.”
Ella le guiñó un ojo y luego se metió la cuchara en la boca.
Gregor parpadeó en una leve confusión mientras su cabeza cayó hacia atrás.
“Parece que has causado una buena impresión, Gregster”, se rió entre dientes.
“Tal vez”, dijo Gregor. Puso la mitad de su sándwich que quedaba en la bolsa de papel, luego hizo una bola con la envoltura. Después de un momento de vacilación, arrugó el recibo con el número de Laura en la bola. Lo lanzó a un cubo de basura a medio camino a través de la habitación.
“¡Oye! ¿Qué diablos?”
“No creo que yo le gustara porque soy yo”, dijo Gregor, “creo que le gustaba porque soy un monstruo."
“Creo que te estás saboteando, hombre. Esta buena. Mírala.”
Gregor lo hizo. Ella era atractiva. Él suspiró.
“Newter, ¿sabes lo que es un devoto?”
Newter negó con la cabeza.
“Es un término del argot para alguien que se siente atraído por personas con discapacidades debido a la discapacidad. Creo que se trata de poder, atracción por alguien porque de alguna manera son débiles. Creo que es probable que esta Laura me considere débil por la forma en que me veo, la forma en que puedo tener problemas día a día, y esto es atractivo para ella de una manera similar a la que un lisiado o un ciego seria para un devoto. Esto no me atrae.”
“De ninguna manera. Tal vez le gustes por la persona que está debajo.”
“No me vio lo suficiente como para saber quién podría ser esa persona”, respondió Gregor.
“Creo que te estás menospreciando. Yo aprovecharía esa oportunidad.”
“Eres una persona más fuerte que yo de muchas maneras, Newter. Debería llevarle la cena a los demás”, Gregor se dio vuelta para irse.
“Oye, haz una señal a Pierce para que envíe a otra chica o dos, ¿quieres?”
Gregor hizo lo que le pidió, llamando la atención del portero al pie de las escaleras. El portero, a su vez, llamó la atención de un grupo de chicas en la pista de baile.
Mientras las chicas se abrían paso, Gregor se volvió hacia Newter, “¿Estás feliz?”
“Oh hombre. No vas a entrar en una fase filosófica de nuevo, ¿verdad?”
“Te ahorraré eso. ¿Lo estás?”
“Tipo. Mírame. Tengo dinero para gastar, tengo a las chicas más calientes de la ciudad pidiendo probarme. ¡Literalmente queriendo probarme! ¿Qué piensas?”
“¿Estás feliz, entonces?”
“La época de mi vida, hermano.” Newter abrió sus brazos para saludar a un trío de chicas cuando llegaron a la cima de las escaleras.
“Me alegra.” Gregor se giró y entró al pasillo en la parte posterior del balcón. Cuando la puerta se cerró tras él, el sonido de la música detrás de él se atenuó.
Su siguiente parada fue la primera puerta a su izquierda. Él golpeó.
“Adelante.”
La habitación tenía una cama a cada lado, en las esquinas opuestas. Un lado de la habitación estaba atestado de carteles, fotos, una estantería repleta de libros, una computadora Apple con dos estantes para CD que se alzaban sobre ella y dos sistemas de altavoces. La música de los altavoces de la computadora apenas logró ahogar la música del club de abajo. La chica que estaba recostada en la cama tenía una densa capa de pecas en la cara y las manos, y cabello castaño rizado. Las revistas estaban amontonadas a su alrededor en la cama, amenazando con derrumbarse al menor movimiento.
El otro lado de la habitación era espartano. Nada adornaba las paredes, no había libros, ni computadora o parafernalia de computadora. Había una cama, una mesita de noche y una cómoda. El único toque de personalidad era una colorida colcha y una funda de almohada. Gregor sabía que había sido un regalo de Faultline. La propietaria no habría salido a buscarla ella misma. La residente de ese lado de la habitación estaba sentada en la esquina, mirando a la pared. Ella era rubia, el tipo de cabello rubio platinado que raramente duraba pasando la pubertad. Su suéter púrpura era un poco demasiado grande para ella, cayendo sobre sus manos, y sus jeans claros estaban claramente destinados a ser más cómodos que a la moda.
“Traje tu cena, Emily.”
“Gracias”, le respondió la chica pecosa. Cogió el sándwich que le lanzó y comenzó a pelar el paquete.
“¿Está bien?”, Le preguntó, haciendo un gesto a la chica de la esquina.
“No es uno de sus mejores días.”
El asintió.
“Elle”, habló, suavemente, “¿Puedo acercarme?”
Habían aprendido por las malas, que cuanto más distante estaba la niña, más fuerte era su poder. Esto la hacía particularmente peligrosa cuando estaba tan perdida que no podía reconocerlo. Una cruel ironía, observó Gregor, que prácticamente no tenía ningún poder cuando era más ella misma. Era un problema al que esperaban encontrar una respuesta, algún día.
La chica en la esquina se volvió para mirarlo a los ojos. Lo tomó por consentimiento, se le acercó y le puso un sándwich en las manos.
“Come”, la instruyó.
Ella lo hizo, casi mecánica en sus movimientos.
Después de que Faultline lo enlistó a él y a Newter, un trabajo los había llevado a un asilo de alta seguridad. Habían estado allí para interrogar a alguien sobre los Dragonslayers, un grupo de villanos que utilizaba tecnología de Artesano robada del Artesano más poderoso y de mayor perfil del mundo para el hurto y el trabajo mercenario. Su invasión del asilo no había ido tan bien como podría haberlo hecho, y había llevado a un cierre de alta tecnología de la instalación. No solo extendió su misión por varias horas, sino que también generó problemas con uno de los residentes, una parahumana que aparentemente tenía que ser movida regularmente, para que su influencia sobre su entorno no se extendiera más allá de los límites de su celda, convirtiéndola en una un problema serio para el personal, otros residentes y espectadores involuntarios.
Al final, después de tratar con el escuadrón enviado del Protectorado de Boston y obtener la información que necesitaban sobre los Dragonslayers, habían reclutado a la chica.
Miró y esperó lo suficiente para asegurarse de que estaba en camino de terminar su sándwich, luego se dio vuelta para irse. Emily le dio un pequeño saludo con la mano en señal de despedida, y él asintió una vez en reconocimiento.
Su última parada fue la oficina al final del pasillo del segundo piso. Miró por la ventana, luego se dejó entrar tan silenciosamente como pudo.
Faultline, propietaria de Palanquin y varias otras empresas de cobertura en Brockton Bay, estaba sentada en un gran escritorio de roble. Frente a ella, en medio de los libros de contabilidad, cuadernos y libros de texto de la universidad, había algo similar a un xilófono, una serie de varillas alineadas una al lado de la otra, atadas firmemente a una tabla.
Faultline estaba en su ropa profesional; una camisa de vestir blanca con las mangas arremangadas y pantalones negros metidos en brillantes botas de montar negras con dedos de acero. Su ondulado cabello negro estaba recogido en una cola de caballo. No llevaba máscara: los empleados de Palanquin que se aventuraban tan lejos como esta oficina estaban demasiado bien pagados para traicionarla. Sus rasgos eran tal vez demasiado agudos como para llamarlos convencionalmente atractivos, pero Gregor sabía que ella era ciertamente más atractiva que Newter o él mismo.
Mientras Gregor observaba, ella cerró los ojos, luego deslizó su mano por los extremos superiores de las varillas. La energía roja y azul crepitaba, y piezas de madera, metal, piedra y plástico en forma de moneda caían al escritorio. Otras varillas, varias de las cuales eran de madera verde, quedaron intactas.
“Carajo”, murmuró. Barrió los trozos de varios materiales en forma de moneda en un cubo de basura que estaba al lado de su escritorio. Echando un vistazo hacia donde estaba Gregor justo al lado de la puerta, levantó una ceja.
“No deseaba interrumpirte.”
“No te preocupes por eso. Tal vez distraerme ayudará.”
“Si estás segura.” Se acercó al escritorio, dejando la bolsa de papel sobre ella, “Eran las siete en punto, nadie había comido todavía. Nos conseguí unos sandwiches.”
“Gracias. ¿Cómo está Elle?”
“Spitfire dijo que estaba teniendo un mal día, pero que ha comido ahora. Quizás mañana será mejor.”
Faultline suspiró, “Esperemos. Es muy fácil volverse unido a esa chica, ¿sabe a qué me refiero?”
“Sí.”
“¡Carajo!”, Maldijo, mientras pasaba la mano por las varillas y, una vez más, la madera verde se negaba a cortarse.
“¿Qué estás haciendo?”
“Hemos hablado sobre el efecto Manton.”
“La regla que impide que algunos poderes afecten a los seres vivos. Has estado tratando de eliminar esas restricciones de ti misma.”
“Sin suerte. Es cuestión de tiempo antes de que tengamos un trabajo, las cosas se pongan feas, y sea demasiado débil, debido a esta limitación arbitraria.”
“Me resulta difícil creer que cualquiera que haya derrumbado un edificio sobre alguien pueda llamarse a sí mismo débil.”
“Eso fue más suerte que cualquier otra cosa", suspiró, mientras ajustaba las posiciones de las varillas.
“Si tú lo dices.”
“No es que no haya precedente para esto. Sabemos a ciencia cierta que algunas capas que alguna vez fueron retenidas por el efecto Manton han descubierto una forma de evitarlo o superarlo. Narwhal es el caso más obvio.”
“Sí.”
“Hay una rama teórica que dice que el efecto Manton es un bloqueo psicológico. Que, debido a nuestra empatía por los seres vivos, detenemos nuestros poderes en un nivel instintivo. O, tal vez, nos retenemos contra otros seres vivos porque hay una limitación impuesta inconscientemente que nos impide herirnos con nuestros propios poderes, y es demasiado general, abarcando a otros seres vivos en lugar de solo a nosotros mismos.”
“Ya veo.”
“Así que estoy tratando de engañar a mi cerebro. Con esta configuración, paso de material inorgánico a material orgánico muerto a tejidos vivos. Madera verde, en este caso. O lo mezclo para que vaya de uno a otro sin ningún patrón. Si puedo engañar a mi cerebro para que cometa un error, anticipando el material equivocado, tal vez pueda atravesar ese bloqueo mental. Hacerlo una vez, y sería más fácil para futuros intentos. Esa es la teoría, de todos modos.”
Ella lo intentó de nuevo. “¡Mierda!”
“No parece estar funcionando.”
“No me digas. Hazme un favor. Reorganiza estos. No me dejes verlos.”
Se acercó al escritorio, desató las varillas, las barajó y luego las ató en su lugar mientras ella estaba sentada allí con los ojos cerrados.
“Adelante”, le dijo.
Lo intentó de nuevo, con los ojos cerrados. Cuando ella los abrió, ella maldijo varias veces seguidas.
Gregor dio un paso alrededor del escritorio, la agarró por el cuello con su mano izquierda, y la sacó de la silla. La empujó al suelo y se subió encima de ella para que él estuviera a montando sobre ella, sus rodillas presionando sus brazos hacia abajo. Su agarre se apretó incrementalmente.
Los ojos de Faultline se agrandaron y su rostro comenzó a cambiar de color mientras luchaba. Le puso las rodillas en la espalda, pero uno podría haber tenido más éxito golpeando un lecho de agua. El efecto fue el mismo. Debajo de su piel, que era más dura de lo que uno podría imaginar, su esqueleto, músculos y órganos flotaban en un mar de fluidos viscosos. Su esqueleto, había aprendido, era más parecido al de un tiburón que un humano. Era un cartílago flexible que se doblaba donde el hueso se rompería y cicatrizaba más rápido que el hueso. Había sido atropellado por un automóvil y se puso de pie poco después. Sus patadas no tendrían mucho efecto.
“Lo siento”, le dijo.
Su lucha gradualmente se debilito. Tardó un tiempo antes de que empezara a flaquear.
Esperó un segundo más, luego la soltó. Ella comenzó a toser mientras vertía aire en sus pulmones.
Esperó pacientemente a que se recuperara. Cuando ella parecía tener más o menos el control de su propia respiración, habló: “Hace meses, estábamos hablando sobre este tema, el efecto Manton. Tu mencionaste cómo podría ser posible que alguien como nosotros tenga un segundo evento detonante. Un cambio radical o mejora en sus poderes como resultado de un momento de vida o muerte. Tal podría explicar cómo romper la regla de Manton.”
Ella asintió, tosiendo de nuevo.
“No habría funcionado si te hubiera advertido de antemano. Lo siento.”
Ella negó con la cabeza, tosió una vez, y luego le respondió con voz ronca: “No funcionó de todos modos.”
“Lo siento.”
“¿Y si hubiera funcionado, gran lunático? ¿Qué esperabas que te hiciera? ¿Corta tu mano? ¿Matarte?”
“Pensé que tal vez mi mano o mi brazo, en el peor caso. No creo que me mates, incluso en un momento como ese. Has hecho mucho por mí. Incluso si resultara imposible volver a conectarlo, no diría que es una mano muy atractiva”, examinó la mano que acababa de utilizar para estrangular a Faultline, “Perderla, por algo en lo que has estado trabajando durante mucho tiempo no es algo lamentable.”
“Idiota”, se puso de pie, tosiendo de nuevo, “¿Cómo diablos se supone que me vaya a enojar contigo cuando dices algo así?”
Él permaneció en silencio.
“Bueno, o eso no va a funcionar, o necesito algo que me acerque aún más a la muerte... en cuyo caso lo estoy tachando de la lista de todos modos.” Ella movió su silla y se sentó en su escritorio, empujando el aparato con las barras en la basura. “Me gusta estar viva demasiado para bailar en ese filo de la navaja.”
“Sí”, su voz era tranquila.
“Gracias, por cierto, por intentar eso”, le dijo, mientras vaciaba la bolsa de un sándwich y medio. Le devolvió el medio sándwich de Gregor a la bolsa y dejó la suya a un lado, sin abrir. “Creo que fuera fácil.”
Él sacudió la cabeza.
“Así que, estoy devolviendo el favor, entonces. Siéntate.”
Él acercó una silla y se sentó al otro lado del escritorio.
“Hace un año, accediste a darme una parte de tus ganancias en nuestro pequeño grupo, si las usaba para responder algunas preguntas que teníamos.”
“Recuerdo.”
“Hablaré con los demás sobre esto, pronto, pero ya que tú fuiste el que más pagó, pensé que era correcto que primero lo compartiera contigo.” Abrió un cajón y sacó un archivo. Ella lo empujó sobre el escritorio. “Esto es lo que he encontrado, hasta ahora.”
Él abrió el archivo. La primera página era una imagen, de alta resolución, de una 'u' estilizada, o una 'c' girada noventa grados en el sentido contrario a las agujas del reloj. Tocó su brazo, donde un tatuaje idéntico a la imagen lo marcaba.
“Sea quien sea”, explicó Faultline, “Ya sea una o varias personas, es muy, muy bueno para cubrir sus huellas.”
Pasó las páginas. El siguiente conjunto de páginas eran imágenes, informes de la escena del crimen, archivos oficiales y artículos de noticias sobre varios parahumanos, cada conjunto de páginas relacionadas con uno específico. El primero era un hombre monstruo con un caparazón parecido al de un escarabajo cubriendo su cuerpo. Gregor mismo era el segundo.
“Tú y Newter, como ya sabes, no están solos. De manera constante, los parahumanos han aparecido en toda América del Norte. Amnesia retrógrada, todos marcado por el mismo tatuaje que se encuentra en varias partes de su cuerpo. Cada uno fue abandonado en un lugar apartado en un área urbana. Callejones, zanjas, tejados, debajo de puentes.”
“Sí”. Gregor pasó más páginas. Cada conjunto de páginas tenía más personas como él.
“Aquí está la cosa, sin embargo. Al principio, la mayoría eran extraños en apariencia. Hasta cuatro de cada cinco parahumanos monstruosos, si puedes disculpar el término, siguen el patrón, y ese número podría aumentar si tuviera la oportunidad de examinar o conseguir una entrevista decente con los demás. El tatuaje, la amnesia, sus primeros recuerdos es despertar en algún lugar de una ciudad extraña.”
“¿Al principio, dijiste?”, Preguntó Gregor, “¿Esto cambió?”
“Pasa a la pestaña roja.”
Encontró la pestaña roja que sobresalía y se volvió hacia esa página. Una imagen de alta calidad de una atractiva chica pelirroja.
“Ella apareció en Las Vegas. Todo el negocio de los casinos ha mordido el polvo, casi, desde que los parahumanos que pueden jugar con las probabilidades o hacer trampa comenzaron a aparecer. Pero aún hay juegos clandestinos. Ella participó en algunos, y le pusieron una recompensa a su cabeza en cuestión de días. Se está llamando a sí misma Shamrock, y yo apostaría buen dinero en el hecho de que tiene poderes que le permiten manipular probabilidades.”
“Ya veo. ¿Por qué estamos hablando de ella?”
“Siguiente página.”
Pasó la página. “Ah”
Era una imagen granulada de una cámara de vigilancia. Shamrock estaba en medio de cambiarse de ropa en lo que parecía un estacionamiento subterráneo, y, aunque parcialmente oscurecido por la correa de su sostén, el tatuaje era visible en su omoplato. Una 'u' estilizada.”
“Esa es la pieza del rompecabezas número uno. Dadas las fechas, y eres libre de mirarlas en tu propio tiempo, pasando por los primeros avistamientos, las personas que aparecen con estos tatuajes son cada vez menos monstruosas con cada año que pasa. No siempre, pero es una tendencia. Entonces, boom, encontramos a Shamrock. No hay características extrañas de que hablar.”
Dio vuelta unas páginas.
“Pieza número dos. Me temo que es uno de esos casos en que las cosas se han cubierto demasiado bien para que podamos verificarlas, pero te diré lo que escuché. Tallahassee, Florida, hace solo tres meses, circuló un rumor sobre alguien que se hacía llamar Dealer.”
“¿Qué estaba traficando?”
“Poderes.”
“Poderes”, se hizo eco de Gregor.
“Pagale una cantidad en el vecindario de treinta y cinco mil dólares, el vendedor te da algo para beber, y te unes a las filas de los héroes y villanos en la comunidad de capas. Poderes en una botella.”
“Ya veo. ¿Cómo se relaciona esto?”
“Porque una persona que afirma ser cliente hizo una publicación en un blog sobre su transacción. Está cerca del final de ese archivo. En su publicación, describió que Dealer tenía un maletín de metal lleno de frascos. Grabado en el interior de la tapa...”
“El mismo símbolo que el tatuaje”, adivinó Gregor.
Faultline asintió, “Y eso es lo que sabemos.”
“Ya veo. ¿Podemos rastrear a este individuo con el blog?”
“Él está muerto. Asesinado por dos capas sin nombre menos de un día después de que hizo la publicación.”
“Ah.”
“Lo que creo es que alguien ha descubierto cómo las personas obtienen poderes, y han hecho un negocio de ello. Pero los primeros intentos no fueron tan bien. Podría ser que, si la química es mala, las personas que beben esas cosas se vuelven como tú, como Newter, como Sybill y Scarab.”
“Entonces esta persona o personas. Crees que están experimentando. Han estado perfeccionando su trabajo y los cambios físicos se han reducido.”
“Y este Dealer era su vendedor, o más probablemente, alguien que se robó parte de su trabajo e intentó sacar provecho de él. Las personas con las que hizo negocios no se hicieron los tatuajes.”
La silla de Gregor gimió dolorosamente mientras se inclinaba hacia atrás.
“¿Qué sigue?”
“Nadie ha visto u oído hablar de este Dealer desde que el blogger fue asesinado. El Dealer está muerto o está manteniendo un bajo perfil. Entonces seguimos nuestra otra pista. Tengo investigadores privados buscando a Shamrock. Estoy pensando en concluir nuestro contrato con Coil aquí, entonces, si tenemos la suerte de que nuestros detectives la encuentren antes que los cazarrecompensas, le hacemos una visita. O puede decirnos algo, o podemos ofrecerle un puesto en el equipo.”
“O ambos”, dijo.
“En un mundo ideal”, Faultline sonrió.

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2018.06.22 00:39 master_x_2k Colmena VI

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Colmena VI

Sin importar cuán efectivo haya sido la demostración de poder de Perra, no ayudó mucho a la tensión entre las facciones que componen nuestro grupo. No fue solo Kaiser quien se asustó y roció con sangre. En el peor de los casos, si estallaba una pelea en el grupo, me preocupaba que los resentimientos de esa única cosa pudieran poner a otros en nuestra contra.
Decidí tratar de remediar eso. Los Viajeros parecían ser el único grupo presente en el que no había ningún drama previo empeorando las cosas.
“Hey”, disminuí mi ritmo para poder hablar con la chica de los Viajeros, “¿Cuál es tu nombre?”
“¿Mi nombre clave?”
“Sí.”
“Sundancer.”[1]
“Me uso Skitter. No pude decidirme por un nombre, así que los medios escogieron uno para mí.”
“Eres uno de los Outsiders, ¿verdad?”
“Undersiders. Soy nueva en el equipo, sinceramente, pero son simpaticos.”
“Ah hah.” Miró en la dirección de Perra.
“No es tan mala como pensarías”, le dije, sonriendo. No podía verme sonreír, con mi máscara cubriendo mi boca, pero esperaba poder escuchar el humor en mi tono. “¿Cómo es la vida entre los Viajeros?”
Ella pareció sorprendida por la pregunta. Tardó unos segundos en decidir cómo responder. “Intenso. Violento. Solitario.”
La respuesta me sorprendió. Ella eligió la palabra intensa en lugar de emocionante, pero esa no fue la parte más extraña de su respuesta. “¿Solitario? No creería que ese sería el caso, pasar tiempo con compañeros de equipo.”
Ella se encogió de hombros, “Están pasando cosas que hacen que pasar el rato sea menos divertido de lo que debería ser. No voy a explicarlo, así que no preguntes.”
Levanté las manos, con las palmas hacia adelante, deteniéndola, “No iba a hacerlo. Solo tenía curiosidad de cómo es para otros equipos, ya que soy bastante nueva en esto.”
Ella se relajó un poco al respecto. “No es solo el... No puedo pensar en una palabra mejor que el drama... pero el drama suena como una subestimación. Lo que sea. No son las otras cosas que están sucediendo, es que nos movemos constantemente, rara vez pasamos más de una semana en un lugar, ¿sabes?”
“No”, admití. Disimulé la verdad un poco, solo para estar a salvo, “Me mudé dos veces cuando era niña, pero era demasiado joven para recordarlo. En su mayor parte, crecí aquí.”
“Termina cansando, tener que-” ella dejó de hablar cuando de repente me empujaron hacia un lado. La punta de la cola de se apretó contra el centro de mi pecho, me hizo retroceder y me empujó contra el capó de un viejo y destartalado automóvil.
“Oye”, gruñí, pero él negó con la cabeza, se llevó un dedo al labio. Sus ojos azules se clavaron en los míos. Eran ojos extraños. No blancos, solo iris azul celeste que se extendían de esquina a esquina, con pupilas rectangulares y horizontales.
Miré a los otros, y todos se estaban moviendo para cubrirse. Kaiser, Fenja y Menja se habían metido en un callejón. Perra y sus perros estaban desapareciendo en la esquina más alejada del mismo edificio, haciendo solo el ruido de garras contra el concreto.
Delante de nosotros, un trío de personas en colores de ABB cruzó la calle. Un chico y una chica que parecía que podrían haber sido miembros de pandillas antes de la campaña de reclutamiento hardcore de Bakuda estaban hablando. Un adolescente que tenía más o menos mi edad estaba detrás de ellos, parecía demasiado asustado y cansado como para ser cualquier cosa menos uno de los nuevos reclutas. Estaban todos armados. Un machete colgaba de la mano del matón masculino, mientras que la niña jugaba con una pistola. El chico de aspecto asustado tenía un bate de béisbol con clavos clavados en él. ¿La gente realmente hacia eso? ¿El bate de béisbol con clavos?
Justo detrás de ellos estaba el edificio que tenía que ser nuestro objetivo. Era una bodega gris sucia, con las letras 'ABB' pintadas en aerosol sobre y alrededor de la puerta de la bahía de carga en rojo y verde en un estilo elaborado.
Cuando la patrulla se fue, Newter habló, “Tienen patrullas, y han etiquetado el edificio. Ese será nuestro objetivo hoy.” Miró su reloj, “Dos minutos hasta que sea hora de moverse.”
“Mis chicas y yo daremos una vuelta alrededor”, dijo Kaiser desde la portada del callejón, “Atacaremos desde otra dirección.”
“Oye, no”, le contesté, “ese no es el trato. Estamos en grupos como este por una razón, y esa razón sale volando por la ventana si nos separamos así.”
“No pedí tu permiso,” contestó Kaiser, su voz fría. Sin esperar una respuesta, se dio vuelta para irse, Fenja y Menja lo siguieron.
“¿Vamos a detenerlos?”, Le pregunté.
“Podría alcanzarlos”, nos dijo Perra, mientras montaba a Brutus hacia nuestro grupo.
Newter negó con la cabeza, los labios delgados presionados en una línea que solo acentuaba su extraña apariencia, “No vale la pena, y es peligroso luchar entre nosotros en territorio enemigo. No tenemos tiempo, de todos modos.”
“Perra, ¿puedes llamar a Grue y Tattletale para avisarles?”, Pregunté. “Pueden tomar medidas si lo necesitan.”
Ella asintió y sacó su teléfono celular.
Mientras Perra hacía la llamada, Newter hacía señas a los demás para que se reunieran en una multitud. “Hablemos plan de ataque. Skitter, Perra, ustedes dos tienen más experiencia lidiando con estos tipos, así que dígannos que piensan.”
Eché un vistazo a Perra. Ella estaba ocupada con la llamada, y había estado fuera de acción durante nuestro último encuentro con el ABB, lo que la dejó a oscuras en lo que respecta a Bakuda. Depende de mí.
Me aclaré en silencio la garganta, y luego dije: “A Bakuda le gusta poner trampas, y si este lugar es lo suficientemente importante como para patrullar, es lo suficientemente importante como para tener algunas trampas. Déjame enviar mis bichos primero. Puedo obtener una idea general del área, y los bichos también confundirán y distraerán a cualquiera que esté dentro, lo que debería facilitar las cosas para ustedes.”
Newter asintió una vez, “Está bien. Ese es el primer paso. Perra, ¿pueden tú y tus perros atacar la planta baja? Iré a la ventana del segundo piso.”
Perra le dio un breve asentimiento en respuesta.
“¿Los bichos no la morderán?”, Preguntó Newter.
“No”, le respondí, “tampoco te morderán a ti.”
“No podrían si lo intentaran”, me respondió Newter, sonriendo. Es curioso, si mirabas más allá de la extraña apariencia – el cabello azul, los ojos extraños, la piel anaranjada y la cola, en realidad era un tipo bastante guapo.
“Sundancer, ¿qué puedes hacer?”, Preguntó Newter.
“Creo que se podría decir que soy artillería”, respondió Sundancer, “pero tengo el mismo problema que Ballistic, eh, mi otro compañero de equipo. No estoy segura de poder usar mi poder sin lastimar realmente a mucha gente.”
“Entonces quédate atrás con Labyrinth. Ustedes dos estén listas para cubrir nuestro retiro o ayudar si tenemos problemas”, respondió Newter.
“Parece que sabes lo que estás haciendo”, comenté.
“Tal vez algo de Faultline se me contagio.” Sonrió. Luego miró su reloj, “Veinte segundos.”
Newter miró a los dos soldados que Coil había enviado, “Ustedes dos, ¿pueden-”
“Estamos tomando una posición en esta azotea, aquí”, respondió el más bajo de los dos hombres, señalando el dúplex de dos pisos junto a nosotros. “Te apoyaremos con fuego de cobertura.”
“Uh, bien. Intenta no matar a nadie”, dijo Newter, mirando su reloj de nuevo, “Cinco segundos. ¿Skitter? ¿Tu empiezas?”
Me extendí a todos los bichos que había acumulado, menos los que tenía debajo de mi traje. Los dirigí hacia el lado del edificio que estábamos enfrentando.
El enjambre entró por las ventanas que estaban abiertas o rotas, y la única puerta abierta al costado del edificio, que fluía hacia los pasillos. Me aseguré de extenderlos para cubrir cada superficie, sintiendo cualquier cosa fuera de lugar o inusual. Había un buen número de personas dentro, lo cual no fue una gran sorpresa, pero mis bichos estaban haciendo mucho contacto con piel desnuda. Me di cuenta de que la gente reunida en el área abierta de la planta baja del almacén estaba casi desnuda. Desnudados a su ropa interior. Fue tan inesperado que me hizo perder el control.
Negué con la cabeza. No podía permitirme distraerme. Bakuda probablemente usó metales y plásticos, y para los sentidos superfinos de los bichos, esa era una textura completamente diferente de las paredes. Intenté filtrar las cosas habituales y percibir solo las cosas de plástico o de metal. A solo unos metros de la entrada, encontré dos protuberancias en forma de cúpula a cada lado de la escalera que conducían al segundo piso, metal y plástico.
“Hay algo allí”, dije. “Dame un segundo.”
Saqué una página del libro de jugadas de Grue y reuní a un grupo de bichos en una forma densamente humanoide. Moví esa colección de bichos a través de las puertas y al lugar donde se encontraban las pequeñas cúpulas.
La explosión hizo saltar un pedazo de tamaño considerable de la pared exterior del edificio más cercano a nosotros. La gente que estaba dentro, nerviosa por la afluencia de bichos, comenzó a dispersarse, gritar, correr hacia las salidas.
“¡A la mierda!” Los ojos de Newter se abrieron de par en par.
“Detectores de movimiento, creo”, dije, “O se activó por proximidad. Mis bichos normalmente no los activarían, tuve que engañarlos.”
El suelo era demasiado duro para las minas terrestres, así que me concentré en que el resto de los bichos barrieran el resto del edificio, rozando las superficies y buscando más problemas. Encontré dos más, me aseguré que nadie estaba cerca y usé el mismo método para detonarlos. Las columnas de llamas, humo y escombros fueron visibles desde donde nos agachamos.
“Veinte o treinta personas en la planta baja, desarmadas y medio desnudas, diez en la oficina del piso superior, armadas”, les dije, “El camino está tan libre de trampas como puedo conseguirlo. ¡Vayan!”
Perra se lanzó a la acción, Newter solo unos pocos pasos atrás. Corrió a medias, medio gateó, su cola se movió detrás de él, presumiblemente para ayudar a mantener el equilibrio.
Cuando Perra hizo que sus perros chocaran con la puerta de la bahía de carga de metal cerrada, Newter interceptó a las primeras personas en salir por la puerta de salida de incendios en el costado del edificio. Saltó para cerrar la brecha de cinco metros tan rápido como pude haber lanzado un golpe, moviéndose de una persona a otra, dejando caer a cada uno de ellos en un instante. Muchas mujeres en ese grupo, y pude confirmar con mis ojos lo que mis bichos me habían dicho: nueve de cada diez personas de ese grupo, una mezcla de hombres y mujeres asiáticos, solo usaban ropa interior. ¿Tráfico de esclavos? ¿Prostitución? ¿Algo más oscuro? Sentí que mi piel se estremecía.
Mientras se lanzaba por el costado del edificio y se deslizaba por una ventana abierta como un rayo engrasado, sentí que Newter pasaba junto a varios de mis bichos. Cada bicho que entró en contacto con él cayó de la pared o del cielo, cayendo al suelo, vivo pero aturdido.
Recordé haber leído sobre él en la web. La información había sido escasa, ya que la Cuadrilla de Faultline no era el tipo de villano que aparecía en los periódicos o en la televisión, y los detalles concretos que estaban allí habían sido difíciles de separar de la especulación. Lo que sí sabía era que sus fluidos corporales eran potentes alucinógenos. Incluso el sudor que se acumulaba en su piel era aparentemente suficiente para enviar a alguien al suelo, tomando solo unos segundos para que fuera absorbida a través de la piel.
Concentré mi atención en rastrear lo que estaba sucediendo dentro del edificio. Newter estaba en el segundo piso, probablemente esquivando disparos mientras se acercaba al grupo de personas que había estado en la oficina de arriba. Tenía mis bichos agrupados a su alrededor, mordiendo las manos y rostros del grupo. Los envié arrastrándome en narices, orejas y bocas para interrumpir la puntería de las personas que podrían dispararle a Newter.
Kaiser, Fenja y Menja estaban atacando desde el lado del edificio opuesto a nosotros. Habían llamado la atención de la mayoría de los agentes armados y las patrullas, dejando a Perra y sus perros varados en medio de una o dos docenas de personas desarmadas, desvestidas y en pánico. Por lo que mis bichos percibían, daba muchas órdenes a sus perros.
Me di cuenta, tardíamente, de que alguien había bloqueado la ruta que Perra podría haber tomado para llegar a la lucha. Los bordes de la barrera eran delgados, afilados. ¿Cuchillas? Eso significaba que Kaiser sería quien la había bloqueado. ¿Era intencional, o había estado cortando las rutas de escape del ABB?
No podía sentir lo que Newter estaba haciendo porque mis bichos no podían tocarlo, pero podía sentir el movimiento del aire que lo seguía, podía rastrear la ubicación de los bichos con los que entraba en contacto antes de que fueran derribados por las drogas, y sabía que los hombres se estaban derrumbando cuando Newter se movió entre ellos y los derribó a cada uno con un toque. Uno o dos incluso colapsaron sin que él los tocara. ¿Algo más? ¿Sangre? ¿Escupitajo?
Solo uno permaneció de pie. Él y Newter se rodearon el uno al otro. Mis bichos no estaban teniendo mucho efecto en él, ya que llevaba un pañuelo o algo así en la cara.
No, espera, había una segunda persona, justo detrás de Newter. ¿Cómo no lo había notado?
Entonces el primero desapareció, y lo supe.
Agarré mi teléfono, accedí a los contactos y marqué automáticamente a Perra.
“Vamos, responde, responde”, le susurré al teléfono.
Luego, un puñado de mis bichos quedaron atónitos y algunos más aplastados cuando Newter colapsó encima de ellos. Dirigí la mayoría de los bichos en el edificio para distraer al atacante, con la esperanza de comprar a Newter el tiempo suficiente para escapar. No estaba funcionando, no se estaba moviendo.
“¡Mierda! ¡Responde, Perra!”
“¿Qué sucede?”, Preguntó Sundancer.
“Newter está herido.”
Labyrinth puso su mano sobre mi hombro y me hizo girar a medias para mirarla. Ella no dijo una palabra, su expresión apenas cambió detrás de la tela de su máscara, pero aún era lo más parecido que había visto a una respuesta emocional de ella.
Hubiera dicho algo, pero Perra eligió ese mismo segundo para contestar.
“¡Perra! En el segundo piso, Newter está herido, Oni Lee está en el edificio.”
Hubo una larga pausa antes de que ella respondiera: “Lung está aquí también.”
[1] Sun= Sol, Dancer = Bailarina

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2018.06.16 00:44 master_x_2k Colmena III

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Colmena III

Hubo un largo chirrido de retroalimentación, seguido del sonido apenas audible de un hombre aclarándose la garganta.
“Atención compradores. Tenga en cuenta que las tiendas cerrarán a las cinco y media esta tarde, en cooperación con el toque de queda de toda la ciudad. Asegúrese de cooperar con las autoridades en las entradas y salidas del centro comercial Weymouth y regrese a sus hogares antes de las seis en punto. Gracias.”
La multitud de personas que habían detenido en la conversación y paseo para escuchar el anuncio comenzó a moverse y hablar nuevamente, como si alguien hubiera detenido un video y hubiera presionado el botón Reproducir para que las cosas comenzaran una vez más.
Miré a mi papá, “¿Deberíamos irnos? ¿Ganarle al tráfico de último minuto?”
“Por supuesto. Si no hay nada más que necesites.”
Regresaría a la escuela mañana, y mi padre tal vez había sentido lo estresada que estaba, porque se ofreció a llevarme de compras. Se sintió un poco redundante después de haber estado con Lisa y los chicos hace una semana, pero me dio la oportunidad de recoger algunos elementos esenciales y pasar un momento de calidad con mi padre.
En las bolsas que sostenía mi padre, tenía una mochila nueva, algunos cuadernos, bolígrafos, media docena de libros y un par de zapatillas nuevas. El tipo de cosas que no habría comprado con Lisa, porque eran tan aburridas, como los cuadernos, o porque eran el tipo de cosas que siempre me tomaba una eternidad en decidirme, como los libros y los zapatos.
En general, el viaje al centro comercial fue un gesto agradable, y de alguna manera significó más para mí que Lisa cubriéndome con ropa de unos cientos de dólares. Tal vez porque era algo para .
Nos dirigimos a la salida, y tuve que contener un gruñido. Aún faltaban más de media hora para que se cerraran las puertas, pero a la salida había un tumulto de cuerpos. Tal vez la mitad estaba tratando de irse, pero la otra mitad estaba boquiabierta.
Tanto dentro como fuera de las puertas de vidrio de la entrada del centro comercial, había soldados. Sus pistolas estaban enfundadas, pero parecían bastante intimidantes de todos modos. En medio de los soldados había dos capas; Battery y Shadow Stalker. Sabía que los miembros del Protectorado, los Custodios y varios voluntarios estaban estacionados en lugares donde había grupos de personas, especialmente en áreas dentro y alrededor del territorio de ABB. Los Custodios, supuse, eran demasiado jóvenes para manejar un solo lugar por sí solos, que era probablemente la razón por la cual Shadow Stalker estaba en un rol de 'compañera' aquí.
Había tenido mucho tiempo para ver las noticias ya que estaba en reposo en cama. Bakuda estaba haciendo honor a lo que ella había estado diciendo sobre maximizar el miedo y el pánico combinando la imprevisibilidad con la certeza sombría. Todos los días, hubo informes de que entre una y cinco bombas explotaban, y aunque cada una de ellas probablemente era una ventaja para el ABB de alguna manera, no había forma de saber qué golpearía a continuación o por qué. Un artículo en línea había conjeturado que a medida que la presencia militar y de superhéroes obligaba a el ABB contra una esquina, los ataques solo aumentarían. Las escuelas, los centros comerciales y los edificios de oficinas eran objetivos potenciales. Justificación suficiente para una presencia armada aquí en el centro comercial.
Lo bueno fue que el centro comercial había organizado grandes ventas en prácticamente todas las tiendas para mantener el negocio en marcha. Quizás no sea la cosa más brillante o más lógica, pero demasiadas empresas y empleados vivían con lo que ganaban día a día por aquí.
Entrar había sido como pasar por la seguridad del aeropuerto, nuestras bolsas fueron revisadas y mostramos una identificación. Nada muy malo. Había sido solo Manpower de New Wave parado cuando llegamos, y no había mucha gente. Esto era algo más, dos heroínas atractivas y peligrosas, ambas con cierta controversia a su alrededor. Por mucho que pudiera entender por qué los héroes estaban aquí, podría decir que estaban reduciendo la velocidad de las cosas, ya que los curiosos se interponían en el camino de las personas que realmente se estaban yendo. La mitad de la presencia militar que estaba dentro del centro comercial estaba ocupada trabajando para mantener a la multitud alejada de las puertas y de los dos héroes e intentando organizar a la gente en líneas.
El progreso a través de la línea fue lento, pero lo admito, fue interesante poder ver a Shadow Stalker y Battery haciendo su trabajo desde una perspectiva segura.
Battery era un miembro del Protectorado. Cuando comencé en la secundaria, ella había sido la líder de los Custodios por un breve tiempo, y pronto se había graduado al Protectorado. Podía suponer que ella tenía veintidós o más ahora, si alteraron la fecha de graduación o algo así para que sea más difícil adivinar la edad real de la heroína. Su poder se cargaba mientras se mantenía quieta y concentrada, con cada segundo que pasaba cargando otorgándole unos pocos segundos de velocidad enormemente mejorada, algo de fuerza extra y algunos poderes electromagnéticos. Su traje era blanco y gris oscuro, con líneas azul cobalto que lo trazaban como se puede ver en una placa de circuito. Las preguntas sobre si su compañero de equipo Assault era su novio o su hermano se habían topado con respuestas evasivas, lo que llevó a que una pequeña fracción de los fanáticos de superhéroes locales a suponer que él era ambos. Cada vez que ella hacía algo en público, podías confiar en que los tableros de mensajes en línea explotarían con especulaciones y teorías.
Ese drama al estilo de la telenovela / paparazzi nunca me llamó la atención. Ignorando la vaga posibilidad de que tal vez hubiera algo de verdad en lo que decían, pensaba que ella era la clase de héroe que podía admirar. Era agradable, trabajaba duro, y en esas situaciones inevitables en las que se encontraba en la televisión con un imbécil tratando de molestarla, manejaba las cosas bastante bien.
Battery se inclinó para poner su mano sobre la oreja de Shadow Stalker y susurrarle algo. Shadow Stalker asintió y luego se volvió para atravesar la puerta de cristal y decir algo a los soldados apostados afuera. Literalmente atravesó de la puerta. Mientras lo hacía, se puso un poco humeante, como si estuviera hecha de arena y no de algo sólido. No me pareció constructivo. En sus zapatos, creo que me habría comportado como de costumbre, sin darles más razones para mirar. Habría usado una puerta normalmente.
Tal vez era parcial. Sentí que no me gustaba o la odiaba por principio, ya que ella era la autoproclamada némesis de Grue. Lisa y Alec explicaron que Shadow Stalker era un vigilante[1] que accedió a unirse a los Custodios en lugar de ir a la cárcel, después de ir demasiado lejos en la búsqueda de la justicia. Se suponía que debía estar usando armas no letales, pero no lo hacia.
Las capas siempre parecían mucho más grande e impresionante en las noticias. Una vez que mirabas más allá de la capucha y capa de camuflaje urbano gris oscuro, y el metal pintado de negro de su máscara, Shadow Stalker seguía siendo una adolescente. Solo aproximadamente tan alta como yo. Battery era solo cinco centímetros más alta que Shadow Stalker o yo, lo que significaba que aún era más baja que la mayoría de los hombres de la multitud. Ahora que había estado involucrada en cosas de capa, sentía que podía mirar más allá del disfraz de una manera que la mayoría no veía. Se veían normales, más o menos.
“Alan”, mi padre habló, “Ha pasado mucho tiempo.”
Me volví para mirar. Debería haberme sorprendida, o conmocionada, pero cuando me di cuenta de con quién nos habíamos topado, me sentí demasiado desganada.
“Es bueno verte, Danny. He querido entrar en contacto.”
“No es un problema, no es un problema”, mi padre se rió fácilmente. Estrechó la mano del hombre de mejillas rojas y pelirrojo. Alan Barnes. “En estos días, podemos considerar algo bueno el estar ocupados. ¿Tu hija está aquí?”
Alan miró a su alrededor, “Tenía sed, así que estoy manteniendo nuestro lugar en la fila mientras ella... ah, aquí está.”
Emma se unió a nosotros, una Sprite dietética en una mano. Ella pareció momentáneamente sorprendida al verme. Luego sonrió, “Hola Taylor.”
No respondí. Hubo unos momentos de silencio incómodo.
“Tenemos que volver a contactarnos, Danny”, el papá de Emma sonrió, “Tal vez podrías venir para una barbacoa alguna vez. Cuando esté un poco más cálido, el clima será perfecto para ello.”
“Me gustaría eso”, estuvo de acuerdo mi papá.
“¿Cómo está el trabajo?”
“Mejor y peor. Hay trabajo para los trabajadores portuarios, con tareas de limpieza y reconstrucción, así que está bien.”
“¿Y tus proyectos? ¿El ferry?”
“Me he resignado a esperar unos meses más antes de volver a hacer ruido. Las elecciones municipales son este próximo verano, y habrá elecciones para el consejo de la ciudad este otoño. Espero ver algunas caras nuevas, personas que no descarten algunos esfuerzos de reactivación como opciones.”
“Te deseo suerte, entonces. Sabes que mi empresa está allí si nos necesitas.”
“Lo aprecio.”
Emma desvió su atención de mirar distraídamente a las heroínas y al ejército trabajando a la conversación de nuestros padres. Mi papá la vio mirando hacia él y decidió incluirla en la conversación.
“Así que. ¿Emma todavía está modelando?”
“¡Así es!” Alan sonrió orgulloso, “Y lo está haciendo bastante bien, pero esa no es la razón por la que estamos aquí hoy. Solo estuvimos aquí por las ofertas”, Alan se rió un poco, “Mi hija no me permitió relajarme en cuanto oyó hablar de eso.”
“Ah. Nosotros también. De compras, quiero decir. Taylor fue atrapada al borde de una de las explosiones, cerca de cuando comenzó todo este espectáculo”, respondió mi padre, “Ha estado en casa por una semana recuperándose. Pensé que iríamos de compras antes de que ella volviera a estar al corriente de las cosas.”
“¿No hay nada serio en cuanto a lesiones? Espero”, Preguntó Alan.
“Estoy en una sola pieza”, le respondí, sin quitar los ojos de Emma.
“Eso es bueno. Dios mío, eres la tercera persona que conozco que ha sido afectada por esta anarquía. Uno de mis socios está recuperándose de la cirugía. Una explosión cristalizó su brazo, lo convirtió en vidrio. Terrible.” Alan le dijo a mi padre: “¿Cuándo termina esto?”
Mientras nuestros papás hablaban, Emma y yo nos mirábamos la una a la otras.
Entonces Emma sonrió. Era una mirada que había visto tantas veces en los últimos años.Era la sonrisa que me había recibido cuando volví a la escuela desde el hospital, en enero, esa mirada que me hizo saber que no había terminado. La misma expresión que tenía cuando me estaba mirando, cubierta de jugo y cola en el cubículo del baño de la escuela. La que ella tenía usando cuando salí de las duchas para encontrar mi ropa metida en los inodoros, tanto mi ropa de gimnasia como las normales.
La misma sonrisa que había tenido antes de que ella me recordara cómo mi madre había muerto, frente a todos.
El sonido del impacto fue como un chorro de agua en mi cara. Sentí una punzada de dolor por la hendidura que uno de los perros de Perra había hecho en mi brazo, cuando la conocí. Aún seguía dolorida.
Emma se cayó, chocando con su padre, quien dejó caer las bolsas que sostenía. Hubo suspiros de la multitud que nos rodeaba.
“¡Taylor!” Mi padre gritó, horrorizado.
Mi mano estaba ardiendo. Extendida frente a mí, como si fuera a estrechar la mano de alguien. Me llevó unos segundos conectar los puntos. ¿La había golpeado?
Emma me miró, con los ojos muy abiertos, la boca abierta, una mano al lado de su rostro. Estaba tan sorprendida de lo que había hecho como ella. No es que me sintiera mal. Una gran parte de mí quería reírse en su cara. ¿No estabas esperando eso? ¿Calculaste mal cómo reaccionaría?
Las manos me tomaron con un agarre de hierro y me hicieron girar. Shadow Stalker. Ella se interpuso entre Emma y yo. Ojos marrones oscuros me fulminaron con la mirada desde detrás de su máscara.
“¡¿Por qué fue eso?!” Alan protestó, “¡Emma ni siquiera dijo nada!”
“Lo siento mucho”, mi padre se apresuró a explicarle a la superheroína y al padre de Emma: “Todavía se está recuperando de una conmoción cerebral, ha afectado su estado de ánimo. No esperaba nada tan extremo.”
Shadow Stalker lo regañó, “Este no es el momento ni el lugar para las discusiones. Si tu hija está así de... mal, esa es tu responsabilidad.”
Me dio ganas de reír. Parte de eso era estar eufórica por hacer algo para vengarme de Emma. La otra parte era que todo este escenario era tan ridículamente al revés. Shadow Stalker no era realmente nada especial. Ella era solo una adolescente, dando disciplinando a mi padre, un adulto. La multitud que estaba observando estaba viendo a Emma como la víctima, a mí como el malo. Pero si te removieras el traje, si todos supieran la historia real, todo esto se juzgaría de manera diferente. Emma sería la mala persona, y mi padre no sería tan conciliador con esta chica que lo regañaba.
Tuve la presencia de la mente para no reírme en voz alta. Tal vez fue la adrenalina, el alivio que fluyó de lo que acababa de hacer. Tal vez fue la conmoción cerebral, de nuevo, pero encontré la convicción de hacer otra cosa.
Señalé a Emma, ​​volví a mi padre, “¿Quieres saber por qué la golpeé?”
Shadow Stalker puso una mano en un lado de mi cara, me obligó a mirarla, impidiéndome hablar en el proceso. “No. Estoy deteniendo esto aquí mismo. Sin argumentos, sin excusas sobre por qué acabas de agredir a alguien. Estamos separando esto ahora. Date vuelta.”
“¿Qué?” Me reí a medias, incrédulo, “¿Por qué?”
“Taylor”, dijo mi padre, pareciendo agotado, “Haz lo que ella dice.”
Realmente no importaba, porque ella me obligó a darme la vuelta de todos modos, torciendo mi brazo hasta que lo hice, luego tirando de mis brazos detrás de mi espalda.
“Por favor, señorita”, dijo mi papá, “Esto no es necesario.”
Shadow Stalker ató mis muñecas con lo que supuse que era una muñequera de plástico. Demasiado apretado. Luego se volvió hacia mi padre y su voz se calló. “Mira a esta multitud. Estas personas. Están asustados. ¿Un lugar como este, con este pánico, temor y preocupación tan reprimidos, esta gente tan cerca? No me importa si tu hija es una idiota o simplemente está enferma. Ella ha demostrado ser volátil en una situación que es un barril de pólvora. Es peligroso y estúpido tenerla aquí. Puede cortarle las esposas plasticas cuando este lejos de alguien a quien pudiera lastimar.”
“No soy peligrosa”, protesté.
“No me parecío así a mí.” Shadow Stalker negó con la cabeza y me dio un empujón hacia la salida, “vete a casa y sé agradecida de que tu papá no tenga que pagar fianza para que duermas en tu propia habitación esta noche.”
Mi padre sostenía sus bolsas con una mano para que él pudiera ayudar a guiarme hacia la puerta. Miró por encima del hombro a Alan, “Lo siento mucho. Es la conmoción cerebral.”
Alan asintió, compasivo. Sus rubicundas mejillas estaban rojas por la atención que nuestra escena había dibujado, “Lo sé. Está bien. Solo... tal vez debería quedarse en casa por un poco más de tiempo.”
Mi padre asintió, avergonzado. Me sentí mal por eso. Me sentí peor al ser llevada como un criminal, mientras que Shadow Stalker le tendió una mano a Emma para ayudarla a levantarse. Emma estaba radiante, sonriendo con una de las sonrisas más amplias que le había visto dar, a pesar de la marca roja en un lado de su rostro. Sonriendo tanto por cómo resultaron las cosas, imaginé, como por tener la oportunidad de hablar con la superheroína preocupada.
Nos dirigimos al auto, lejos de la multitud, los soldados y Emma. Me quedé de pie junto a la puerta abierta del acompañante durante dos minutos antes de que mi padre recogiera un cortaúñas para cortar las esposas plásticas.
“No estoy enojado”, me dijo, en voz baja, después de que nos hubiésemos acomodado, mientras encendía el automóvil y nos sacaba del estacionamiento.
“Bueno.”
“Es perfectamente comprensible. Estas emocionalmente sensible, después de ser golpeada por la explosión, y ella te recuerda lo que está sucediendo en la escuela.”
“Más de lo que sabes”, murmuré.
“¿Hm?”
Me miré las manos, me froté las muñecas donde la cinta de plástico las había cortado.
Si no se lo decía ahora, no creo que lo haga nunca.
“Es ella. Emma.”
“¿Oh? ¿Qué?” Él sonaba confundido.
No tenía la fuerza para aclarar las cosas. Solo le dejé pensarlo.
Después de una larga pausa, él solo dijo: “Oh.”
“Desde el principio. Ella y sus amigos”, agregué innecesariamente.
Las lágrimas brotaron, inesperadas. Ni siquiera me había dado cuenta de que tenía ganas de llorar. Levanté mis gafas para frotarlas, pero salieron más.
“Estúpida lesión en la cabeza”, murmuré, “cambios de humor estúpidos. Se supone que debo estar mejor ahora.”
Mi papá negó con la cabeza, “Taylor, pequeña, no creo que sea la única razón.”
Él se detuvo.
“¿Qué estás haciendo?” Pregunté, limpiándome ineficazmente la mejilla, “Tenemos que llegar a casa antes del toque de queda.”
Se desabrochó el cinturón de seguridad y me abrazó, mi rostro contra su hombro. Mi aliento se detuvo con un sollozo.
“Está bien”, me aseguró.
“Pero-”
“Tenemos tiempo. Tómate el tiempo que necesites.”
[1] El termino vigilante se refiere a los héroes que actúan fuera de la ley, o al menos mas fuera de la ley que lo que se acepta en el mundo. Osea que lastima de más, mutila o hasta mata.

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2018.06.16 00:40 master_x_2k Colmena I

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Colmena I

El lugar era olvidable. Un lugar de mal muerte en una larga calle de negocios de mala. Todo estaba deteriorado. Era difícil de adivinar si las tiendas y restaurantes con las que uno se cruzaría estaban abiertos o no.
El pub tenía un cartel que decía 'Somer's Rock'. Había barras de hierro en las ventanas y las cortinas estaban cerradas, pero hubiera sido más inusual si ese no fuera el caso. Era ese tipo de área. La pintura del exterior se estaba pelando, y el óxido de los barrotes había sangrado sobre la pintura gris blanquecina debajo de las ventanas.
Cuando entramos, quedó claro que Somer's Rock era un libro que debería ser juzgado por su portada. Era oscuro, lúgubre y deprimente. El suelo de madera estaba manchado del mismo gris oscuro que el mostrador de la barra, las cortinas y los manteles eran de color verde oscuro, y el único color o brillo real, por así decirlo, era la luz amarilla emitida por las antiguas bombillas quemadas.
Había tres personas en Somer's Rock cuando llegamos. Una de ellas era una chica de unos veintitrés años con aspecto huraño, cabello castaño y un uniforme de mesera ligeramente arrugado, que nos miró cuando entramos, pero no hizo ningún intento por darnos la bienvenida. Había dos gemelos idénticos detrás de la barra en el rincón más alejado, probablemente sus hermanos mayores, que se ocupaban de lavar los vasos y nos ignoraban intencionalmente. Uno de ellos vestía una camisa de vestir y un delantal, parecía el barman, mientras que el otro tenía una camiseta negra debajo de una camisa hawaiana. Además del contraste en la moda, eran idénticos en altura, corte de pelo, rasgos y expresión.
Habían reunido un grupo de mesas con sillas dispuestas a su alrededor, pero pasamos junto a ellas hasta un cubículo en la esquina. Tattletale, Perra, Grue, Regent y yo nos acomodamos en los desgastados bancos acolchados. En realidad, los estaba llamando así en mi cabeza, porque no eran Lisa, Brian, Rachel y Alec. Todos estábamos de traje.
Cuando nos acomodamos, la chica con la expresión arisca se acercó a nosotros, dejó su bloc de notas sobre la mesa y me miró, la mirada en sus ojos casi desafiante. Ella no dijo una palabra.
“¿Coca-Cola?”, Me aventuré, sintiéndome incómoda bajo la mirada.
“No, Skitter”, Tattletale me dio un codazo, “Ella es sorda. Si quieres algo, escríbelo en el bloc.”
Para demostrarlo, extendió la mano sobre la mesa, tomó el bloc y escribió ‘té, negro’. Seguí su ejemplo y anoté mi orden, luego pasé la nota sobre la mesa a los chicos y a Perra. La chica me dio una mirada fea mientras se alejaba con nuestras órdenes.
Había pasado una semana desde el incidente con Bakuda. Lisa y Brian se habían detenido varias veces mientras yo pasaba mis días en la cama, dándome actualizaciones sobre la situación a medida que se desarrollaba. En un momento dado, incluso trajeron a Alec y Perra, y me sentí muy aliviada de que mi padre no hubiera estado en casa en ese momento. Alec y Perrano eran los amables invitados que Lisa y Brian eran, y yo sospechaba que su presencia y personalidades habrían planteado más preguntas con mi padre de las que habrían respondido.
Al parecer, alguien en el CGP había llamado a mi yo de traje 'Skitter'. Lung había oído algo al respecto, y ahora se había extendido por la ciudad después de su escape, lo que implicaba que probablemente me estaba buscando. Como un artículo de periódico planteó nuestra posible participación en los bombardeos que tuvieron lugar, como adversarios de Bakuda, mi nuevo nombre había aparecido una vez más, por lo que parecía que se estaba volviendo permanente. No me gustaba, pero no amaba ninguno de los nombres que se me ocurrían, así que podía soportarlo.
Parecía que habíamos llegado unos minutos antes, porque el resto de los invitados llegaron en cuestión de segundos el uno del otro, mientras la camarera nos trajo nuestras bebidas.
Kaiser entró por la puerta con una chica en cada brazo, rubias con medidas como modelos de Playboy. Kaiser llevaba una armadura de la cabeza a los pies, elaboradamente trabajada y coronada con una corona de cuchillas. El líder de Imperio Ochenta y Ocho. Las gemelas usaban los nombres de Fenja y Menja[1], y estaban vestidas con una armadura al estilo valkiria con innumerables alas de acero, junto con yelmos de cara cerrada. Tenía que admitir que a Kaiser le gustaban sus pesos pesados. Estas dos podían crecer hasta tener tres pisos de altura, y eran cien veces más resistentes cuando lo hacían.
Purity entró unos pocos pasos detrás de él con varios otros siguiéndola. Estaba vestida con un traje blanco sin marcas ni símbolos, pero la tela brillaba suavemente. Su pelo blanco y sus ojos brillaban también, pero era más como si estuvieran hechos de magnesio caliente que cualquier otra cosa. No podía mirar en su dirección sin tener manchas en mis ojos, y mi máscara tenía lentes tintados diseñados para reducir el brillo.
Las personas que habían venido con Purity eran otros miembros de Imperio Ochenta y Ocho. Krieg, Night, Fog y Hookwolf.[2] Era interesante de ver, porque hasta donde yo sabía, aunque cada uno de ellos había sido miembro de Imperio Ochenta y Ocho en algún momento, Purity había echo su propio camino, mientras que Night y Fog se habían separado para formar su propio duo en Boston no mucho después. Todos reunidos, aparentemente.
Ni siquiera era el equipo completo de Kaiser. Aparte de la rara excepción como Lung reclutando a Bakuda cuando estaba en Cornell, parecía que la mayoría de los grupos reclutaban nuevos miembros desde dentro de su propia ciudad. Kaiser era diferente. Era uno de los villanos estadounidenses más conocidos con una agenda de supremacía blanca, y las personas que compartían sus ideales o bien eran reclutados de otros estados o acudían a él. La mayoría no se quedó con él demasiado tiempo, por la razón que sea, pero aún así lo convirtió en el residente de Brockton Bay con el más músculo parahumano a su entera disposición.
Kaiser se sentó en un extremo de la mesa en el centro de la sala, su gente encontró asientos y sillas en las mesas detrás de él. Sin embargo, Purity no se relajó ni pidió bebidas. Se sentó en una silla unos metros detrás de Kaiser, se cruzó de brazos y cruzó un tobillo sobre el otro, sentándose para ver el proceso. A partir de mi investigación en línea y de buscar artículos de periódicos antiguos, sabía que Purity podía crear luz y cargarla con energía cinética. Ella era como una linterna humana, si la luz de la linterna pudiera atravesar las paredes de ladrillo y destrozar los autobuses de la ciudad a la mitad. En cuanto a potencia de fuego bruta, estaba cerca de la parte superior de la lista, una torre de artillería voladora.
Coil[3] entró después del Imperio Ochenta y Ocho, más llamativo porque estaba solo. Sin respaldo, sin mostrar fuerza. Era más alto que Grue, pero estaba delgado hasta el punto de ser esquelético. Su traje ceñido lo cubría de la cabeza a los pies, carecía incluso de agujeros para los ojos y aberturas para la nariz y la boca, y la forma en que se adhirió a su piel te permitia ver sus costillas y articulaciones individuales. El traje era negro, y el único diseño era una serpiente blanca, con su cabeza comenzando en la frente de Coil, la cola extendiéndose por la parte posterior de su cabeza, dando vueltas y vueltas por todo su cuerpo antes de finalmente terminar en uno de sus tobillos. Se sentó al final de la mesa frente a Kaiser.
“¿Qué puedes decirme sobre él?”, Le susurré a Tattletale.
“¿Coil? No puedo decir cuales serán sus poderes, pero él es uno de los jugadores más poderosos de la ciudad. Se considera un maestro de ajedrez. Ya sabes, como un maestro estratega, táctico. Controla más de la mitad del centro de la ciudad con escuadrones de personal de primera clase con equipo de última tecnología. Ex militares de todo el mundo. Si siquiera tiene poderes, es el único en su organización que los tiene.”
Asenti. Casi lo contrario de Kaiser en ese departamento. Pude haber preguntado más, pero otros entraban a la habitación.
Faultline. La conocí de mi investigación. Tenía veintitantos años y su pelo negro y liso estaba recogido en una coleta larga y erizada. Su disfraz era extraño, se aproximaba a algo así como una mezcla de antidisturbios, un uniforme de artes marciales y un vestido. Cuatro personas entraron a la habitación con ella, y los dos tipos del grupo fueron instantáneamente las personas más raras de la sala. Los conocía por su nombre también. Newter no llevaba puesta una camisa, zapatos o guantes, lo que hacía que fuera más evidente que su piel era de color naranja neón de pies a cabeza. Tenía ojos azul claro, cabello rojo oscuro que parecía mojado y una cola prensil de metro y medio de largo. Gregor el Caracol tenía obesidad mórbida, estatura promedio, sin pelo en todo el cuerpo. Su piel era de un blanco lechoso y ligeramente translúcida, por lo que podía ver sombras debajo de ella donde estaban sus órganos. Al igual que alguien más podría tener acné malo, tenía trozos de concha o escamas que le costraban la piel. Parecían casi percebes, pero tenían forma de espiral.
No hubieras pensado que eran cercanos por su lenguaje corporal, el silencio y la gran diferencia en apariencia, pero ambos tenían tatuajes a juego. El de Newter estaba justo encima de su corazón, mientras que el de Gregor estaba en su brazo. Parecía el símbolo griego 'Omega', pero al revés. Tal vez una 'u' estilizada.
Las otras dos chicas en el grupo de Faultline eran muy normales en contraste; Labyrinth vestía una túnica verde oscura y una máscara con líneas por todas partes. Spitfire vestía un traje rojo y negro con una máscara de gas.
Me sorprendió cuando Faultline caminó deliberadamente por nuestra mesa camino a su asiento, tomando el camino más largo. Cuando pasó junto a nosotros, nos miró a Tattletale y a mí, y nos miró con desprecio un poco antes de tomar la silla a la derecha de Kaiser.
“Voy a ir antes de que se lleven todos los asientos, ¿está bien?” Grue habló, y el resto de nosotros asintió. Grue se sentó entre Faultline y Coil.
“¿Qué fue eso con Faultline y tú?”, Murmuré a Tattletale, “¿Historia?”
“Nada importante”, respondió ella.
Regent se inclinó hacia adelante. “Ella y Tattletale han estado peleándose un poco. Faultline subió la apuesta cuando nos sacó a Spitfire cuando estábamos en el medio de intentar reclutarla. No puedo decir por qué a Faultline no le gusta Tattle, pero sé que Tattletale odia cuando las personas actúan como si fueran más inteligentes que ella, y Faultline es más inteligente que ella. Ay. Carajo, eso dolió.”
Tattletale lo había pateado debajo de la mesa.
“Son mercenarios, ¿verdad?”, Le pregunté.
Tattletale asintió, “La Cuadrilla de Faultline hace todo menos asesinato. Puedes decir que su personalidad apesta, puedes decir que sus poderes apestan, pero admito que es muy buena para encontrar fortalezas ocultas en las personas que trabajan para ella. ¿Ves esos dos tipos? Cuando se trata de poderes, fueron poco privilegiados. Se convirtieron en monstruos que no podían vivir en la sociedad normal, terminaron sin hogar o viviendo en las alcantarillas. Hay una historia detrás de ello, pero se convirtieron en un equipo, ella los hizo efectivos, y hasta ahora solo han echado a perder uno o dos trabajos.”
“Entendido”, dije, “Impresionante.”
“Sin embargo, ten en cuenta que no hemos echado a perder ninguno. Llevamos un 100%.”
“Han hecho algo así como tres veces más trabajos que nosotros”, señaló Regent.
“Pero no hemos fallado en ningún trabajo, es lo importante”, enfatizó Tattletale.
Llegó otro grupo, y era como si vieras una ola de disgusto en las caras de la habitación. Había visto referencias en la web y artículos de noticias sobre estos tipos, pero no eran del tipo de los que tomas fotos. Skidmark, Moist, Squealer.[4] Dos hombres y una chica, todos demostrando que las capas no eran necesariamente atractivas, exitosas o inmunes a las influencias del abuso de sustancias. Adictos serios y traficantes que pasaron a tener superpoderes.
Skidmark llevaba una máscara que cubría la mitad superior de su rostro. La mitad inferior era de piel oscura, con los labios y los dientes muy agrietados que se parecían más a los pistachos que a cualquier otra cosa. Se acercó a la mesa y tomó una silla. Antes de que pudiera moverla, sin embargo, Kaiser pateó la silla fuera de su alcance, haciéndola caer de costado, deslizándose por el suelo.
“¿Qué mierda?” Gruñó Skidmark.
“Puedes sentarte en un cubículo”, dijo Kaiser. A pesar de que su voz era completamente tranquila, como si estuviera hablando con un extraño sobre el clima, se sintió amenazante.
“Esto es porque soy negro, ¿verdad? De eso se trata, ¿verdad?”
Aún en calma, Kaiser respondió: “Puedes sentarte en un cubículo porque tú y tu equipo son perdedores patéticos y trastornados a los que no vale la pena hablar. ¿Las personas en esta mesa? No me gustan, pero los escucharé. Ese no es el caso contigo.”
“Andate a la mierda. ¿Qué hay con este tipo?” Skidmark señaló a Grue, “Ni siquiera sé su nombre, y él está sentado.”
Faultline le respondió: “Su equipo atracó al Banco Central de Brockton Bay hace una semana. Han enfrentado a Lung varias veces en el pasado y todavía están aquí, lo cual es mejor que la mayoría. Ni siquiera contando los eventos de hace una semana, él sabe sobre el ABB y puede compartir esa información con el resto de nosotros.” Ella le dio a Grue una mirada que dejaba en claro que no tenía otra opción si quería sentarse en la mesa. Él agachó la cabeza con la menor señal de asentimiento en respuesta. Discutimos las cosas de antemano y acordamos qué detalles compartiríamos.
“¿Qué has hecho que valga un asiento en esta mesa?”, Le preguntó a Skidmark.
“Tenemos territorio-“
“No tienes nada”, respondió Grue, alzando la voz y con sus poderes distorsionados. “Son cobardes que toman las áreas que a nadie más le importan, fabrican drogas y se las venden a los niños.”
“Vendemos a todos, no solo-”
“Encuentra un cubículo”, la voz que gruñía de Grue lo interrumpió. Skidmark lo miró y luego miró a los demás sentados alrededor de la mesa. Todos quietos, cada conjunto de ojos que podía ver detrás de las máscaras lo estaba mirando fijamente.
“Putos. Todos ustedes, les arde el culo roto”,[5] gruñó Skidmark, caminando hacia la cabina donde ya estaban sentados sus compañeros de equipo.
La mesera recogió la silla caída y la devolvió a su posición en la mesa, sin mirar a nadie a los ojos mientras se acercaba a la mesa donde estaba sentada la gente de Kaiser, dejaba su libreta y esperaba a que todos escribieran sus órdenes. Me di cuenta por qué el pub tenía una camarera sorda.
“Tomaré una silla, creo”, alguien habló desde la puerta. La mayoría de las cabezas se volvieron para ver a una figura masculina vestida de negro con una máscara roja y sombrero de copa. Me dio una especie de vibra Baron Samedi.[6] Sus compañeros de equipo lo siguieron a la habitación, todos con trajes a juego de rojo y negro, que diferían solo en el diseño. Una chica con un motivo solar, un hombre con armadura voluminosa y una máscara cuadrada, y una criatura tan grande que tenía que arrastrarse sobre sus manos y rodillas para atravesar la puerta. Era difícil de describir, se aproximaba a algo así como un gorila sin pelo de cuatro brazos, con un chaleco, máscara y polainas en el estilo rojo y negro que llevaba su equipo, garras de seis pulgadas que se volcaban en cada uno de los dedos de las manos y los pies.
“Los viajeros, ¿no?” Coil habló, su voz suave, “No son locales.”
“Podrías llamarnos nómades. Lo que estaba sucediendo aquí era demasiado interesante como para dejarlo pasar, así que decidí detenernos para una visita.” El tipo con sombrero de copa realizó la primera reverencia realmente formal que había visto en mi vida. “Me hago llamar Trickster.”[7]
“¿Conoces las reglas aquí?” Grue le preguntó a Trickster.
“Hemos estado en lugares similares. Puedo adivinar. Sin peleas, sin poderes, sin tratar de provocar a otros para que causen problemas, o todos los demás en la sala dejan de lado todas sus diferencias para derribarte.”
“Suficientemente cerca. Es importante tener un terreno neutral para reunirse, tener una discusión civilizada.”
“No voy a discutir eso. Por favor, continúa como si yo no estuviera aquí.”
Cuando Trickster se sentó en una silla y apoyó los pies en la mesa, nadie se quejó, aunque parecía que Skidmark quería matar a alguien. El resto de los Viajeros se instaló en un stand no lejos de nosotros. El gorila estaba sentado en el suelo y todavía era lo suficientemente grande como para estar a la altura de sus compañeros de equipo.
Coil bajó la cabeza asintiendo con la cabeza y agitó los dedos. Cuando habló, su voz era suave, “Esos deberían ser todos. Parece que Lung no vendrá, aunque dudo que ninguno de nosotros se sorprenda, dado el tema de la discusión de esta noche.”
“El ABB”, respondió Kaiser.
“Treinta y cinco personas confirmadas muertas y más de un centenar hospitalizado en la última semana. Presencia armada en las calles. Continuos intercambios de disparos entre miembros de ABB y las fuerzas combinadas de la policía y el ejército. Han atacado nuestros negocios y han bombardeado lugares donde creen que podríamos operar. Se han apoderado de nuestros territorios, y no hay indicios de que pretendan detenerse en el corto plazo”, aclaró Coil la situación para todos los presentes.
Es un inconveniente”, dijo Kaiser.
“Están siendo imprudentes”, dijo Faultline. Ella lo hizo sonar como si eso fuera un crimen a la par con gatitos asesinos.
Coil asintió, “Lo cuál es la verdadera preocupación. El ABB no puede sostener esto. Algo cederá, se autodestruirán tarde o temprano, y es probable que dejen de ser un problema. Si las cosas hubieran sido diferentes, podríamos ver esto como algo bueno. Nuestro problema es que las acciones del ABB llaman la atención sobre nuestra bella ciudad. Seguridad nacional y las fuerzas militares están estableciendo una presencia temporal para ayudar a mantener el orden. Los héroes están acudiendo en masa a la ciudad para apoyar al Protectorado a recuperar el control de la situación. Está dificultando los negocios.”
“Bakuda está en el centro de esto”, Grue se unió al diálogo, “Lung puede ser el líder, pero todo depende de la chica. Ella ‘reclutaba’ orquestando allanamientos en las casas de las personas mientras dormían, sometiéndolos e implantándoles bombas en la cabeza. Luego usó esas bombas para obligar a sus víctimas a secuestrar más. No menos de trescientos en total ahora. Todos y cada uno de sus soldados saben que si no obedecen, Bakuda puede detonar las bombas. Todos ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas, porque las alternativas son la muerte segura o ver a sus seres queridos morir por su fracaso. Derribarla es nuestro objetivo final, pero ella arregló sus bombas para que se disparen cuando se detiene su corazón, por lo que es un poco más complicado que un simple asesinato.”
Extendió la mano hacia la oscuridad que envolvía su pecho y retiró un paquete. “Grabó en video la emboscada que hizo contra mi grupo hace una semana y la dejó atrás cuando corrió. He hecho copias. Tal vez lo encuentren útil para entenderla mejor.”
Grue entregó un CD a todos en la mesa.
Esta fue nuestra demostración de fortaleza. El video mostraba todo, desde el punto en que Bakuda había licuado a Park Jihoo hasta la segunda bomba que había detonado entre sus filas. Cuando la segunda bomba se disparó en medio del grupo de Bakuda, la cámara se detuvo brevemente, grabó el sonido de las armas y todo se oscureció por el poder de Grue, pero no nos mostró corriendo. No reveló nuestras debilidades, la suerte que habíamos tenido al escapar, o lo malas que realmente habían sido nuestras circunstancias. Dejó que todos supieran contra qué nos habíamos enfrentado, les hizo saber que salimos bien y que habíamos podido asistir a esta reunión. Eso haría tanto por nuestra reputación como cualquier otra cosa.
No estaba 100% recuperada de mi conmoción cerebral, y Alec se quejaba de pinchazos en el brazo todavía, pero Brian había enfatizado lo importante que era que asistiéramos, dar la ilusión de que nuestro equipo estaba intacto. Al ver a los otros grupos con sus sutiles exhibiciones, supe que tenía razón.
“Así que,” Coil dejó que las palabras quedaran suspendidas en el aire mientras él hacía crujir cada uno de los nudillos en su mano derecha individualmente, “¿Estamos de acuerdo? No se puede permitir que el ABB continúe operando.”
Hubo asentimientos y murmullos de acuerdo alrededor de la mesa, algunos de los varios villanos se reunieron alrededor de la habitación.
“Entonces sugiero que establezcamos una tregua. No solo todos aquí, sino también entre nosotros y la ley. Me pondría en contacto con las autoridades y les haría saber que hasta que se aclare este asunto, nuestros grupos restringirán nuestra actividad ilegal a solo lo que es absolutamente esencial para nuestro negocio, y haremos cumplir lo mismo para aquellos que hacen negocios en nuestros territorios. Eso permitiría a las fuerzas policiales y militares concentrarse por completo en el ABB. No habría violencia, luchas internas entre nuestros grupos, apropiaciones de territorio, robos o insultos. Nos unimos a los que podemos tolerar para garantizar la victoria e ignoramos a aquellos con quienes no podemos cooperar.”
“Solo voy a decir que mi grupo no se involucrará directamente en esto sin una razón”, dijo Faultline, “No iremos en contra del ABB a menos que se interpongan en mi camino o alguien pague mis tarifas. Es la única política viable cuando eres una capa de alquiler. Y para que quede claro, si el ABB paga, mi equipo estará al otro lado de las cosas.”
“Desafortunado, pero tú y yo podemos hablar después de que termine esta reunión. Prefiero mantener las cosas simples” dijo Coil, “¿Estás de acuerdo con los otros términos?”
“¿Mantenerse por lo bajo, sin armar un escándalo con otros grupos? Eso es status quo con mi grupo de todos modos.”
“Bueno. ¿Kaiser?”
“Creo que eso es aceptable”, estuvo de acuerdo Kaiser.
“Estaba hablando con mi grupo sobre hacer algo no muy diferente de lo que Coil acaba de proponer”, Grue dijo: “Sí, estamos bien con eso.”
“Claro”, dijo Trickster, “No es un problema. Cuenten con nosotros.”
Se estrecharon manos alrededor de la mesa.
“Divertido”, murmuró Tattletale.
Me alejé de la escena para mirarla, “¿Qué?”
“Aparte de Grue y tal vez Faultline, todo el mundo ya está tramando cómo pueden usar esta situación para su beneficio, o joder a los demás.”
Regresé a la escena, los villanos sentados alrededor de la mesa. Me di cuenta de cuánto potencial destructivo se había acumulado en la sala.
Esto podría ponerse complicado.
[1] Fenja y Menja (la “j” se pronuncial como una “i”) eran gigantes de la Cancion de Grotti, un mito nordico, que daban servicio a un rey que desperdiciaba sus dones y por ello calló del poder.
[2] Krieg: lit. batalla en aleman. Nigh y Fog: Noche y Niebla. Hookwolf viene del wolfsangel o gancho de lobo, un símbolo alemán a veces asociado con los nazis.La imagen del lobo también hace alusión a Fenris, el lobo gigante de la mitología nordica.
[3] Coil: lit. espiral o resorte
[4] Skidmark: las manchas que uno hace en los calzones. Moist: lit. húmedo. Squealer: lit. Chilladora
[5] Lo crean o no esto es una traducción bastante literal de lo que dice.
[6] Una figura del vudú que se ve como un hombre negro con pintura de calavera en la cara, traje y sombrero de gala.
[7] El pícaro divino, embaucador o trickster es una figura presente en diversas mitologías el mas conocido trickster hoy es el dios nordico Loki. El termino se usa de forma genérica para la gente que hace tretas.

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2018.06.08 20:59 master_x_2k Caparazón VII

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______________________Caparazón VII______________________

Grue levantó las manos y cubrió toda el área en la oscuridad. No ayudaría mucho. Incluso si dudaban o se confundían en la oscuridad, la multitud de cuerpos eventualmente tropezaría con nosotros, y nos golpearían y reducirían bajo la fuerza de los números. La única ventaja real era que, si alguno de ellos tenía armas, probablemente no dispararían, por miedo a golpear a sus propios hombres.
Sentí manos agarrar mi cintura, y arremetí con mi bastón. Las manos me soltaron, y el bastón golpeo solo el aire. Después de un momento, sentí que las manos me agarraban de nuevo, el agarre suave. No un enemigo, Grue, me di cuenta.
“Lo siento”, murmuré. Podía oír dentro de su oscuridad, ¿no?
Me alzó en el aire e inmediatamente entendí su intención. Levante la mano y sentí ladrillos, luego encontré el metal corrugado del techo. Me levanté y me volteé para alcanzar a la siguiente persona, con una mano sujetando el borde del techo para mantenerme en su lugar.
Encontré las manos de Regent y Tattletale en la oscuridad y les ayudé a subir. Sabía que ninguno era Grue, porque eran demasiado livianos. Cinco o seis largos y tensos segundos pasaron antes de que Grue tomara mi mano y se levantara.
Bajamos por el otro lado, y Grue desvaneció la oscuridad que nos rodeaba.
Había tres pandilleros de ABB parados en un extremo del callejón en el que acabábamos de entrar, y un cuarto miembro solitario en el otro. Ambos grupos miraban hacia el lado equivocado y permanecían inmóviles, lo cual era una buena indicación de que no nos habían notado.
La gran cantidad de soldados que habíamos visto no encajaba, y dije eso, “¿Qué mierda? ¿Cuántas personas eran eso?”
Grue aparentemente estaba pensando en la misma línea. “ABB no debería tener tantos miembros.”
“Lo tienen ahora”, Tattletale miró por encima del hombro a los miembros de ABB que estaban detrás de nosotros, y luego al solitario que aún no había reaccionado a nuestro acercamiento, “¡Trampa! ¡Abajo!”
Prácticamente me empujó al suelo, luego se cubrió ella.
La solitaria figura frente a nosotros brilló, luego desapareció. En su lugar, por una fracción de segundo, había un objeto cilíndrico del tamaño de un buzón. Sabiendo en qué tipo de dispositivos se especializaba Bakuda, acerqué mis piernas a mi cuerpo, cerré los ojos y cubrí mis oídos.
La fuerza de la explosión me golpeó lo suficiente como para sentirla en mis huesos. Me levantó del suelo. Por un momento, me sentí como si estuviera flotando, llevada por un poderoso viento caliente. Primero golpeé el suelo con mis codos y rodillas, y temblaron de agonía ante el impacto.
Caos. Los cuatro o cinco depósitos de almacenamiento que habían estado más cerca del recipiente se habían reducido a trozos de ladrillo llameante, ninguno más grande que una pelota de playa. Otros depósitos cerca de esos tenían puertas, paredes y techos volados. Mas de un deposito había estado en uso porque la explosión los había vaciado de su contenido. Muebles, cajas de libros, ropa, paquetes de periódicos y cajas de papeles llenaban el callejón.
“¿Todos están bien?” Preguntó Grue, mientras se tambaleaba para ponerse de pie.
“Ay. Estoy quemada. ¡Mierda! Ella nos estaba esperando,” gruñó Tattletale. Por muy malas que fueran sus quemaduras, no eran tan severas como para ser vistas a través del humo y el polvo. “Poner trampas, tener a su gente esperando. Mierda, solo estuvimos media hora más tarde de lo planeado. ¿Cómo?”
“Tenemos que movernos”, nos instó Grue, “Esto se vuelve diez veces más difícil si nos encuentra. Tattletale, cuidado con…”
“Ya te encontré”, gritó Bakuda en lo que podría haber sido una voz de cantar, si su máscara no se filtrara a un monótono sonido siseante. Salió del humo que se elevaba desde el lugar de la explosión; su capucha estaba echada hacia atrás y su pelo negro lacio soplaba en el viento. Las lentes de sus gafas de color rojo oscuro eran casi exactamente del mismo color que el cielo sobre ella. Había cinco o seis matones a solo un paso o dos detrás de ella, un tipo de mediana edad que no parecía un miembro de la pandilla, y un chico flaco que probablemente era más joven que yo. Me alegré de ver que ninguno de ellos tenía pistolas, pero todos estaban armados con armas de algún tipo.
“No es que seas difícil de encontrar”, continuó Bakuda, extendiendo los brazos para señalar la devastación que la rodeaba. “Y si crees que esto solo se pone diez veces más duro-”
Grue la atacó, callándola, y su oscuridad se convirtió en una gran nube cuando la golpeó, envolviendo a su grupo. Aprovechamos su ceguera momentánea para escapar por el otro lado del callejón.
Estábamos a mitad de camino del callejón cuando escuché un sonido detrás de nosotros, como el sonido de un látigo. Me pareció profundamente erróneo, ya que no deberíamos haber podido escuchar nada a través de la oscuridad de Grue. De repente, fue como si estuviéramos corriendo contra un poderoso viento en contra.
Excepto que no era viento. Mientras buscaba la fuente del ruido, vi la nube de oscuridad de Grue encogiéndose. Escombros comenzaron a deslizarse hacia el epicentro de la oscuridad, y el viento - el tirón - comenzó a aumentar en intensidad.
“¡Agárrense de algo!” Gritó Grue.
Romper la postura y abalanzarse hacia un lado era como forzarme a saltar sobre un abismo de treinta metros. No sé si lo calculé mal, o si el efecto que estaba ejerciendo sobre mí aumentó en fuerza cuando salté, pero mi mano no llegó al pomo de la puerta. Le erré al que está en el depósito vecino también.
Supe en un instante que, incluso si lograba poner mi mano sobre algo, la fuerza del tirón me arrancaría de él antes de que lo agarrara bien. Tomé mi cuchillo de su funda en la parte baja de mi espalda y lo balanceé con toda la fuerza que podía usar en la siguiente puerta que vi. Se hundió en la madera, impidiéndome ser arrastrada hacia atrás, o caer hacia los lados. Sin embargo, el cuerpo de cincuenta y cinto kilos que colgaba de él era demasiado, y casi de inmediato, el cuchillo comenzó a deslizarse del agujero.
Sin embargo, me había detenido lo suficiente. A medida que la fuerza del arrastre aumento hasta el punto en que mi cuerpo estaba paralelo al suelo, esperé con el corazón en mi garganta, observando el área donde el cuchillo se encontraba con la puerta, al ver que se deslizaba milímetros por milímetro. En el momento en que se liberó de la madera, agarré el pomo de la puerta que había estado solo unos centímetros al lado de mis dedos. Mi brazo se sacudió dolorosamente, pero logré sostenerme y meter el cuchillo en el espacio entre la puerta y el marco. Incluso con dos cosas de las que sujetarse, no parecía suficiente.
De repente, el efecto se detuvo. Mi cuerpo se derrumbó en el suelo en entrada del depósito, y levanté los dedos rígidos del mango del cuchillo y la perilla. A lo largo de toda la calle, enormes nubes de polvo rodaban hacia el punto donde su dispositivo se había activado. Las partes de los depósitos que habían sido incendiados se habían apagado, pero aún ardían lo suficiente como para enviar columnas de humo oscuro al aire.
Regent había encontrado un agarre en el borde del techo de un depósito; o se había doblado antes de agarrarlo, o la fuerza del tirón había doblado el metal mientras se aferraba a él. Tattletale y Grue aparentemente habían abierto la puerta de un depósito, porque salieron de él juntos, Grue cojeaba levemente.
“¿Qué mierda fue eso?” Jadeé, “¿Un agujero negro en miniatura"?”
Tattletale se rió entre dientes, “Supongo que sí. Eso estaba ro-”
Desde el otro lado de los depósitos de almacenamiento, un bote se arqueó en el aire, chocó contra el techo de metal de una taquilla de almacenamiento y aterrizó en el medio de nuestro grupo.
Grue estaba sobre él en un abrir y cerrar de ojos, usando su pie para deslizarlo por el suelo y dentro del depósito que él y Tattletale acababan de dejar. Sin detenerse, abrió los brazos y nos condujo a todos mientras huía.
Incluso con ladrillos y concreto en el camino, la explosión nos derribó. Esa no fue la parte aterradora. Cuando la explosión inicial pasó, el resto de la explosión pareció suceder en cámara lenta. Trozos rotos de la choza de ladrillo se movieron a través del aire tan lentamente que apenas se podía decir que se estaban moviendo. Mientras miraba, pude ver que en realidad disminuían la velocidad.
Luego miré hacia adelante y vi columnas de humo en movimiento rápido y escombros que rebotaban en el suelo al doble de la velocidad normal, a solo tres metros de nosotros. Me tomó un precioso segundo para darme cuenta de por qué.
Todavía estábamos en el área de explosión.
“¡Rápido!” Grité, en el mismo momento en que Tattletale gritaba “¡Ve!”
Nos lanzamos hacia adelante, pero pude ver que las cosas continuaban acelerando justo en frente de nosotros. Lo que significaba, realmente, que estábamos disminuyendo la velocidad. Disminuyendo a una parada absoluta.
De alguna manera, no pensé que este efecto terminaría en cuestión de minutos como lo hacía el de Clockblocker.
Rompimos el perímetro del efecto con lo que parecía un cambio abrupto en la presión del aire. No tuve la oportunidad de comprobar qué tan cerca estábamos de quedar atrapados en el tiempo para siempre, porque Bakuda estaba detrás de la hilera de depósitos, lanzando otra salva: tres proyectiles que se arquearon en el aire, hilos de humo púrpura detrás de ellos.
Grue disparó ráfagas de oscuridad, probablemente con la esperanza de amortiguar los efectos, y dijo sin aliento, “¡Por encima de los depósitos!”
Regent y yo estábamos arriba de la fila de depósitos primero, de la misma manera que lo habíamos hecho cuando la multitud nos había perseguido. Una vez que Regent bajó para hacer espacio, Tattletale y yo ayudamos a Grue a subir, y bajamos por el otro lado.
Una vez más, en cada extremo del callejón, había miembros de los ABB. No se movían, lo que significaba que o no nos habían notado, o simplemente eran imágenes holográficas que ocultaban trampas. Apostaría en esto último.
“Otra vez”, jadeé, “arriba.” No podíamos arriesgarnos a otra trampa, otra explosión de bomba demasiado cerca de nosotros. Así que cruzamos el callejón de nuevo y subimos a la siguiente fila de depósitos.
Nos encontramos mirando a media docena de miembros armados de los ABB. Excepto que no eran tus típicos miembros de pandillas. Uno de ellos era un anciano chino que sostenía un rifle de caza. Había una niña que no podía tener más de doce años, sosteniendo un cuchillo, que podría haber sido su nieta. De los once o doce de ellos, solo tres tenían el aspecto de matón que realmente los identificaba como miembros de la pandilla. El resto simplemente parecía aterrorizado.
El viejo nos apuntó con su arma, vaciló.
Un matón con un tatuaje en el cuello escupió algo en un idioma oriental que no pude ubicar, y la frase terminó con un inglés muy particular, “¡Dispara!”
Estábamos en el otro lado de los casilleros antes de que pudiera decidirse. Grue creó una nube de oscuridad sobre la parte superior de los casilleros, para desalentarlos.
“¿Qué diablos?” Regent se quedó sin aliento. No habíamos dejado de correr o luchar desde que Bakuda nos había lanzado a la multitud sobre nosotros.
“Están asustados, no son leales”, habló Tattletale, no tan sin aliento como Regent, pero definitivamente sintiendo el efecto de los últimos minutos corriendo y escalando, “Ella los está forzando a servir como sus soldados. Amenazando a ellos o a sus familias, probablemente.”
“Entonces ella ha estado trabajando en eso por un tiempo”, dijo Grue.
“Desde que Lung fue arrestado”, confirmó Tattletale, “¿A dónde mierda vamos?”
“De vuelta sobre la misma pared”, decidió Grue. “Los cegaré, cruzaremos en un punto diferente en caso de que abran fuego donde nos vieron por última vez.”
Antes de que pudiéramos poner en marcha el plan, hubo otra explosión. Nos tambaleamos hacia la pared frontal de la taquilla que acabábamos de bajar, colapsándonos en un montón. Todo mi cuerpo estaba caliente, y mis oídos estaban sonando, y ni siquiera habíamos estado tan cerca.
Cuando levanté la cabeza, vi que uno de los armarios de almacenamiento frente a nosotros había sido nivelado. A través del espacio, vi a Bakuda de pie a montada sobre la parte trasera de un jeep, con una mano agarrando la jaula antivuelco que se arqueaba sobre la parte superior del vehículo. Ella estaba diciendo algo a los matones en los asientos delanteros y de pasajeros, pero no pude entender sobre el zumbido en mis oídos. Se despegaron hacia la derecha, y por solo una fracción de segundo, ella me miró.
Tomé mis bichos y los dirigí hacia ella, pero ella se movía demasiado rápido. Eso me dejó la opción de repartirlos para que se interpusieran en su camino, con la esperanza de que se los chocara, y tal vez los suficientes sobrevivirían al impacto para darme una idea de dónde estaba.
“Está dando la vuelta”, le dije, agarrando la muñeca de Tattletale, “No podemos cruzar la pared.”
“Tenemos que seguir corriendo”, jadeó Regent. Estaba teniendo problemas para escucharlo.
“No”, Grue lo detuvo, “Eso es lo que quiere. Nos está llevando a la siguiente trampa.”
“¿A dónde vamos, entonces?” Regent preguntó, impaciente, “¿Luchar contra ella de frente? ¿La atrapamos por sorpresa? Si puedo verla, puedo meterme con su puntería.”
“No. Tiene suficiente potencia de fuego para matarnos, incluso si falla,” Grue negó con la cabeza, “No tenemos muchas opciones. Si saltamos este muro de nuevo, no solo tendremos que lidiar con los matones y el viejo. Corremos al final de este callejón, estamos caminando de frente hacia una bomba. Así que tenemos que dar marcha atrás. Sin elección.”
Ojalá hubiera otra opción. Retroceder significaba volver hacia el centro de la instalación, significaba prolongar nuestro escape, y posiblemente correr de cabeza contra las tropas de ABB.
Nos dirigimos hacia la brecha que la última explosión de Bakuda había creado en los casilleros, y Grue llenó el callejón que estábamos dejando con la oscuridad, para ayudar a cubrir nuestra fuga. El pequeño camino estaba vacío, a excepción de las figuras inmóviles en cada extremo.
Cuando comenzamos a subir la siguiente hilera de depósitos, sentimos más que escuchamos una serie de explosiones desgarrar el área detrás de nosotros. Bakuda estaba bombardeando la nube de la oscuridad con una serie de explosivos. Supongo que no necesitas ver si puedes golpear tan fuerte.
Bajamos de los casilleros y nos encontramos en el mismo lugar en el que estábamos cuando escapamos de la turba. Había tres figuras inmóviles en un extremo del callejón, sin duda una bomba oculta, y la destrucción causada por las explosiones y el agujero negro en miniatura enlatado en el otro. Si escalábamos el casillero, nos arriesgábamos a tirarnos directamente a la muchedumbre de la que habíamos huido. Tendríamos el elemento de sorpresa, pero nos superarían en número, y nuestro poder de fuego era prácticamente nulo.
Por acuerdo tácito, nos dirigimos hacia el final del callejón donde se había activado la bomba holográfica, donde las columnas de polvo aún se estaban asentando.
Fuimos recibidos por el sonido de pistolas siendo martilladas.
Mi corazón se hundió. Veinte o más miembros de los ABB tenían pistolas de varios tipos apuntadas contra nosotros. De rodillas, sentados y agachados frente a los dos grupos, para que estuvieran fuera del camino de las armas y fuera de la vista, había treinta o más personas que Bakuda había "reclutado". Había un hombre de negocios y una mujer que podrían haber sido su esposa, una niña que vestía el uniforme de la escuela Immaculata, de la escuela privada cristiana en el extremo sur de la ciudad, más o menos de mi edad. Había dos hombres mayores, tres mujeres mayores con el cabello canoso, y un grupo de chicos y chicas que podrían haber sido estudiantes universitarios. La gente común.
No eran miembros de pandillas, pero podía pensar en ellos como sus soldados; Cada uno de ellos sostenía un arma de algún tipo. Había cuchillos de cocina, bates de béisbol, pipas, palas, tablas, cadenas, palancas y un tipo incluso tenía una espada que, curiosamente, no era japonesa. Había una expresión de sombría resignación en sus rostros, círculos bajo sus ojos que hablaban de agotamiento, mientras nos miraban.
Detrás de su grupo reunido, de pie sobre el jeep, con un pie apoyado sobre su mortero modificado montado en un jeep, un lanzador de granadas alterado colgando de una correa alrededor de sus hombros, estaba Bakuda. A su alrededor había cajas de granadas especializadas y proyectiles de mortero, atornilladas a la parte trasera del Jeep, parpadeando con varios LED de colores.
Ella puso sus manos en su lanzagranadas mientras inclinaba su cabeza hacia un lado. Su voz robótica crujió a través del aire quieto.
“Jaque mate.”

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2018.06.08 20:46 master_x_2k Interludio III Los Custodios

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____________________Interludio III Los Custodios____________________

El edificio que alberga la división local del Equipo de Respuesta a Parahumanos realmente no sobresalía. El exterior era todo ventanas, lo suficientemente reflexivo como para reflejar el gris oscuro moteado del cielo en lo alto. Solo un logotipo de escudo con las letras "E.R.P." lo marcó aparte de los otros edificios del centro de Brockton Bay.
Aquellos que ingresan al lobby se encuentran con una situación extraña. Por un lado, se podía ver a los diversos empleados vestidos de traje, entrando y saliendo apresuradamente del edificio, hablando en grupos. Un equipo de cuatro oficiales del EPR estaba en espera, cada uno estacionado en un área diferente del vestíbulo, equipado con el mejor equipamiento que el dinero podía comprar. Todos tenían chalecos de malla y chalecos de kevlar, cascos que cubrían sus rostros y armas de fuego. Sin embargo, el equipo era diferente, ya que dos de ellos tenían lanzagranadas colgando de correas al hombro con bandoleras de varias municiones especiales en el pecho, incluida una granada de extinción de incendios, una munición EMP y varias granadas de aturdimiento. Los otros dos tenían lo que parecía a primera vista ser un lanzallamas; si tiraran de los gatillos, expulsarían un espeso y espumoso chorro de espuma, suficiente para contener a todos menos a los villanos más fuertes y rápidos.
En marcado contraste con esto, estaba la tienda de regalos que estaría llena de jóvenes cuando terminara la escuela, luciendo una selección de figuras de acción, posters, videojuegos y ropa. Imágenes de un metro y medio de altura de los diversos miembros de equipo del Protectorado y los Custodios estaban colgados a intervalos regulares alrededor del lobby, cada una respaldada por colores brillantes.
Había un alegre guía turístico esperando pacientemente en la recepción, sonriendo con encanto a cualquiera que mirara en su dirección. Según un cronograma, guiaría a turistas y niños a las oficinas del ERP, la armería, el área de entrenamiento y el estacionamiento con las furgonetas de contención de parahumanos, mostrándoles lo que se necesitaba para administrar a los héroes locales. Para aquellos dispuestos a pagar por la gira premium, esperar hasta dos horas y sufrir la escolta de un escuadrón ERP, habría una parada adicional en la gira: un vistazo al Cuartel de los Custodios.
Cuando un agobiado equipo de jóvenes héroes se tambaleó hacia el vestíbulo, sin embargo, no hubo una gira, solo una mujer corpulenta con pelo corto. Llevaba una chaqueta y una falda de traje azul marino, y esperaba con un par de hombres de aspecto severo con trajes justo detrás de ella. Sin decir palabra, los condujo a través de una puerta detrás de la recepción y hacia una sala de reuniones.
“Directora Piggot. Señora,” Aegis la saludó, su voz tensa. Su traje estaba hecho jirones, y era más carmesí con su propia sangre que su blanco original. Estaba tan estropeado que su identidad civil podría haber sido revelada, si no fuera por la sangre seca y los trozos de carne que le habían quitado, algunas de las heridas tenían medio metro de ancho.
“Dios mío, Aegis,” sus cejas se elevaron una fracción, “Estás echo una porquería. ¿Qué pasa con tu voz?”
“Pulmón perforado, señora”, dijo Aegis con voz áspera, “creo que hay un agujero en mi pecho y espalda.” Como para demostrar, metió los dedos en la cavidad de su pecho.
La directora Piggot no apartó la vista, pero uno de los hombres que estaba detrás de ella se veía con un toque verde, “Puedo tomar tu palabra. No necesitas pasar tu brazo a través de tu pecho para demostrarlo.”
Aegis sonrió y retiró la mano de su pecho.
Su expresión se endureció, “No estaría sonriendo en este momento.”
La sonrisa de Aegis cayó. Miró por encima del hombro a sus compañeros de equipo. Gallant, Kid Win, Vista, Browbeat y Clockblocker llevaban expresiones adecuadamente sombrías.
“Esto fue un fiasco”, les dijo.
“Sí, señora. Perdimos”, admitió Gallant.
“Perdieron, sí. Eso es lo de menos. También causaron cantidades terribles de daño a la propiedad. Me temo que toda la destrucción causada por la niña mimada[[1]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn1) de New Wave es también su responsabilidad, ya que la invitaron a participar. _Sin mi permiso._”
“Yo la invité”, dijo Gallant, “asumiré la culpa, y usted puede tomar los costos por el daño a la propiedad de mi fideicomiso.”
La Directora Piggot le ofreció una sonrisa delgada y completamente carente de humor, “Veo que le haces honor a tu nombre. Sí, estoy segura de que esa es la mejor manera de transmitir el mensaje. Tus compañeros de equipo y yo sabemos quién eres debajo de la máscara. De todos aquí, incluida yo misma, eres el más capaz de manejar una multa de decenas de miles de dólares.”
“No lo negaré, señora”, Gallant ahogó las palabras.
“Me temo que soy una creyente en el castigo, cuando se debe castigar. Tomar dinero de alguien con dinero de sobra no va a significar nada. Todos ustedes compartirán la cuenta entre ustedes. Como no puedo tocar los fondos fiduciarios que el ERP estableció para ustedes, tendré que conformarme con recortarles el sueldo. Tal vez la próxima vez, el resto de ustedes puede convencer a Gallant a que no invite a su novia”
Las protestas se superpusieron. “¡Su hermana estaba en el banco! ¡Ella hubiera ido de todos modos!” “¡Comienzo la universidad el próximo otoño!”
La Directora Piggot simplemente aguantó los argumentos y las quejas. Una persona más cínica incluso podría sugerir que disfrutaba oyéndolas. Cuando pasaron uno o dos minutos y estaba claro que ella no iba a responder o ser arrastrada a una discusión, los jóvenes héroes se sumieron en un huraño silencio. Se aclaró la garganta y habló de nuevo.
“Kid Win. Estoy muy interesada en saber de esta arma que desplegaste en el campo de batalla.”
“¿Mi Cañón Alternador?” Preguntó Kid Win, encogiéndose solo un poco.
“Tendrás que perdonarme”, sonrió Piggot, “El papeleo llega a ser un poco demasiado a veces. ¿Tal vez sabes dónde encontrar la documentación de nuestros equipos militares y científicos para este Cañón Alternador?”
“Dios, Kid”, Aegis gimió por lo bajo, con su voz arruinada.
Kid Win parecía más molesto por la reacción de Aegis que por otra cosa, “Yo, uh. Aún no lo he aclarado oficialmente. Solo pensé que sería mejor usar el cañón y hacer todo lo posible para detener el robo.”
“Ahí es donde estarías equivocado”, le dijo Piggot, “La realidad es que el dinero que se tomó del banco está muy abajo en mi lista de prioridades. Incluso puedes llegar a sugerir que no me importa.”
“Director-” comenzó Aegis. Él no llegó a terminar.
“Lo que me importa es la percepción pública de las capas. Me importa asegurarme de que obtengamos suficientes fondos para mantener a los Custodios, el Protectorado y los escuadrones del ERP pagados y equipados. Sin eso, todo lo que he trabajado para construir se viene abajo.”
“¿Qué vas a hacer?”, Le preguntó Kid Win.
“El cañón se desmantela, primero que nada.”
“¡No!” Aegis y Kid Win hablaron al mismo tiempo. La Directora Piggot pareció brevemente sorprendida por el desafío.
“Empecé con el Cañón Alternador, así tendría algo que sacar en caso de una amenaza de Clase A”, dijo Kid Win, “Deshacerse de él sería un total desperdicio. No me importa si nunca puedo usarlo de nuevo. Dáselo a tu escuadrón ERP. Le enseñaré a alguien cómo funciona. Puedes montarlo en uno de tus camiones o algo así.”
La Directora Piggot frunció el ceño, “La cantidad de tiempo y dinero que eso requeriría, para un evento que podría nunca ocurrir... no. Supongo que puedes quedarte el cañón.”
Kid Win prácticamente se hundió con alivio.
“Pero cualquiera que sea la fuente de poder, la vas a remover, y la mantendré bajo llave. Si una amenaza Clase A entra en juego, te la entregaré. Y el cañón todavía pasa por el proceso de revisión estándar para todo el material creado por Artesanos. Si no pasa la revisión, si estabas poniendo a las personas y a la propiedad en riesgo indebido con lo que hiciste hoy, me temo que podrías enfrentar una multa sustancial o un tiempo en la cárcel.”
Kid Win empalideció.
“¡Directora!” Aegis gruñó la palabra, dando un paso adelante.
“Cállate, Aegis”, gruñó Piggot, “Escucharte tratando de hablar con un pulmón perforado me duele a mí, y por mucho que admiro que defiendas a tu equipo, tu única bocanada de aire se desperdicia aquí.”
Kid Win se volvió hacia Aegis y le ofreció una pequeña sonrisa de disculpa.
“Kid Win, vienes con nosotros para una revisión disciplinaria. Todos los demás pueden retirarse. El grupo de turistas pasará por su alojamiento en una hora, y es probable que haya más de unos pocos periodistas mirando por la ventana. Traten de limpiarse para las fotos que indudablemente van a aparecer en los periódicos de mañana. Por favor.”
Los dos hombres vestidos de traje marcharon al miserable Kid Win por la puerta después de la Directora Piggot. Kid Win le lanzó una mirada preocupada a su equipo antes de que lo sacaran de la vista.
“Hagamos un recuento”, Aegis gruñó, “Gallant o Clockblocker al frente, ustedes decidan quién.”
El equipo salió caminando de la sala de reuniones y se dirigió a su ascensor reservado. Fue diseñado por Artesanos para impresionar a los turistas y ser mucho más seguro. Las secciones entrelazadas de metal se desplegaron y se deslizaron fuera del camino mientras se acercaban, luego se cerraron detrás de ellos. Bajaba de forma tan suave que era casi imposible saber si el ascensor se estaba moviendo.
Salieron a un largo pasillo de acero cromado.
“Voy a tener pesadillas”, gruñó Clockblocker, mientras tocaba con cuidado las ronchas alrededor de su nariz y boca, “Pesadillas con montones y montones de arañas.”
En el otro extremo del pasillo, llegaron a una terminal de seguridad. Aegis señaló a Clockblocker.
“¿Usualmente no lo haces tu?”
“Puede que tenga la retina desprendida”, admitió Aegis con su voz vacilante, “No quiero fallar el escaneo.”
Clockblocker asintió vacilante, luego se inclinó hacia delante para dejar que el terminal escrutara sus ojos. Las puertas de acero hicieron clic, luego se abrieron con un zumbido apenas audible, dejando que los jóvenes héroes y heroínas se abrieran camino en el área principal de su cuartel general.
La habitación tenía forma de cúpula, pero había secciones de pared que podían desmontarse y reordenarse sobre la marcha. Algunos habían sido creados para darles a los diferentes miembros del equipo sus habitaciones individuales, mientras que otros enmarcaban los umbrales que conducían a las duchas, el cuarto de archivo y su sala de prensa / reunión. Una serie de computadoras y monitores de gran tamaño estaban conectadas en red a un lado de la sala, rodeados por media docena de sillas. Uno de los monitores mostraba una cuenta atrás para el siguiente grupo de turistas, mientras que otros mostraban imágenes de cámaras en ubicaciones clave de la ciudad. El Banco Central era uno de ellos, una imagen oscura marcada por el rojo y el azul de las sirenas de la policía.
“¿Shadow Stalker está ausente?”, Preguntó Gallant.
“No pudo llegar a tiempo”, gruñó Aegis, “le dije que se quedara dónde estaba.”
“Ella va a odiar eso. ¿No tiene un gran odio por Grue?”, Preguntó Clockblocker.
“Parte de la razón”, Aegis gruñó las palabras, “le dije que se quedara. No necesito eso. Voy a ducharme. Curarme las heridas. Ustedes hagan el recuento de los hechos.”
“Claro que sí, Jefe,” Clockblocker saludó estilo militar. “Que te mejores.”
"Putos perros mutantes", murmuró Aegis, mientras se dirigía al baño. Se quito la mitad superior de su disfraz hecho jirones antes de que cruzar la puerta.
“¿Vista? ¿Puedes ir a agarrar la pizarra? Trae dos.” Gallant se volvió hacia su miembro más joven. Vista casi saltó en su apuro para seguir la orden.
“¿Qué le va a pasar a Kid?” Browbeat habló por primera vez, “No sé cómo funciona todo esto. ¿Es serio?”
Gallant consideró por un momento, “Podría ser, pero mi instinto me dice que Piggy solo quiere asustarlo. Tiene que dejar de probar los límites con las personas a cargo, o va a tener problemas reales en algún momento.”
“Entonces, no es exactamente el mejor comienzo para tu nueva carrera, ¿eh?” Clockblocker giró hacia Browbeat.
“Caraja, no me molestaría tanto si supiera lo que sucedió”, Browbeat se estiró, y sus músculos comenzaron a disminuir de tamaño, “Al menos entonces podría averiguar qué hacer mejor la próxima vez. Todo lo que sé es que de repente estaba ciego y sordo, y cuando traté de moverme, todo se torció por el camino equivocado. Entonces creo que me aturdieron.”
Vista regresó, arrastrando un par de pizarras en marcos de ruedas detrás de ella.
“Mantén ese pensamiento”, Gallant le dijo a su miembro más nuevo, “Hey, Clock, ¿no te importa si tomo el mando?”
Clockblocker aún usaba las yemas de sus dedos para explorar los bultos levantados en su rostro, “Adelante. Voy a posponer las cosas lo más que pueda en lo del liderazgo.”
“Eres el más viejo después de Carlos. ¿Solo serán tres o cuatro meses antes de que seas el miembro más antiguo?”
“Y mantendré esa posición ni siquiera el resto del verano antes de graduarme y pasarte el manto a ti,” Clockblocker sonrió despreocupadamente, “No te preocupes. Toma el control.”
Gallant se quitó el casco y lo sostuvo en una mano, pasándose los dedos por el cabello rubio húmedo por el sudor. Sonrió triunfante a Vista mientras colocaba las pizarras blancas para que todos pudieran verlas, “Gracias.”
Gallant no necesitó usar su poder para obtener una respuesta emocional de la heroína de trece años. Ella se puso de un rosa brillante. No podría haber ninguna duda para los presentes de que le gustaba su compañero de equipo mayor.
“De acuerdo muchachos”, dijo Gallant, “antes de comenzar, creo que es importante aclarar algunas cosas. En primer lugar, lo más importante, hoy no fue un fracaso. Incluso diría que hoy fue una victoria para los buenos, y comenzamos a establecer eso aquí y ahora.”
Se tomó un segundo para medir las reacciones incrédulas de su audiencia, luego sonrió.
“Los Undersiders. Hasta el momento, han pasado desapercibidos, pero más recientemente han comenzado a realizar trabajos de mayor perfil. Golpearon al casino Ruby Dreams hace cinco semanas, y ahora acaban de robar el banco más grande de Brockton Bay. Esta vez tuvimos la suerte de ponernos en su camino. Eso significa que finalmente tenemos información sobre su grupo.”
Se volvió hacia la pizarra y escribió los nombres de sus oponentes. Grue, Tattletale y Hellhound fueron al primer tablero, con líneas que separan el tablero en tres columnas. Escribió a Regent en el segundo tablero, trazó una línea y luego dudó en la quinta y última columna. "¿Se nombró a sí mismo? ¿El tipo con los bichos?”
“Chica”, lo corrigió Clockblocker, “estaba hablando con los rehenes después de que los Undersiders se escaparon. Dijo que tenía miedo de moverse porque ella iba a hacer que lo mordiera. Me llevó un poco darme cuenta de lo que quería decir exactamente. El pobre tipo estaba en estado de shock.”
“¿Pero no sabemos cómo se llamaba a sí misma?”
Nadie tenía ninguna respuesta a eso.
“Entonces tenemos que acordar un nombre para ella, o la documentación va a ser inconsistente. ¿Sugerencias para un nombre para la chica bicho?”
“¿Larva? ¿Gusano?” Browbeat le ofreció, “¿Pegarle un nombre de porquería?”
“No queremos hacer eso”, suspiró Clockblocker, “Tal vez si hubiésemos ganado, podríamos salirnos con la nuestra, pero no se ve tan bien si la prensa informa que nos pateó el culo alguien llamado gusano.”
“¿Stinger?
[
[2]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn2)¿Pestilence?” Sugirió Vista.
Clockblocker se giró en la silla y tecleó los nombres en la computadora, “Tomados. Stinger es un villano en California con armadura de poder, un jetpack y misiles guiados, y Pestilence es un psicópata espeluznante en Londres.”
"¿Skitter?" Gallant soltó el nombre al aire.
Hubo un ruido de teclas cuando Clockblocker tecleó, “No está tomado.”
“Entonces sirve”, Gallant escribió el nombre en la pizarra, “Ahora intercambiamos ideas. Aquí es donde recuperamos nuestras pérdidas del día, calculamos un ángulo para poder ganar la próxima vez. Así que no se contengan. Compartan cualquier detalle, sin importar cuán insignificante sea.”
“El poder de Grue no es solo la oscuridad. No puedes escuchar allí tampoco. Y también se siente extraño”, dijo Browbeat, “Hay resistencia, como si estuvieras bajo el agua, pero no flotando.”
“Bien”, Gallant escribió eso en la columna de Grue, “¿Siguiente?”
“Los mutantes que hace Hellhound. ¿Los perros? Ella no los controla con su mente. Están entrenados”, ofreció Vista, “Ella les dice qué hacer con silbidos, gestos.”
“Sí, buen punto, me di cuenta de eso”, respondió Gallant, agregando con entusiasmo otra nota a la pizarra.
“La chica con los bichos... Skitter. Es todo lo contrario. Ella tiene un gran control sobre ellos”, agregó Clockblocker.
“¡Sí!”
“Además, según la rehén con la que hablé, ella dijo que puede sentir las cosas a través de sus bichos, que es cómo vigilaba a los rehenes.”
No pasó mucho tiempo antes de que la mayoría de las columnas estuvieran lo suficientemente llenas como para que Gallant tuviera que girar las pizarras para usar las partes traseras.
Carlos regresó de la ducha, con pantalones deportivos y una toalla alrededor de los hombros. Era puertorriqueño, su cabello largo. Su cuerpo estaba limpio de sangre, salvo algunos residuos de restos de heridas irregulares en sus brazos, estómago y pecho. Había cosido torpemente los cortes y las hendiduras, lo que hizo sorprendentemente poco para que fueran más fáciles de ver. Se sentó en una silla y agregó su aporte para las listas, que no fue demasiado. Había estado incapacitado durante demasiado de la pelea para tener mucho que decir.
Hubo un ruido abrasivo de la computadora ya que cada monitor de repente brilló en amarillo. Los Wards se apresuraron a ponerse sus máscaras. Aegis agarró una de repuesto de un cajón de las computadoras.
La entrada se abrió con un zumbido y Armsmaster entró, acompañado por la atractiva Miss Militia. Vestía un uniforme militar modificado, lo suficientemente ajustado en las áreas esenciales para acentuar sus curvas, luciendo un pañuelo alrededor de la boca con una bandera estadounidense bordada y una faja similar alrededor de la cintura. Lo más llamativo, sin embargo, fue el gran lanzacohetes que sostenía sobre sus hombros de la misma manera que un levantador de pesas podría sostener una barra.
“Armsmaster", Gallant se puso de pie, "Es bueno verlo, señor. Miss Militia, siempre es un placer.”
“Siempre el caballero”, los ojos de Miss Militia insinuaron la sonrisa detrás de su bufanda, “Trajimos un invitado.”
Siguiendo detrás de Armsmaster y Miss Militia, estaba una adolescente con una túnica blanca envolvente. Panacea. Ella tenía una tarjeta de identificación con un cordón alrededor de su cuello, con su foto y la palabra "INVITADO" en letras azules brillantes.
“Ella tuvo la amabilidad de ofrecerse voluntariamente para venir y curarlos”, Miss Militia les dijo a los jóvenes héroes, “No puedo enviarlos a casa con heridas horribles y cientos de picaduras de insectos, ¿o sí? Eso los dejaría en evidencia.”
Cambió la posición del lanzacohetes sobre sus hombros, y se disolvió en una mancha de energía verde-negra. La energía se encendió y se arqueó alrededor de ella por unos breves instantes, luego se materializó en una ametralladora. Solo mantuvo esa forma durante unos segundos antes de parpadear y solidificarse en un rifle de francotirador, luego un arma de arpón, y finalmente se quedó en la forma de un par de uzis, uno en cada una de sus manos. Ella apenas parecía darse cuenta, más allá de la acción automática de enfundar las armas.
“Quería agradecerles por venir a salvarme”, dijo Panacea, tímidamente, “y por dejar que Glory Girl venga con ustedes.”
Gallant sonrió, luego, en un tono más preocupado, preguntó: “¿Ustedes dos están bien?”
Panacea negó con la cabeza, “Tattletale encontró una forma de atravesar la invencibilidad de mi hermana. Glory Girl fue picada bastante mal, por eso no vine antes. Creo que te golpea más fuerte, psicológicamente, cuando eres prácticamente invencible pero te lastiman de todos modos. Pero estamos bien ahora. Ella ha sanado, pero está malhumorada. Yo-- Yo estoy bien. Un golpe en mi cabeza, pero estoy bien.”
“Bien.”
Armsmaster estaba en la pizarra, repasando los puntos. “Me gusta esto. Pero esta...” Tocó la columna titulada Tattletale, “Casi vacía.”
“Ninguno de nosotros se encontró con ella, y los rehenes no tenían nada que decir sobre ella”, respondió Gallant.
“Panacea podría ayudar allí”, ofreció Miss Militia.
Todos los ojos se volvieron hacia la chica.
“Yo-- Pasaron muchas cosas", se cubrió Panacea.
“Cualquier detalle ayuda.”
“Um. Lo siento”, dijo, mirando hacia abajo al suelo, “me golpearon en la cabeza, pero mi poder no funciona conmigo misma, y no soy del tipo de personas que salen disfrazadas y se meten en peleas, así que temiendo por mi vida… no lo sé. Todo eso… No puedo ordenar mis pensamientos todavía.”
“Cuanto antes-” comenzó Armsmaster.
“Está bien”, lo interrumpió Miss Militia, “Amy, ¿por qué no empiezas a ocuparte de los Custodios? Si algo te viene a la mente, cualquier cosa que los Undersiders hayan dicho o hecho, o cualquier pista que creas que pueda ayudar, compártelo después, ¿está bien?”
Panacea sonrió agradecida a la heroína, luego se volvió hacia el grupo, “¿Quién necesita más ayuda? ¿Aegis?”
“Viviré”, dijo Aegis, “puedo ser el último.”
Gallant levantó vacilante su mano, “Uno de los perros del Hellhound se estrelló contra mí. Creo que podría tener una costilla rota. Los paramédicos me dieron el visto bueno, pero quiero estar más seguro de que no estoy arriesgando un pulmón perforado o algo así.”
Panacea frunció el ceño, luego hizo un gesto hacia el otro extremo de la habitación, “Te echaré un vistazo allí, ¿está bien?”
“Que sorpresa, el novio de Glory Girl recibe un tratamiento especial”, Clockblocker sonrió para dejar en claro que solo estaba bromeando. Gallant solo sonrió en respuesta.
La pareja fue a la alcoba de Gallant, y ella lo sentó en la cama antes de ponerle una mano en el hombro. Se echó la capucha hacia atrás y frunció el ceño.
“No tienes un pulmón perforado. Tienes una costilla fracturada, pero ni siquiera tienes tanto dolor. Por qué-”
“Mentí. Quería hablar contigo, solo”, le tomó la mano.
Ella frunció el ceño y retiró su mano como si la hubiera mordido. Como para asegurarse doblemente de que no volvería a agarrar su mano, se cruzó de brazos.
“Sabes que puedo percibir emociones”, dijo, “Las emociones de todos, como una nube de colores a su alrededor. No puedo apagarlo. Es solo como veo el mundo.”
“Victoria lo mencionó.”
“Por eso eres un libro abierto para mí. Sé que tienes miedo. No… estás aterrorizada, y es por eso que no estás hablando.”
Suspiró y se sentó en la cama, tan lejos de Gallant como pudo.
“Nunca quise estos poderes. Nunca quise poderes, punto.”
El asintió.
“Pero los obtuve de todos modos, y recibí atención internacional por eso. La sanadora. La chica que podría curar el cáncer con un toque, hacer a alguien diez años más joven, volver a crecer miembros perdidos. Estoy obligada a ser un héroe. Cargada con esta obligación. No podría vivir conmigo misma si no usara este poder. Es una gran oportunidad para salvar vidas.”
“¿Pero?”
“Pero al mismo tiempo… no puedo curar a todos. Incluso si voy al hospital todas las noches durante dos o tres horas a la vez, hay miles de otros hospitales que no puedo visitar, decenas de millones de personas con una enfermedad terminal o que viven en un infierno personal donde están paralizadas. o en constante dolor. Estas personas no merecen enfrentar eso, pero no puedo ayudarlos a todos. No puedo ayudar al uno por ciento de ellos aun si invierto unas veinte horas al día.”
“Tienes que concentrarte en lo que puedes hacer”, le dijo Gallant.
“Suena más fácil de lo que es,” contestó Panacea, con un toque de amargura, “¿Entiendes lo que significa curar a algunas de estas personas? Siento que cada segundo que me tomo es un segundo que he fallado de alguna manera. Durante dos años, ha sido esta… presión. Me acuesto en la cama, me despierto por la noche y no puedo dormir. Entonces me levanto y voy al hospital a medianoche. Voy a pediatría, curo a algunos niños. Voy a la unidad de cuidados intensivos, salvo algunas vidas… y lo hago de forma automática. Ni siquiera puedo recordar a las ultimas personas que salvé.”
Ella suspiró de nuevo, “¿La última persona que realmente recuerdo? Fue quizás hace una semana, estaba trabajando en un niño. Él era solo un niño pequeño, un inmigrante de El Cairo, creo. Ectopia Cordis. Eso es cuando naces con tu corazón fuera de tu cuerpo. Estaba poniendo todo en el lugar correcto, dándole la oportunidad de una vida normal.”
“¿Qué lo hizo tan memorable?”
“Lo resentía. Estaba acostado allí, profundamente dormido, como un ángel, y por solo un segundo, consideré simplemente dejarlo. Los doctores podrían haber terminado el trabajo, pero hubiera sido peligroso. Podría haber muerto si lo hubiera dejado sobre la mesa, el trabajo a medio hacer. Lo odiaba.”
Gallant no dijo nada. Frunciendo el ceño, Panacea miró hacia abajo al suelo.
“No, odiaba que él tendría una vida normal, porque había renunciado a la mía. Tenía miedo de cometer un error intencionalmente. Que podría dejarme estropear el procedimiento en este niño. Podría haberlo matado o arruinado su vida, pero habría aliviado la presión. Bajar las expectativas, ¿sabes? Tal vez incluso hubiera rebajado mis propias expectativas sobre mí. Yo… Yo estaba tan cansada. Tan exhausta. En verdad consideré, por el momento más breve, abandonar a un niño para que sufra o muera.”
“Eso suena más que solo agotamiento”, respondió Gallant, en voz baja.
“¿Es así como comienza? ¿Es este el punto en que empiezo a ser como mi padre, quienquiera que sea?”
Gallant dejó escapar un suspiro lento, “Podría decir que no, que nunca vas a ser como tu padre. Pero estaría mintiendo. Cualquiera de nosotros, todos nosotros, corremos el riesgo de encontrar nuestro propio camino por ese sendero. Puedo ver la tensión que estás experimentando, el estrés. He visto gente quebrarse por menos. Así que sí. Es posible.”
“Está bien”, dijo, en voz baja. Esperó a que ella elaborara, pero no lo hizo.
“Toma un descanso. Piensa en ello como algo que tienes que hacer, para recargar tus baterías y ayudar a más personas a largo plazo.”
“No creo que pueda.”
Se sentaron en silencio por unos momentos.
Se volvió hacia ella, “Entonces, ¿qué tiene esto que ver con lo que sucedió en el banco?”
“Ella sabía todo. Esa chica Tattletale. Dijo que es psíquica, y por lo que dijo, lo que sabía, lo creo.”
Gallant asintió.
“¿Sabes cómo es hablar con gente como ella? ¿Como tú? Sin ofender. Construyes esta máscara, te engañas pensando que todo es normal y te obligas a mirar más allá de los peores aspectos de ti mismo... y luego estos Gallants y Tattletales simplemente te desnudan. Te obligan a enfrentarlo todo.”
“Lo siento.”
“Dijiste que no puedes apagarlo, ¿verdad? Realmente no puedo culparte. Es solo… es difícil estar cerca. Especialmente después de lidiar con Tattletale.”
“¿Qué dijo ella?”
“Ella amenazó con hablar sobre cosas. Cosas más difíciles de lo que acabo de contarte, supongo. Amenazó con decirme cosas que simplemente no quiero saber. Dijo que usaría lo que sabía para arruinar mi relación con Victoria y el resto de mi familia”, Amy se abrazó sola.
“Mi hermana es todo lo que tengo. La única persona sin expectativas, que me conoce como persona. Carol nunca realmente me quiso. Mark está clínicamente deprimido, así que por más agradable que sea, está demasiado concentrado en sí mismo para ser realmente un padre. Mi tía y mi tío son dulces, pero tienen sus propios problemas. Entonces somos solo yo y Victoria. Ha sido así casi desde el principio. Ese petulante pequeño monstruo amenazó con separarnos a mi hermana y a mí usando otra cosa más que yo no quería, otra cosa sobre la que no tenía control.”
Gallant comenzó a hablar y luego se detuvo.
“¿Qué?”
“¿Esto… tiene algo que ver con los… sentimientos bastante fuertes que tienes hacia mí?”
Panacea se quedó quieta.
“Lo siento”, se apresuró a decir, “No debería haberlo mencionado.”
“No deberías haberlo hecho”, se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta.
“Mira, si alguna vez necesitas hablar…” ofreció.
“Yo-”
“Probablemente no quieras que sea yo, está bien. Pero mi puerta siempre está abierta, y puedes llamarme a cualquier hora. Sólo para que lo sepas.”
“Está bien”, respondió ella. Luego ella se acercó a él y le tocó el hombro, “Listo. Hematomas desaparecidos, retocadas las costillas.”
“Gracias”, respondió, abriendo la puerta para ella.
“Cuida a mi hermana, ¿está bien? ¿Hazla feliz?”, Murmuró, mientras dudaba en la puerta.
“No hace falta decirlo.” Se reincorporaron al grupo principal.
Cada cabeza en la habitación se volvió cuando Panacea tomó el marcador junto a las computadoras. Con una expresión sombría en su rostro, comenzó a llenar la sección de Tattletale de la pizarra.
[1] Golden child:La niña mimada, hija favorita, de la que la familia siempre se pone de lado.
[2]Stinger: Aguijón

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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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2018.03.29 07:56 master_x_2k Insinuación VII

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_________________Insinuación VII_________________

Cuando acepté unirme a los Undersiders, hubo algunos gritos de alegría. Me sentí un poco culpable, por actuar de forma engañosa. También, de forma irracional, me sentía complacida conmigo misma.
“¿Qué hacemos ahora?” Lisa le preguntó a Brian.
“No estoy seguro”, dijo Brian, “No es como si hubiéramos hecho esto antes”. Supongo que deberíamos contarle a Rachel, pero ella dijo que podría trabajar hoy.”
“Si la chica nueva está de acuerdo con esto, pasemos por nuestro lugar”, sugirió Lisa, “vemos si Rache está allí, celebramos al nuevo recluta y la ponemos al tanto”.
“Seguro”, dije.
“Está a solo unas pocas cuadras”, dijo Brian, “pero llamaríamos la atención si vinieras disfrazada”.
Lo miré por un momento, no queriendo comprender su declaración. Si me tomaba demasiado tiempo responder, me di cuenta, arruinaría este plan antes de que fuera a ninguna parte. En cualquier caso, podría haberme pateado a mí misma. Por supuesto, esto era natural. Unirse a su equipo significaría que se esperaba que compartiera mi identidad, ya que ellos ya lo habían hecho. Hasta que lo hiciera, no podrían confiarme sus secretos.
Podría haber culpado a la falta de sueño o a la distracción de los acontecimientos a primera hora del día, pero eso no cambiaba las cosas. Me había puesto yo sola contra la pared.
“Está bien”, dije, sonando más tranquila de lo que me sentía. O eso esperaba. “Este disfraz es algo incómodo debajo de la ropa. ¿Puedo tener algo de privacidad?
“Quieres un callejón, o...” preguntó Lisa, deteniéndose.
“Me cambiaré aquí, solo tomará un minuto”, le dije, impulsivamente, mientras miraba a mi alrededor. Los edificios en la calle eran en su mayoría de una o dos plantas, con los únicos edificios más altos que el que estábamos a media cuadra de distancia, y el que está justo al lado de nosotros. No había ventanas en el edificio de al lado con un buen ángulo para verme cambiarme, y dudaba que alguien en el edificio distante pudiera verme como más que una figura de dos pulgadas de alto. Si alguien pudiera verme sacarme el traje y notará suficientes detalles para identificarme, me sorprendería.
Mientras los tres se dirigían a la escalera de incendios, saqué la ropa que había metido en la mochila. A excepción de los paneles de armadura, mi traje era esencialmente de una sola pieza, con la excepción del cinturón y la máscara. Mantuve la máscara puesta mientras desabroché el cinturón y me quité el traje principal. No estaba indecente, llevaba una camiseta sin mangas negra y pantalones cortos negros debajo, en parte por calor extra. La seda no era el mejor aislador por sí misma. Me puse los vaqueros y la sudadera, luego me froté los brazos y los hombros para quitarme el frío. Puse mi traje y la lonchera en mi mochila.
Sentí una punzada de remordimiento por no haber elegido mejor ropa que una sudadera holgada y unos vaqueros demasiado grandes para mí. Ese arrepentimiento rápidamente se convirtió en una punzada de ansiedad. ¿Qué pensarían cuando vieran a la verdadera yo? Brian y Alec eran tipos guapos, de maneras muy diferentes. Lisa era, en la escala entre común y bonita, más tirando a bonita. Mi propio nivel de atractivo, por el contrario, me ponía en algún lugar en una escala que iba desde 'nerd' a ‘común’. Mi opinión sobre dónde encajaba en esa escala cambiaba según el estado de ánimo en el que me encontraba cuando me miraba en el espejo. Eran gente cool, confiada y segura de sí misma. Yo era... yo.
Me detuve antes de que pudiera ponerme nerviosa. Yo no era la antigua Taylor aquí. Aquí y ahora, yo era la chica que había puesto a Lung en el hospital, por accidental que fuera. Yo era la chica que iba de encubierto para tratar de obtener los detalles de una pandilla de supervillanos especialmente persistente. Yo era, hasta que se me ocurriera un mejor nombre, Bicho, la chica que los Undersiders querían en su equipo.
Si dijera que bajé por la escalera de incendios llena de confianza, estaría mintiendo. Dicho eso, logré motivarme lo suficiente como para bajar esa escalera, con la máscara todavía puesta y el disfraz en mi bolso. Me puse de pie frente a ellos, miré alrededor para asegurarme de que no había nadie más, y luego me quité la máscara. Mi corazón latió de forma terrible por un momento en los que estuve casi ciega, sus rasgos faciales solo manchas, antes de ponerme las gafas que tenía en mi bolso.
“Hola”, dije, sin convicción, usando mis dedos para peinar mi cabello nuevamente, “supongo que no funcionaría si me siguen llamando Bicho o chica nueva. Soy Taylor.”
Usar mi verdadero nombre fue un gran riesgo de mi parte. Temía que fuera otra cosa por la que me arrepentiría dentro de cinco minutos, parecido a la realización de que tendría que ir sin disfraz. Lo racionalicé diciéndome a mí misma que ya estaba hasta el cuello en esto. Ser sincera sobre mi nombre bien podría salvar mi pellejo si alguno de ellos decidiera investigarme un poco, o si me encontrara con alguien que conocía mientras estaba en su compañía. Pensaba, esperaba, que para cuando todo esto terminara, tal vez podría pedir algunos favores a alguien como Armsmaster y evitar que filtraran mi verdadero nombre. No es imposible de imaginar, dado el nivel de seguridad alrededor de algunas de las cárceles que tenían para parahumanos criminales. En cualquier caso, cruzaría ese puente cuando llegue a él.
Alec ofreció el más leve giro de sus ojos mientras me presentaba, mientras que Brian solo sonrió. Lisa, sin embargo, puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros y me dio un apretón de un solo brazo. Ella era un poco mayor que yo, así que era lo suficientemente alta para estar a la altura perfecta para hacerlo. Lo que me pilló desprevenida fue lo agradable que se sintió el gesto. Como si hubiera estado necesitando un abrazo de alguien que no fue mi padre por mucho tiempo.
Caminamos más profundo en los Muelles en grupo. Mientras que yo había vivido en la periferia de la zona toda mi vida, y aunque la mayoría de la gente diría que el vecindario en el que vivía era parte de los “Muelles”, nunca había estado realmente en las áreas que le daban a esta parte de la ciudad una mala reputación. Al menos, no había estado si descontaba la noche anterior, y había estado oscuro entonces.
No era un área que había sido mantenida, y parecía una especie de pueblo fantasma, o como sería una ciudad si la guerra o el desastre obligaran a la gente a abandonarla por unos años. La hierba y la maleza crecían entre grietas en la acera, la carretera tenía baches en los que se podía esconder un gato, y los edificios estaban descoloridos, consistiendo en pintura descascarada, mortero agrietado y metal oxidado. Los colores desaturados de los edificios se contrastaban con salpicaduras de grafiti de colores vivos. Cuando pasamos por lo que una vez había sido una carretera principal para los camiones que viajaban entre los almacenes y los muelles, vi una fila de líneas eléctricas sin cables que se extendían entre ellos. En un punto la maleza se había trepado casi hasta la cima de los postes, solo para marchitarse y morir en algún momento. Ahora cada uno de los postes tenía un lío de plantas marrones muertas colgando de ellos.
También había gente, aunque no muchos estaban fuera de casa. Estaban los que esperabas, como una recolectora de chatarra con un carrito de supermercado y un anciano sin camisa con barba casi hasta el ombligo, recogiendo botellas y latas de un contenedor de basura. Hubo otros que me sorprendieron. Vi a una mujer que parecía sorprendentemente normal, con ropas que no eran lo suficientemente destartaladas como para llamar la atención, llevando a cuatro niños pequeños casi idénticos a un edificio de la fábrica con un cartel descolorido. Me preguntaba si estaban viviendo allí o si la mamá estaba trabajando allí y simplemente no podía hacer nada con sus hijos más que llevarlos con ella. Pasamos junto a un artista de veintitantos años y su novia, sentados en la acera con pinturas apuntaladas a su alrededor. La chica saludó a Lisa con la mano cuando pasamos, y Lisa le devolvió el saludo.
Nuestro destino era una fábrica de ladrillos rojos con una gran puerta corredera de metal cerrada por una cadena. Tanto la cadena como la puerta se habían oxidado tanto que esperaba que ninguno de los dos sirviera de algo. El tamaño de la puerta y la amplitud de la entrada me hicieron pensar que los grandes camiones o pequeñas embarcaciones habrían pasado a través de la entrada en el apogeo de la fábrica. El edificio en sí era grande, se extendía casi la mitad del bloque, dos o tres pisos de altura. El fondo del letrero en la parte superior del edificio se había desteñido del rojo a un rosa naranja pálido, pero pude distinguir las audaces letras blancas que decían 'Soldadura Redmond'.
Brian nos dejó pasar a través de una pequeña puerta a un lado del edificio, en lugar de la gran puerta oxidada. El interior era oscuro, iluminado solo por hileras de ventanas polvorientas cerca del techo. Pude distinguir lo que habían sido máquinas enormes y cintas de correr antes de ser desmanteladas. Las sábanas cubrían la mayoría de los cascarones vacíos y oxidados. Al ver las telarañas, extendí mi poder y sentí bichos por todas partes. Nadie había estado activo aquí por mucho tiempo.
“Vamos”, me instó Brian. Miré hacia atrás y vi que estaba a mitad de una escalera de caracol en la esquina. Me dirigí hacia él.
Después de ver la desolación del primer piso, ver el segundo piso fue un shock. Era un loft[1], y el contraste era sorprendente. Las paredes exteriores eran de ladrillo rojo, y el techo era el de la fábrica, sostenido por un esqueleto de vigas de metal en lo alto. En términos de área general, el loft parecía tener tres secciones, aunque era difícil de definir porque era una disposición tan abierta.
La escalera se abría a lo que habría llamado la sala de estar, aunque solo esa habitación tenía casi tanto espacio como la planta baja de mi casa. El espacio estaba dividido por dos sofás, que estaban dispuestos en ángulo recto el uno con el otro, ambos frente a una mesa de café y uno de los televisores más grandes que jamás había visto. Debajo del televisor había media docena de consolas de videojuegos, un reproductor de DVD y una o dos máquinas que no reconocí. Supuse que podrían tener un TiVo[2], aunque nunca había visto uno. Parlantes más grandes que los televisores que mi papá y yo teníamos en casa estaban a ambos lados de la TV. Detrás de los sofás había mesas, algunos espacios abiertos con alfombras y estantes contra las paredes. Las estanterías estaban llenas hasta la mitad de libros y revistas, mientras que el resto del espacio de la estantería estaba lleno de objetos que iban desde zapatos desechados hasta velas.
La segunda sección era una colección de habitaciones. Sin embargo, era difícil etiquetarlos como tal, porque eran más como cubículos, tres contra cada pared con un pasillo entre ellos. Eran de un tamaño razonable, y había seis puertas, pero las paredes de cada habitación tenían solo dos metros y medio de altura, sin llegar al techo. Tres de las puertas tenían ilustraciones pintadas con aerosol. La primera puerta tenía una corona hecha en un dramático estilo de graffiti. La segunda puerta tenía las siluetas blancas de un hombre y una mujer sobre un fondo azul, imitando los signos de los baños de “hombres” y “mujeres” que eran tan comunes. El tercero tenía la cara de una niña con los labios fruncidos. Me pregunté cuál era la historia allí.
“Bonito arte”, dije, señalando la puerta con la corona, sintiéndome un poco tonta por haber sido lo primero que dije cuando entré en la habitación.
“Gracias”, respondió Alec. Supongo que eso significaba que era su trabajo.
Me tomé otro segundo para mirar alrededor. El otro extremo del desván, la última de las tres secciones, tenía una gran mesa y algunos armarios. Aunque no podía mirar mejor sin cruzar todo el loft, me di cuenta de que su cocina estaba en el otro extremo del desván.
A lo largo, había un desastre. Me sentí casi grosera por prestarle atención, pero había cajas de pizza apiladas en una de las mesas, dos platos sucios en la mesa de café frente al sofá y algunas ropas colgadas en la parte posterior de uno de los sofás. Vi latas de refrescos, o tal vez latas de cerveza, apiladas en una pirámide en la mesa de la habitación del otro lado. Sin embargo, no estaba tan desordenado que pensé que fuera desagradable. Era un lío que hacia una declaración... cómo, 'Este es nuestro espacio'. No hay supervisión adulta aquí.
“Estoy celosa”, admití, siendo honesta.
“Torpe”, dijo Alec, “¿Por qué estás celosa?”
“Quise decir que es genial”, protesté, un poco defensiva.
Lisa habló antes de que Alec pudiera responder, “Creo que lo que Alec quiere decir es que este es tu lugar ahora también. Este es el espacio del equipo, y tú eres un miembro del equipo ahora.”
“Oh”, dije, sintiéndome tonta. Lisa y Alec se dirigieron a la sala de estar, mientras Brian se dirigía al otro extremo del loft. Cuando Lisa me hizo un gesto para que la siguiera fui con ella. Alec se acostó, tomando un sofá entero, así que me senté en el lado opuesto del sofá de Lisa.
“Las habitaciones”, dijo Lisa, “al otro lado, en orden de más cercano a más lejos, están Alec, el baño, el mío”. Eso significaba que la habitación de Alec era la de la corona, y la puerta de Lisa tenía la cara con los labios fruncidos. Ella continuó: “Del lado más cercano a nosotros, la habitación de Rachel, la habitación de los perros de Rachel y el armario de almacenamiento”.
Lisa hizo una pausa, luego miró a Alec y preguntó: “¿Crees que ella-”
“Duh”, Alec la interrumpió.
“¿Qué?” Pregunté, sintiéndome perdida.
“Limpiaremos el armario de almacenamiento”, decidió Lisa, “Para que tengas una habitación”.
Me sorprendí. “No tienen que hacer eso por mí”, le dije, “tengo un lugar”.
Lisa hizo una mueca, casi dolorida. Ella me preguntó: “¿Podemos hacerlo de todos modos, y no hacer un alboroto? Sería mucho mejor si tuvieras tu propio espacio aquí.”
Debo haberme visto confundida, porque Alec me explicó: “Brian tiene un apartamento, y fue bastante firme en cuanto a no necesitar o querer una habitación aquí... pero él y Lisa han estado discutiendo regularmente por eso. No tiene dónde dormir, excepto el sofá, si se lastima y no puede ir a su casa, y no hay lugar para poner sus cosas, así que todo queda por todas partes. Toma la habitación nos harás un favor.”
“Está bien”, dije. Agregué, “Gracias”, tanto por la explicación como por la habitación misma.
“La última vez que se enfrentó a Shadow Stalker, regresó aquí y sangró sobre un sofá blanco”, dijo Lisa, “sofá de novecientos dólares y tuvimos que reemplazarlo”.
“Maldita Shadow Stalker”, se lamentó Alec.
Brian regresó desde el otro extremo del loft, alzando la voz para que lo escuchara mientras se acercaba, “Rache no está aquí, y tampoco sus perros. Ella debe estar caminando o trabajando. Maldición. Me estreso cuando está fuera.” Se acercó a los sofás y vio a Alec tirado en uno.
“Mueve las piernas”, le dijo Brian.
“Estoy cansado. Siéntate en el otro sofá”, murmuró Alec, con un brazo sobre la cara.
Brian miró a Lisa y a mí, y Lisa se movió para hacer espacio. Brian fulminó con la mirada a Alec y luego se sentó entre nosotras. Cambié mi peso y metí una pierna debajo de mí para darle espacio.
“Entonces”, explicó Brian, “aquí está el trato. Dos grandes al mes, solo para ser miembro del equipo. Eso significa que ayudas a decidir qué trabajos hacemos, vas a los trabajos, te mantienes activa, estás disponible si tenemos que llamar.”
“No tengo teléfono”, admití.
“Te conseguiremos uno”, dijo, como si ni siquiera fuera una preocupación. Probablemente no lo fuera. “Generalmente nos llevamos entre diez y treinta y cinco mil por trabajo. Eso se divide en cuatro partes... cinco partes ahora que estás en el equipo.”
Asentí con la cabeza, luego exhalé lentamente, “No son monedas”.
Brian asintió con la cabeza, una pequeña sonrisa jugando en sus labios, “No. Ahora, ¿Qué tan al tanto estás, en cuanto a saber a qué nos enfrentamos?”
Parpadeé un par de veces, luego declaré, “¿Para otras capas locales? He investigado en línea, he leído religiosamente las revistas de capas durante algunos años, más desde que obtuve mis poderes... pero no sé. Si las últimas veinticuatro horas me han enseñado algo, es que hay muchas cosas que no sé, y solo las descubriré por el camino difícil.”
Brian sonrió. Quiero decir, realmente sonrió. De forma que me hizo pensar en un niño en lugar de un hombre casi adulto. Él respondió: “La mayoría no entiende eso, ¿sabes? Trataré de compartir lo que sé, para que no te atrapen desprevenida, pero no temas preguntar si hay algo de lo que no estás segura, ¿de acuerdo?”
Asentí con la cabeza, y su sonrisa se amplió. Él dijo, a través de una risita bonachona, “No puedo decirte cuánto alivio es que te tomes esto en serio, ya que algunas personas-” se detuvo para inclinarse y patear el costado del sofá en el que Alec estaba echado. “-necesitan que les tuerza el brazo para que escuchen, y algunas personas”, señaló con el pulgar sobre el hombro derecho, “piensan que lo saben todo”.
“Sí lo sé todo”, dijo Lisa, “es mi poder”.
“¿Qué?”, ​​Dije, interrumpiendo a Brian. El latido de mi corazón se aceleró, aunque para empezar no había estado exactamente relajado. “¿Eres omnisciente?”
Lisa se rió, “No, no. Aunque sí sé cosas. Mi poder me dice cosas.”
Tragando fuerte, esperando no llamar la atención al hacerlo, pregunté, “¿Cómo?” ¿Cómo por qué me estaba uniendo a su equipo?
Lisa se inclinó hacia adelante y puso sus codos sobre sus rodillas, “Como cuando supe que estabas en la biblioteca cuando me enviaste los mensajes. Si tuviera ganas, y si tuviera los conocimientos técnicos, estoy seguro de que podría haberlo averiguado irrumpiendo en la base de datos del sitio web y hurgando en los registros para encontrar la dirección desde la que te conectaste, pero mi poder simplemente me permite omitir ese paso así.” Ella chasqueó los dedos.
“¿Y por qué exactamente mencionaste que sabías dónde estaba?”, Preguntó Brian, su voz un poco demasiado tranquila.
“Quería ver cómo reaccionaría ella. Jugar con ella un poco,” Lisa sonrió.
“Maldita sea-” Brian comenzó, pero Lisa lo ignoro con un ademán.
“Estoy preparando a la novata,” ella le hizo un ademán de que se fuera, “Grítame más tarde.”
Sin darle la oportunidad de responder, se volvió hacia mí y me explicó: “Mi poder llena los vacíos en mi conocimiento. Por lo general, necesito información para empezar, pero puedo usar detalles que mi poder me provee para descubrir más cosas, y todo como que se conecta y multiplica, dándome un flujo constante de información.”
Tragué saliva, “¿Y sabías que una capa estaba en camino anoche?”
“Sí”, dijo, “llámalo una conjetura con fundamentos.”
“¿Y sabías lo que sucedió en el Cuartel del Protectorado de la misma manera?”
La sonrisa de Lisa se amplió, “Admitiré que hice trampa allí. Averiguar contraseñas es bastante fácil con mi poder. Escarbo entre los documentos digitales del Cuartel del Protectorado y disfruto de un pequeño reality con sus cámaras de vigilancia cuando estoy aburrida. Es útil porque no solo estoy consiguiendo información de lo que veo, escucho y leo, sino que mi poder llena los detalles de cosas como cambios en su rutina y en la política del equipo.”
La miré, una gran parte de mí horrorizada de haber entrado en una situación encubierta frente a una chica con super intuición.
Tomando mi silencio por admiración, sonrió con su sonrisa astuta, “No es tan sorprendente. Soy realmente mejor con cosas concretas. Donde están las cosas, conocer los tiempos, encriptación, blah blah blah. Puedo leer algo en los cambios en el lenguaje corporal o la rutina, pero es menos confiable y un poco un dolor de cabeza. Suficiente sobrecarga de información sin ello, ¿sabes?”
Sí lo sabía, su explicación hizo eco de mis propios pensamientos con respecto a mi capacidad de ver y escuchar cosas a través de mis bichos. Aun así, sus palabras no me hicieron sentir mucho mejor.
“Y”, dijo Brian, todavía mirando ceñudo a Lisa, “Incluso si ella sabe mucho, eso no significa que Lisa no puede ser una idiota a veces.”
Lisa le dio un puñetazo en el brazo.
“Entonces, ¿cuáles son tus poderes?”, Le pregunté a Brian y Alec, con la esperanza de un cambio de tema.
No tuvieron la oportunidad de decirme. Oí ladridos desde la planta baja. En un latido del corazón estaba de pie, a tres pasos del sofá. Tres perros gruñendo me tenían contra la pared, la baba salía volando de sus bocas cuando sus dientes rechinaban acercándose a mis manos y cara.
[1] Un loft, desván o galería es un gran espacio con pocas divisiones, grandes ventanas y muy luminoso.
[2]TiVo: es un aparato que permite grabar el contenido de la televisión en un disco duro interno.

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2018.03.22 02:07 master_x_2k Insinuación IV

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__________________Insinuación IV___________________

“Ella no le agrada a nadie. Nadie la quiere aquí “, dijo Julia.
“Que perdedora. Ni siquiera entregó el proyecto de arte importante, el viernes pasado “, respondió Sophia.
“Si ni siquiera va a intentarlo, ¿para qué venir a la escuela?”
A pesar de la forma en que sonaba la conversación, me estaban hablando a mí. Solo estaban fingiendo hablar el uno con el otro. Era a la vez calculador en cómo mantenían una coartada creíble mientras que al mismo tiempo actuaban totalmente juveniles fingiendo que yo no estaba allí. Una mezcla de inmadurez mezclada con astucia de una manera que solo los estudiantes de secundaria podían lograr. Me habría reído de lo ridículo era, si no hubiera sido a costa mía.
En el momento en que salí del aula, Emma, ​​Madison y Sophia me acorralaron contra una esquina, con otras seis chicas que las respaldaban. No podía escabullirme entre ellas sin que me empujaran o codearan hacia atrás, así que no pude hacer mucho más que apoyarme contra la ventana, escuchando mientras ocho de las chicas repetían una interminable serie de burlas e insultos. Antes de que una chica terminara, otra comenzaba. Todo el tiempo, Emma se quedó atrás y se mantuvo en silencio, con la más leve de las sonrisas en su rostro. No podía mirar a los ojos de ninguna de las otras chicas sin que me apuntara un nuevo torrente de insultos directamente a mi cara, así que solo miré furiosa a Emma.
“La chica más fea de nuestro grado”.
Apenas pensaban en lo que estaban diciendo y muchos de los insultos no tenían sentido o eran contradictorios. Una diría que yo era una puta, por ejemplo, luego otro podría decir que un tipo vomitaría antes de tocarme. El punto no era ser ingenioso, ser inteligente o dar en el blanco. Se trataba más bien de transmitir el sentimiento detrás de las palabras una y otra vez, de hacer que haga mella. Si hubiera tenido un momento para interrumpir, tal vez podría haber pensado en algo para contestarles. Si podía detenerlas un momento, probablemente no podrían volver a ese ritmo con los insultos. Dicho esto, no pude encontrar las palabras, y no hubo ninguna apertura en la conversación en la que no fueran a hablar sobre mis palabras.
Si bien esta táctica en particular era nueva para mí, ya había aguantado cosas como esta durante un año y medio. En cierto punto, llegué a la conclusión de que era más fácil quedarse ahí y aguantarlo, cuando se trataba de la mayoría de los ataques. Querían que luchara, porque todo estaba a su favor. Si me defendía e igual ‘ganaban’, entonces solo servía para alimentar sus egos. Si salía adelante de alguna manera, entonces se volverían más persistentes y crueles para la próxima vez. Entonces, por la misma razón por la que no había luchado contra Madison por la tarea que me había quitado, simplemente me apoyé contra la pared junto a la ventana y esperé a que se aburrieran con su juego o les diera hambre suficiente como para irse a comer sus almuerzos.
“¿Qué usa ella para lavarse la cara? ¿Un estropajo?
“¡Debería! ¡Se vería mejor! ”
“Nunca habla con nadie. Tal vez ella sabe que suena como una retrasada y mantiene la boca cerrada “.
“No, no es tan inteligente”.
No más de un metro detrás de Emma, ​​pude ver al Sr. Gladly saliendo de su salón de clases. La diatriba no se detuvo cuando lo vi meter una pila de carpetas bajo un brazo, encontrar sus llaves y cerrar la puerta.
“Si fuera ella, me mataría”, anunció una de las chicas.
El señor Gladly se volvió para mirarme a los ojos.
“Me alegra que no tengamos gimnasio con ella. ¿Te imaginas verla en el vestuario? Me da arcadas “.
No sé qué expresión tenía en la cara, pero sé que no me veía feliz. No hace menos de cinco minutos, Gladly había estado tratando de convencerme de ir con él a la oficina y decirle al director sobre el acoso. Lo miré cuando me vio de forma triste, movió las carpetas a su mano libre y luego se fue.
Estaba aturdida. Simplemente no podía comprender cómo podía ignorar esto. Cuando él había estado tratando de ayudarme, ¿se había estado cubriendo el culo, haciendo lo que se le pedía ante una situación que no podía ignorar? ¿Acababa de darse por vencido conmigo? Después de tratar de ayudar, a su manera completamente ineficaz, después de que rechacé dos veces su oferta de ayuda, ¿simplemente decidió que no valía la pena el esfuerzo?
“Deberías haber visto a su grupo fracasar en clase recién. Fue doloroso de ver “.
Apreté mi puño, luego me obligué a relajarlo. Si todos fuéramos muchachos, este escenario sería totalmente diferente. Estaba en la mejor forma de mi vida. Pude haber dado algunos golpes desde el principio, haber causado una o dos narices sangrientas, tal vez. Sé que habría perdido la pelea al final, siendo empujado al suelo por la superioridad numérica y pateado mientras estaba en el suelo, pero las cosas habrían terminado allí, en lugar de seguir estirándose como pasaba aquí. Me habría dolido físicamente después durante días, pero al menos habría tenido la satisfacción de saber que algunos de los otros también estaban sufriendo, y no tendría que soportar esta andanada de insultos. Si había suficiente daño, la escuela tendría que darse cuenta, y no podrían ignorar las circunstancias de una pelea de uno contra nueve. La violencia llama la atención.
Pero las cosas no funcionaban de esa manera aquí. Las niñas jugaban sucio. Si atacaba a Emma, ​​ella corría a la oficina con una historia inventada, y sus amigos respaldaban su versión de los acontecimientos. Para la mayoría, ir a llorarle a los maestros era un suicidio social, pero Emma era más o menos la reina de clase. Si ella fuera al director, la gente solo se tomaría las cosas más en serio. Para cuando volviera a la escuela, habrían difundido la historia a través de los chismes de una manera que me haría parecer un psicópata total. Las cosas empeorarían. Emma sería vista como la víctima y las chicas que previamente habían ignorado el acoso se unirían al bando de Emma.
“Y apesta”, dijo una niña, sin convicción.
“Como uvas y jugo de naranja caducos”, interrumpió Madison con una pequeña sonrisa. ¿Nuevamente sacando lo del jugo? Sospeché que una había sido su idea.
Parecía que se estaban quedando sin vapor. Pensé que solo faltaban uno o dos minutos para que se aburrieran y se marcharan.
Parecía que Emma tenía la misma impresión, porque dio un paso adelante. El grupo se separó para darle espacio.
“¿Cuál es el problema, Taylor?” Emma dijo, “Te ves alterada”.
Sus palabras no parecían encajar en la situación. Había mantenido mi compostura por el tiempo que llevaban allí. Lo que había sentido era más una mezcla de frustración y aburrimiento que cualquier otra cosa. Abrí la boca para decir algo. Un “jodete” sin clase habría sido suficiente.
“¿Así que, tan molesta que lloraras hasta dormir toda la semana?”, Preguntó.
Mis palabras murieron en mi garganta mientras procesaba sus palabras.
Casi un año antes de que comenzáramos la escuela secundaria, yo había estado en su casa, las dos desayunábamos y escuchábamos música demasiado fuerte. La hermana mayor de Emma había bajado con el teléfono. Habíamos bajado la música, y mi padre había estado en el otro extremo, esperando decirme con voz quebrada que mi madre había muerto en un accidente automovilístico.
La hermana de Emma me había llevado a mi casa, y había llorado todo el camino hasta allí. Recuerdo que Emma también lloraba, por simpatía, tal vez. Pudo haber sido el hecho de que ella pensó que mi madre era la mejor adulta del mundo. O tal vez fue porque realmente éramos mejores amigos y ella no tenía idea de cómo ayudarme.
No quería pensar en el mes que siguió, pero me vinieron a la mente fragmentos sin que yo lo pidiera. Podía recordar haber escuchado a mi padre reprender el cuerpo de mi madre, porque ella había estado enviando mensajes de texto mientras conducía, y era la única culpable. En un punto, apenas comí durante cinco días seguidos, porque mi padre estaba tan echo un desastre que no me registraba. Eventualmente, recurrí a Emma en busca de ayuda, pidiendo comer en su casa durante unos días. Creo que la madre de Emma se dio cuenta de las cosas y le dio una charla a mi padre, porque comenzó a arreglar las cosas. Establecimos nuestra rutina, para no volver a desmoronarnos como familia.
Fue un mes después de que mi madre murió que Emma y yo nos encontramos sentadas en el puente de una estructura de juegos para niños en el parque, con los traseros fríos por madera húmeda, bebiendo café que habíamos comprado en Donut Hole[1]. No teníamos nada que hacer, así que habíamos estado caminando y hablando de lo que sea. Nuestro vagar nos había llevado al patio de recreo, y estábamos descansando nuestros talones.
“Sabes, yo te admiro “, ella había dicho abruptamente.
“¿Por qué?” Yo había respondido, completamente desconcertada por el hecho de que alguien hermosa e increíble y popular como ella pudiera encontrar algo que admirar en mí.
“Eres tan resistente. Después de que tu madre murió, estabas totalmente echa pedazos, pero lo tienes todo bajo control después de un mes. No podría hacer eso “.
Podía recordar mi admisión, “No soy resistente. Puedo mantenerlo bajo control durante el día, pero lloré hasta dormirme una semana entera “.
Eso fue suficiente para abrir empezar a soltar mis lágrimas, allí mismo. Me dio su hombro para llorar, y nuestro café estaba frío antes de que terminara.
Ahora, mientras miraba boquiabierta a Emma, ​​sin palabras, su sonrisa se amplió. Ella recordó lo que había dicho entonces. Ella sabía los recuerdos que evocaría. En algún momento, ese recuerdo había cruzado por su mente, y ella había decidido usarlo como arma. Ella había estado esperando arrojarlo sobre mí.
Carajo, funcionó. Sentí el rastro de una lágrima en mi mejilla. Mi poder rugió en los bordes de mi conciencia, zumbando, presionándome. Lo suprimí.
“¡Lo está haciendo! ¡Está llorando! “Madison se rió.
Enojada conmigo misma, froté mi mano sobre mi mejilla para apartar la lágrima. Más ya estaban surgiendo, listas para tomar su lugar.
“¡Es como si tuvieras un superpoder, Emma!”, Soltó una de las chicas.
Me había quitado la mochila para poder apoyarme contra la pared. Me estiré a levantarla, pero antes de que pudiera, un pie se enganchó a través de la correa y me la arrancó. Levanté la vista y vi al dueño del pie, Sophia, de piel oscura y esbelta, sonriéndome.
“¡Oh-por-dios! ¿Qué está haciendo? “Dijo una de las chicas.
Sophia estaba apoyada contra la pared, con un pie casualmente apoyado en la parte superior de mi mochila. No pensé que valiera la pena pelear contra ella, si eso le daba la oportunidad de continuar su juego. Dejé la bolsa donde estaba y me abrí paso entre las chicas, golpeando a un espectador con mi hombro lo suficientemente fuerte como para hacerlo tropezar. Corrí hacia la escalera y salí por las puertas en la planta baja.
Hui. No lo comprobé, pero era probable que estuvieran mirando desde la ventana al final del pasillo. Realmente no importaba. El hecho de que acababa de prometer pagar treinta y cinco dólares de mi propio dinero para un libro de texto de “Asuntos Globales” para reemplazar el que había sido empapado con jugo de uva no era mi principal preocupación. Incluso cuando era todo el dinero que me quedaba después de comprar las piezas para mi disfraz. Mi proyecto de arte de mitad de curso también estaba en mi bolso, recién reparado. Sabía que no recuperaría nada en una pieza, si es que recuperaba algo.
No, mi principal preocupación era salir de allí. No iba a romper la promesa que me había hecho a mí misma. No usar poderes contra ellas. Esa era la línea que no iba a cruzar. Incluso si hiciera algo completamente inofensivo, como darles piojos a todas, no confiaba en mí misma para detenerme allí. No confiaba en mí misma para no ofrecer pistas descaradas de que tenía poderes o arruinar mi identidad secreta solo para ver la expresión de sus caras cuando se dieran cuenta de que la chica a la que habían estado atormentando era un superhéroe autentico. Era algo sobre lo que no podía evitar fantasear, pero sabía que las ramificaciones a largo plazo lo arruinarían.
Quizás lo más importante, racionalicé, era mantener los dos mundos separados. ¿De qué servía el escapismo, si el mundo al que estaba escapando estaba embrollado con las personas y las cosas que trataba de evitar?
Antes de que la idea de volver a la escuela siquiera se me hubiera pasado por la cabeza, me pregunté qué iba a hacer para ocupar mi tarde.
[1] Cadena ficticia similar a Dunking Donuts o Starbucks.

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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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2017.07.19 08:01 albedrio Carta a una chica muerta

Alguna vez he dicho que en los últimos tiempos, aunque leo todas las cartas que recibo, me es imposible responder a ellas. Hasta hace poco lo hacía disciplinadamente, aunque fuera con retraso; pero ya no puedo. Cartas respondiendo a cartas, o tarjetas de agradecimiento por los libros que sus autores me envían. Es demasiado correo y es un honor recibirlo, pero ese honor rebasa mis posibilidades. Y nunca quise dejar esa tarea a un secretario o asistente. Uno envejece, menguan las energías y también la vida se complica con viajes y obligaciones profesionales y personales que reducen el tiempo disponible. No se ofendan, por tanto, quienes ya no reciben respuesta. No se sientan decepcionados. No es indiferencia, sino sólo que me hago mayor. Y me canso. Sesenta y seis tacos de almanaque empiezan a notarse un poco. Quien los tiene, lo sabe.
Hay excepciones, naturalmente. Cartas a las que resulta imposible no responder. Y eso me ocurre hoy. Lo singular es que se trata de una carta cuya respuesta no puedo enviar a ninguna dirección postal. Esa dirección ya no existe, pues la carta ha seguido un extraño camino hasta llegar a mis manos. La escribió en Jaén una joven llamada Carmen el 4 de junio de 2002. Carmen tenía 27 años, y murió meses después de escribir a mano esas líneas que nunca llegó a echar al correo. La carta fue encontrada años después por la madre, entre los viejos papeles de su hija, y me la remitió con una breve nota explicativa el 29 de junio de 2014. Llegada a mis manos con otras cartas, se traspapeló entre las páginas de un libro, y no la he encontrado ni abierto hasta hace unas semanas, el 7 de junio de 2017. Siempre junio, fíjense qué coincidencia. Doce años tardó en llegar a mis manos y tres años he tardado yo en leerla. Quince años después de la muerte de Carmen.
No detallaré mucho lo que dice. Se confiesa seguidora entusiasta de mis novelas, y comprobando las fechas veo que no llegó a leer La reina del Sur, en la que yo todavía estaba trabajando a su muerte. Seguramente la última fue La carta esférica, o uno de los Alatristes. En su nota, la madre, que también se llama Carmen, asegura que su hija era lectora ávida de toda clase de libros, incluidos los míos. «Era una enamorada –asegura– de todo lo que saliera de sus manos». Esa línea, como pueden imaginar, me remueve por dentro. Me entristece ante el pensamiento de que Carmen murió sin que yo supiera de su existencia, y de que haya tardado tanto en saberlo. En aquel tiempo aún podía yo responder puntualmente a cuantas cartas recibía, y sin duda lo habría hecho a la suya. Una carta que ella nunca puso en el correo, una carta que tardé quince años en leer. Y esa desazón, o ese remordimiento, me hace estar hoy aquí dándole a la tecla, mientras intento torpemente responder a las palabras de afecto de una chica muerta.
En su carta, escrita en papel cuadriculado y con letra redonda, tinta violeta, por las dos caras del folio, Carmen se revela como lectora entusiasta de libros y ávida amante de la literatura. Me habla apasionadamente de Charles Dickens, de Galdós –su escritor favorito– y de Alejandro Dumas, y también de Humphrey Bogart, y de un viejo y triste artículo que escribí en 1993 titulado Cuento de Navidad, que según ella trasladó su interés del reportero de la tele que aún era yo entonces al novelista que empezaba a asentarse por esas fechas. También me cuenta que en cierta ocasión, estando yo en una feria del libro, tuvo ocasión de saludarme, pero se impuso la timidez y no se atrevió; siendo su padre, cartagenero como yo, quien al fin se acercó a pedirme para ella una firma en un libro. Me dice todo eso, y termina expresando la esperanza de poder conversar conmigo algún día sobre libros y literatura. Nunca tuvimos esa conversación, o sí. Porque en realidad converso con ella ahora, sentado en el lugar donde trabajo, teniendo a mi izquierda una estantería llena de diccionarios y libros de consulta, y a la derecha los estantes que con cada novela lleno de material de trabajo antes de vaciarlos y empezar de nuevo. Por la ventana entra una luz dorada en la que parece navegar, dentro de su urna de cristal, la maqueta de la Bounty. Y quiero decirle a Carmen que en este momento su carta se encuentra junto al manuscrito recién terminado que está sobre la mesa, con las últimas correcciones a una nueva novela que ella nunca leerá, pero que de algún modo también me ayudó a escribir. Por eso le doy las gracias y le devuelvo con todo mi cariño aquel lejano beso de amiga que al fin recibí, quince años después, desmintiendo a la muerte, al tiempo y al olvido.
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2017.03.06 14:53 Jaime_Lazo EIDOLON - Crítica

Comparto con todos vosotros mis impresiones sobre el segundo cómic de Dynamite, EIDOLON.
Nos encontramos ante la continuación de VARGR, dentro del mismo universo del arco argumental de Ellis - Masters. Ha habido una mejora sustancial respecto del primer cómic, tanto que hemos pasado de un 6/10 a prácticamente un sobresaliente cum laude. Paso a comentar algunos aspectos del cómic:

Conclusiones:

Obligatoria compra ya que marca un inicio y, de momento, un final. Es una pena que Dynamite no continúe con ellos (esperemos que de momento), ya que Ellis y Masters no solo han hecho un cómic de Bond, sino que han dado forma al nuevo Bond del cómic. Y desgraciadamente se ha terminado. Por eso recalco que Eidolon es el inicio y el fin. Es una joya dentro del universo Bond y que es de obligada compra.
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